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miércoles, 24 de agosto de 2022

Vida en el universo.

 


 

--El domingo vi una película(Ad Astra: Hacia las estrellas), bueno la vimos con mi esposa, a mi me pareció mala; a ella le pareció bien.

Le dije que le pareció buena por que el actor principal fue Brat Pitt, se rió y no dijo más.

Recortando todos los efectos que agregan para alargar el film, esto ha de ser porque no encuentran diálogos interesantes para meter en la actuación de los personajes.

La película trata del rescate de un viejo astronauta que se fue joven al espacio en busca de vida en el universo. Se detectó, a través de los sofisticados sistemas de comunicación que plantea la película, que ese señor ya considerado muerto y perdido en el espació, ni estaba muerto ni tan perdido ya que se encontraba cerca de los anillos de Neptuno.

El descubrimiento se hace debido a una amenaza, para la vida humana, por oleadas de energía, que supuestamente provocó el viaje de ese personaje y que su nave estaba ocasionando.

Así pues, que de manera secreta, quienes en ese momento decidían las cosas mandan al hijo a solucionar el problema. La película se dedica a alargar el tiempo; tanto, casi como lo que dura un viaje a Neptuno, bueno eso dura mucho más, pero por lo aburrido de la película pareció igual.

No se puede negar el dineral que han de haber gastado en la escenografía que mostró el mayor tiempo del film. Nos desplegaron hasta el último tornillo.

Pero habló de la película porque trata un viejo dilema, la existencia de vida en el universo. Sabemos; o al menos creemos saber, que tanto el tiempo como el tamaño del universo es infinito, así pues existe una vieja teoría que la infinitud hace casi imposible que dos vidas inteligentes coincidan en espacio y tiempo. Pues desde que inició la era espacial no han encontrado ni siquiera alguna insignificante forma de vida fuera de la Tierra.

--Y a que viene todo eso Edmundo.

--Pues que por un lado los humanos están muy interesados en la existencia de vida en otros lugares del universo, mientras aquí destruyen vida que ni siquiera conocemos con las explotaciones que hacen de los espacios vitales de la tierra.

--Eso es cierto Edmundo, recuerdo aquella roca que dijeron era de marte 1 que contenía posibles fósiles de vida microbiana marciana.

--Ves, y aquí para sacar oro destruyen cientos de hectáreas de terrenos repletos de vida macro y microscópica sin ninguna compasión.

--Así es Edmundo, lo peor, sin siquiera estudiarla para saber cual es su propósito en la tierra.

--Ya te fijaste lo que sucedió con el SARS-CoV-2; que tunda le dio a todos los países por no conocerlo. No sabían que hacer. Toda la ciencia se miró perpleja y pendeja; igual los gobiernos.

--Lo que sucede es que cada día que pasa se mejora en cosas que poco importan y lo que debería ser prioritario lo comercializan evitando así lograr un mundo tranquilo para todos. Que necesidad de tanto poder y dinero que no les sirve al morir.

--Mejor sería Edmundo que todos viviéramos el tiempo que nos toca en armonía con todo el planeta...

lunes, 28 de marzo de 2022

LUCIO.

 


Lucio nació en la capital del estado de Guerrero, en Chilpancingo, cuando aun era un pequeño poblado, como muchos de la república mexicana, nació en el hospital civil, y nunca fueron a recogerlo sus padres naturales; ya que su madre no tuvo para pagar la pequeña cuota que le pedían por gastos de recuperación del parto, el padre ni siquiera se presento a conocerlo. Para evitar el problema de conseguir el dinero, la madre, con el pretexto de ir al baño, se escapó del hospital.

Una enfermera se lo llevó a su casa, pero cuando Lucio cumplió cinco años se fue de la casa por que a su corta edad tenía más quehaceres domésticos que tiempo para jugar. La enfermera no hizo cosa alguna por buscarlo ya que nunca lo adoptó legalmente y pues tuvo miedo de que al reportarlo como perdido se descubriera el como se lo quedó y eso le ocasionara problemas legales.

Andando por la calle, Lucio, conoció a otros niños, igual que él, a los que se les unió; esto le sirvió, ya que de ellos aprendió hacerse de dinero pidiendo para su torta a las personas que veía en la calle, por las tardes se quedaban todos los chamacos a dormir en una casa abandonada en una colonia de la periferia de la ciudad.

A su escasa edad se dio cuenta que si juntaba dinero del que le daban para su torta, podía comprar una caja de chicles como lo hacían los niños más grandes, y de esta manera venderlos para sacar más dinero; eso, fue lo que hizo, por lo que se vio obligado a aprender hacer cuentas para que no lo engañaran los clientes o la mujer de la tienda que le vendía los chicles; esa advertencia fue la que le dijeron los demás niños con los que vivía: –cuídate de la vieja, que es bien tranza1.

