viernes, 12 de mayo de 2017

Antes y después iii. (¿Qué con los árboles?)




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La evidencia fotográfica fue hasta el siglo pasado un recurso de prueba contundente, una foto se consideraba  confiable para demostrar algo, ahora con las nuevas tecnologías virtuales se podría malinterpretar una foto y desconfiar por creer que puede ser un arreglo virtual, pasa porque ya la mayoría de la población está acostumbrada a este tipo de trucos, la red está plagada de imágenes falsas mostrando lo que no es pero parece ser que lo es.
Los montajes fotográfico se hacen desde que se inicio la fotografía sólo que antes eran personas expertas quienes las hacían e igual había expertos quienes podían discernir en caso de duda. El cine nos muestra que desde su existencia nos han engañado con escenas falsas para presentarnos películas impactantes.
Pero aunque lo anterior mencionado sucede, en este caso les mostraré un antes y después fotográfico de Chilpancingo, Guerrero, México, sin acudir a trucos virtuales, espero que me la crean, pueden hacerlo con toda confianza, así fue y así está.

La primera foto (1) es una vista de finales de la década de los setenta tomada en la avenida Miguel Alemán, después de un desfile de los que aún se acostumbran, desde la acera frente a la construcción de lo que en un tiempo fue el Cine Colonial. En la toma se puede mirar: al fondo, la loma, loma bonita le decíamos, donde reside la colonia Viguri; en sus inicios, aún se ven campos de cultivos entre las escasas casas y algunos árboles naturales. Entonces en esta avenida no se habían sembrado árboles en las banquetas; esta arteria fue construida en la década de los cincuenta. Los árboles enormes que se miran al lado derecho de la calle son unos eucaliptos y casuarinas que se encontraban frente al Seguro Social; esos árboles pertenecían a lo que en un tiempo fue la huerta del Lic. José Inocente Lugo.

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Recientemente (foto 2). La misma avenida en proceso de remozamiento, en ella ya es la segunda ocasión que cortan los árboles existentes y la tercera que siembran  nuevos. Se pueden notar los pequeños Tabebuia rosea que sembraron en lugar de los ficus talados. Se puede mirar el congestionamiento de autos; tecnología muy aceptada por un pueblo que no produce ni sus calzones, el humo matutino en este caso debido a la quema de pretemporada de los campos donde se cultiva poco maíz y mucha amapola. Al fondo se mira la loma mencionada antes; ya completamente cubierta de construcciones, el paisaje también está cubierto por el amontonamiento del cableado eléctrico, telefónico, cable de TV y quién sabe que otros usos. Cualquiera que desconozca el lugar podría mal pensar que Chilpancingo es un lugar de una actividad productiva bullente; no lo es, básicamente todos vivimos de la burocracia y las remesas.
Los árboles que se miran a media distancia ya no son los mismos de la fotografía anterior, este básicamente es un hule en el jardín de niños y unos tulipanes de la india en dos casas particulares una cuadra después.



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(Foto 3)  Miguel Alemán hacia el sur entronca con la avenida Lázaro Cárdenas, moderna y orgullo de gobernantes y pueblerinos, la foto que se muestra es de  los inicios de los ochenta era un tranquilo lugar para caminar. Cuando la hicieron no plantaron árboles nuevos, sólo setos y respetaron las jacarandas sembradas antes de los cincuenta. Entonces sólo existían algunas construcciones a sus lados.  En esa época igualmente existía un transporte público deficiente que atendía la ciudad en una sola ruta. Al parecer la arteria  fue hecha al igual que otras para promover la compra de autos que a la larga mostró su éxito. Esto se dice porque en muchas partes del mundo los fabricantes de autos proponían a los gobiernos eso. Más en EUA; acompañado de otras acciones que quizás en otro escrito platique después.








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La avenida a sufrido varias remodelaciones y los árboles ficus, que se miran en esta foto, fueron respetados en  la última de ellas, donde mejoraron los prados, pero como siempre después terminarán siendo abandonados y destruidos. Las personas que sienten la ciudad como propia realmente se emocionan con las remodelaciones, ignoran o son parte de un gasto inútil, ya que la belleza de un lugar brota de abajo así arriba y no como se hace ahora: gastando en sueños los dineros del erario; tan necesarios para cosas básicas, de tal manera que la población llegue a tener la cultura que permita embellecer una ciudad y no destruirla como sucede ahora. La ciudad está habitada en su mayoría por individuos que viven en la primera etapa de necesidades; o sea, comer vestir y obtener un techo para dormir. Donde conseguir lo necesario para la comida del día es su principal preocupación, no respetan ninguna remodelación y las mismas las llenan de basura, orines y excrementos, destruyen pedazo por pedazo cada obra de embellecimiento que se realiza.
Aquí en esta foto reciente  (4) ,  aunque se ven más árboles ahora ficus, también se ven los automóviles y el aumento de construcciones.