Fueron algunos años, de los que vivió de la venta de los chicles, y fue de ese modo que cuando pasó un día por una escuela pública en donde había una inmensa cola, aprovechando la aglomeración se quedo un rato vendiendo; sin aguantarse la curiosidad, de saber para que era la cola: preguntó. A estas alturas ya Lucio tenía ocho años y nunca había asistido a una escuela, cuando una de las personas que le compró chicles le dijo, respondiendo a la pregunta de Lucio, que la cola era para los que querían estudiar. Inmediatamente, sin más ni más, se formó al final de la cola con el rostro iluminado de felicidad, desde su posición siguió vendiendo chicles.

Después de una noche entera y con una hambre terrible por ahí de las doce del día siguiente le tocó su turno para inscribirse, le pidieron sus documentos los cuales era obvio que no los llevaba, sin embargo tuvo la suerte de que la maestra, a la que le llamaban Juana, que lo atendió le tuviera consideración y le dijo:

–Mira, dame tu nombre y antes del primero de septiembre que inician las clases me traes tus papeles–.

–¿Ahora dime como te llamas?

–me llamo Lucio

– ¿Lucio qué?

– ¡Lucio!

– ¿Y tu mamá?

–No tengo

– ¿Y tu papá?

–No tengo

–Bien, te voy a poner Lucio Juárez Sánchez, ¡qué no se te olvide! Vienes el martes a las dos para que me acompañes al ayuntamiento a conseguirte un acta de nacimiento.

El martes a las dos en punto, Lucio, fue con la maestra al ayuntamiento donde la profesora conocía al presidente municipal quien amablemente ordenó, en el registro civil, a una persona que le hicieran el acta a Lucio, esta persona sacó un libro empolvado de un anaquel de madera asegurándose antes que fuera de por ahí de la fecha aproximada del Nacimiento de Lucio, para esto: sacó el libro, le quitó el polvo del lomo y leyó la fecha escrita: año del 1958. Luego, sobre una hoja cancelada, borrando lo anulado, escribieron el acta de nacimiento de Lucio, con todos los datos falsos de sus ancestros, utilizando tinta de la misma con la que ya tenía escrito otras actas el libro. Posteriormente le imprimieron cinco copias en papel que con anterioridad el mismo Lucio fue a pagar a la tesorería, le aconsejaron que cinco porque de esa manera ya no tendría que regresar a sacar otra, de esa manera se evitaría problemas futuros. La maestra, a partir de ese momento fue su tutor y ella misma le guardaba todos sus documentos escolares.

La profesora Juana era una mujer de edad madura que por azares del destino había quedado soltera, a pesar de no ser una mujer fea nunca se le conoció novio ni marido y tampoco tuvo hijos; sin embargo era muy querida por los pobladores porque se distinguía por el cariño y dedicación con que enseñaba a los niños, aún aquellos a los que les costaba trabajo aprender.

Gracias a la profesora Juana, Lucio entró a estudiar a la primaria en donde con la ayuda de la venta de chicles consiguió terminar, incluso con promedio de ocho, sus seis años de primaria.

Conocí a Lucio precisamente cuando estudiaba la primaria, a de haber tenido uno diez años cuando se me acercó; vestía con ropa algo sucia y rota; toda su apariencia era desaliñada y relativamente sucia aunque lo sucio se parecía a la suciedad de las personas de las películas o sea una suciedad sobre lo limpio, ofreciéndome chicles con una sonrisa agradable, tierna y con una expresión en su cara que aún a la persona más suspicaz convencía, era de tez blanca, traía su pelo despeinado pero a pesar de las manchas de suciedad en la cara se veía limpio, le compré varias cajitas y le pagué deliberadamente con un billete de baja denominación, me asombró la facilidad con que hacia las cuentas, mi hijo era de la misma edad y se le dificultaba saber dar o recibir cambios, le pregunté sí iba a la escuela; ya que el encuentro fue durante las horas de clases; me contestó que iba a la primaria de la tarde, luego le pregunté que sí tenía papá, me contesto que no, le pregunté por la mamá; entonces me dijo que ella se quedaba en su casa vendiendo a su hermana mientras él vendía los chicles, me dio mucho coraje, pensando sinceramente que era verdad, sin darme cuenta que ya a esa edad aprenden a decir las mentiras necesarias para lograr hacer de las suyas.