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La misma (foto 5)  avenida Alemán ahora vista hacia el norte, esta foto es de finales de los cincuenta, en esos días el futuros se miraba promisorio no sólo en Chilpancingo sino que en muchas partes del mundo, las familias invertían con la posibilidad de crearse sus propios empleos, otros para adquirir la cascada de productos que la tecnología iniciaba arrojar  a las masas, una población de apenas quince mil habitantes donde el auto era utilitario y no un artículo de estatus, las calles prácticamente eran para caminar y una sola arteria para cruzar la población con diferentes nombres en su longitud. Que zigzagueaba en diferentes direcciones desde los límites en el norte hasta los del sur.






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En esta siguiente foto (6)  se mira la avenida remodelada en su actual momento. La principal diferencia es en el crecimiento vertical de la ciudad. También se mira como el auto ya domina el lugar. Un comercio local, que con dificultades; ocasionadas principalmente por el acoso de autoridades voraces, crecía lentamente, ahora ha sido sustituido por franquicias y grandes empresas de nivel mundial a quienes el gobierno les facilitó la entrada. Curiosamente quienes producían y más podían consumir fueron desplazados, muchos se fueron del lugar y ahora está repleto de una población dependiente de las dádivas oficiales. Algunos dueños de terrenos agropecuarios se gastan el dinero que obtuvieron fraccionando los mismos.











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La misma arteria en una foto (7) de principios de los noventa, con mirada a la acera contraria de las fotos anteriores, fue tomada en ocasión de un intento para revivir las danzas folclóricas de la región, idea de Juan Sánchez Andraca. En ella los diablos de entonces bailan al ritmo de una guitarra desafinada, una caja de madera que la cierran y abren con pausas golpeando sus partes y la quijada de una bestia que al golpearla hace vibrar la dentadura en ella produciendo un sonido especial. Ahora las cosas son diferentes los diablos secuestran, descuartizan y extorsionan. En esta foto se pueden ver los frondosos álamos españoles que fueron el orgullo de muchos vecinos de Chilpancingo hasta que una plaga (áfidos) que succionaba la savia goteaba sustancias a los autos estacionados bajo su sombra; algo que resultó imperdonable por los dueños adictos a ese metal. Después los álamos fueron talados sin gloria ni pena por un gobernante ignorante y ambicioso.




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La foto (8) actual nos muestra la tercera siembra de árboles y la anterior la primera.
Los árboles no es algo por lo que la gran mayoría de la población se preocupe, aquí los miran como algo que les recuerda su pasado rural y por nada del mundo es algo a lo que ellos deseen regresar, así pues que los talan inmisericordemente  por cualquier pretexto: que tiran basura, que sirven para que los ladrones se escondan, que atraen rayos, que producen alergias, etc. Cualquier construcción absurda es suficiente razón para talar árboles que tardaron más de veinte años en crecer.






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(Foto 9) Los desfiles son la adoración de la población, cuando se hacen, la misma gente bloquea toda la avenida donde será y por lo mismo el desfile no luce, lo que demuestra, que no es lo que el desfile muestra lo que llama la atención sino el ir a amontonarse a un lugar público lo que agrada. Se sabe que las personas se sienten bien junto a las multitudes sólo por el hecho de estar juntos.
Esta foto de los inicios de los noventa, para festejar la independencia mostrando la fuerza de represión,  en ella misma se ve que fue en el 1991, todavía era poca la población y también frondosos los árboles de la primera siembra en las banquetas, cosa que algunas personas criticaron; con razón, debido a que el árbol quitaba espacio al peatón, pero a ese extraño quien le interesa, además sembrar árboles y después talarlos resulta en un gran negocio para quienes lo hacen. Hacer jardines, bulevares o parques era la propuesta que nunca se tomó.


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(Foto 10) Ya en esta época se mira que los álamos tan frondosos no interesaban, así que fueron sustituidos por ficus y los podan como cubos, ¿donde habrán visto árboles cúbicos?, bueno las figuras geométricas son más identificadas con la obra humana que con las que realiza la naturaleza, tal vez así no se miren campiranos y quienes detestan el campo acepten más la existencia de árboles en la ciudad, la foto es patente de que los vehículos automotores siguen a la alza y han sido gran orgullo de los Chilpancinguenses; aunque aquí no se haga ni el tapizado de los asientos.
Esta última avenida es relativamente nueva era una callejuela donde entrar con autos era difícil, muchos de los dueños de casas deseaban tener auto y acceso con él a sus propiedades, así que permitieron incluso demoler parte de sus casas antiguas con tal de que así sucediera.
Tener patios con árboles fue hace muchos años una costumbre incluso un gobernante (Rafael Catalán Calvo) quiso poner una disposición para que cada vez que se construyera se considerara espacio para árboles. Al parecer quienes siguieron a este gobierno lo hicieron al revés.
La política de sembrar árboles en las calles básicamente lo hacen los encargados del gobierno para obtener ganancias extras. Se gana talándolos y también volviendo a sembrar. Toda la actividad es un distractivo para hacer creer a la población de que tienen vocación ecológica, mientras que en la realidad ellos mismos permiten la tala de selvas y bosque ancestrales. Probablemente  se utilicen las avenidas principales por ser mas visible para todos, la vocación que tienen esos personajes de plantar árboles, dicen reforestar, sin ser precisamente eso lo que realizan. Mientras allá en lo lejos la tala es en grande; también es un gran negocio; sin que se mire, dado que pocos o nadie anda por ahí, menos ahora con tanto terror.

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