Cuando Lucio terminó la primaria él había conseguido que un diario local le permitiera vender sus periódicos; así que vendiendo el “Diario” y limpiando parabrisas en la esquina ya se mantenía sus estudios de secundaria, la cual terminó en una de las públicas con promedio de nueve, un maestro que lo admiraba le consiguió una beca y con la beca, vendiendo periódicos y limpiando parabrisas se metió a una de las preparatorias públicas de la ciudad.

En la preparatoria conoció a otros jóvenes, diferentes con aquellos de los que vivían en la calle, ellos lo invitaron para afiliarse al partido político más importante en ese momento, a él le pareció interesante la propuesta y junto con los jóvenes a quienes ya incluso les decía amigos se afilió. El haberse allegado al partido le permitió conseguirse una chambita en una de tantas oficinas de gobierno, lo que le facilitó terminar con éxito sus estudios de preparatoria con excelentes calificaciones. Para entonces, Lucio, ya ganaba lo suficiente para rentar un pequeño cuartito y a pesar de que trabajaba en el gobierno él seguía con la venta de periódico.

Una vez que terminó la preparatoria todos los allegados a él lo animaron a seguir sus estudios en la universidad, además el estar en el partido político lo motivó, porque se entusiasmó con la posibilidad de seguir una carrera política, por lo cual sin dudarlo mucho se inscribió a la facultad de leyes.

Combinaba su estudios, con el trabajo, y aun así se daba tiempo para asistir a las asambleas del partido. También se aficionó a la lectura así fue que cuando leyendo a Aristóteles:


El Gobierno es el supremo poder del Estado, y éste debe constar o bien de un solo gobernante, o de unos pocos, o de la masa de los ciudadanos en los casos en que el gobernante, los pocos que gobiernan o los muchos lo hagan con miras puesta en los intereses comunes; estas constituciones deben necesariamente ser justas, mientras aquellas que orienten su administración con la mira puesta en el interés privado de uno, de pocos o de muchos son desviaciones.2


Y luego comparando lo leído con lo que escuchaba en el partido empezó a dudar del instituto. Sin embargo no se arrepintió de seguir estudiando y leyendo, pero desde ese momento se fue interesando más por lo que los que gobiernan hacen y comparando con lo que leía. Siguió, junto con los libros escolares, leyendo a otros como fue Santo Tomás de Aquino que dijo:


Pero para que las leyes humanas sean justas, les son indispensables tres condiciones: que sean dadas en vista del bien común; que no excedan la autoridad del legislador; que repartan las cargas entre los sujetos, proporcionalmente a las fuerzas de cada uno, y a las exigencias del interés general.3


Vio que estas personas reconocidas como sabias decían cosas que no cuadraba con la realidad; mas aún cuando sus compañeros de partido hablaban de democracia; pero a la vez en temporada de elecciones, cuando Lucio se unía a las brigadas, se daba cuenta que lo que realmente se hacia con ellas era comprar los votos, en esos momentos el seguía recordando a Santo Tomás de Aquino:


A un pueblo equilibrado, serio, que se preocupa por el bienestar público, puede convenirle una ley que le permita elegir por sí mismo sus magistrados; pero si ese mismo pueblo se corrompe poco a poco, trafica con los sufragios, alza al poder sujetos degenerados y criminales, será entonces muy legitimo privarle de ese poder del cual abusa, y confiarlo a algunas gentes de bien.4


En el ambiente del poblado donde vivía Lucio, el que alguien del pueblo fuera condescendiente con las personas en las buenas o en las malas eran casos excepcionales siempre se hablaba mal del que triunfaba y peor del que no lo hacía. Haciendo un recuento de lo que había vivido en el poblado hasta ese momento recordó lo que en uno de sus diálogos dijo Platón:


Creo yo pues que cuando uno cualquiera de los ciudadanos experimente algo bueno o algo malo, la ciudad que establecimos hará suya esa circunstancia y toda ella se regocijará o sufrirá con él.5


Este tipo de comparaciones fueron parte de su formación profesional y de su ideología política durante el tiempo que duraron sus estudios sobre todo pensamientos como el de Cicerón:


Recordemos que también debe observarse la justicia para con los últimos de los hombres. Y la última condición y la más baja fortuna es la de los esclavos, a propósito de los cuales no enseñan mal quienes prescriben que hay que servirse de ellos como mercenarios: exigir el trabajo y pagar lo justo.6


Sobre todo que en este lugar donde vive Lucio existen individuos que son tratados peor que como Cicerón proponía para los esclavos.

Lucio, terminó su licenciatura titulándose inmediatamente y a través de sus enlaces en el partido logró un mejor trabajo que le permitió dedicarse más a la política, dejando por fin la venta de periódicos.

A estas alturas ya había leído a la mayoría de los pensadores importantes que habían existido en el mundo dándose cuenta que en la política se seguía aplicando a pie juntillas los pensamientos de Nicolás Maquiavelo:


Un príncipe no tiene, pues, más que vencer, y mantener su Estado; los medios de los cuales se servirá se encontrarán siempre honestos y loables, pues el vulgar se queda siempre en la apariencias y no juzga más que por el éxito; el mundo es todo vulgo, y el pequeño número no muestra más que cuando la multitud no sabe sobre quién apoyarse7.


Por estos tiempos falleció la profesora Juana, él asistió a sus funerales donde como era costumbre, aquí en el pueblo, la acompañaron profesores y alumnos de la escuela primaria, sin embargo él mismo escuchaba en el velorio como las personas cuchicheaban chismes relacionados con ella. Para él fue un golpe duro debido al cariño que le había adquirido; sin embargo una vez que fue enterrada él dejo de frecuentar la casa de la profesora Juana. Fue para recoger tan solo los documentos de su propiedad, que la profesora le tenía guardados, y nunca mas regresó a visitar a los familiares ya que ellos eran los que más rumoraban con respecto a ella, incluso un romance con Lucio, que obviamente nunca existió.

Pasando el tiempo, Lucio, empezó a dedicarse a defender en los jugados a personas que estaban endeudadas y que debido a los intereses no podían pagar, el trabajo le creció considerablemente cuando por un error presidencial todos aquellos que tenían préstamos contratados con los bancos se encontraron con esta situación, Lucio en todos sus casos siempre sacaba a relucir lo que uno de los iniciadores del capitalismo “Juan Calvino” decía:

Que no se exija el interés a las personas necesitadas, pues no es justo obligar a pagar intereses a un hombre en miseria; y quien recibe un préstamo a interés debería a lo menos producir tanto para sí mismo por su trabajo, cuanto da a quien le presta.8


Resolvió muchos casos a favor de los deudores, sin embargo siempre se enfrentó a lo corrupto de los jueces y agentes de los ministerios públicos.

Como por acto de magia, Lucio, desapareció del poblado, que ya para estas alturas era considerada ciudad, nadie supo que sucedió con él, algunos de sus amigos decían, que él algunas veces había comentado que sería bueno irse a otro país, organizarse y regresar, para derrocar a los que gobiernan, que decía: –que todos los partidos políticos son lo mismo; que todos funcionan como uno solo; junto, con todos los institutos que los regulan; y que todo esto se hace sólo para proteger interese ajenos a los mexicanos–. No se volvió a saber de él sin embargo muchos de aquí, que platicaban y convivían con él, piensan que pronto podría regresar: hacer realidad aquello que en algún lugar platicó.

Edgar Pavía Miller / junio del 2006

1 Así le dicen aquí en Chilpancingo a los tramposos y ladrones.

2 (Pol., III, 5.) Obtenido de “introducción a la filosofía del hombre y de la sociedad”; Fernando Torre L y Miguel Ángel Zarco N.;Editorial Esfinge, S. A.;México

3 Misma obra ref.1.

4 Misma obra ref.1.

5 (república, V, 10.) Obtenido de “introducción a la filosofía del hombre y de la sociedad”; Fernando Torre L y Miguel Ángel Zarco N.;Editorial Esfinge, S. A.;México.

6 Misma obra ref.1.

7 Misma obra ref.1.

8 Misma obra ref.1.

sábado, 22 de febrero de 2020

Feminicidio.



Foto #edgarp.miller

 
En mis investigaciones he notado que cuando un crimen genera una estela de beneficios económicos lo más probable es que pocos estén interesados en terminar con él; y si muchos interesados en que continúe, ya que indirectamente son beneficiados.

El asunto empieza a mirarse así desde el momento en que se inicia a juntar el material para la investigación. Aquella información que no generan ganancias inmediatamente los encuentra uno como información gratuita y muy disponible; a diferencia de cuando el problema se convierte en comercio, entonces lo investigado, sobretodo lo que uno recibe como recomendación para el estudio del tema, cuesta y caro.

Así pues que ahora me dio por saber a consciencia sobre el feminicidio, con tristeza me encuentro que este grave problema ya se hizo negocio. Lo peor es que quienes escriben sobre el tema y venden su investigación son mujeres, las probables víctimas del mal.

Las mujeres entre los 15 y los 44 años tienen una mayor probabilidad de ser mutiladas o asesinadas por hombres que de morir de cáncer, malaria, accidentes de tráfico o guerra combinados.34​

De acuerdo al Centro de Ginebra para el Control Democrático de las Fuerzas Armadas (DCAF) entre 113 y 200 millones de mujeres desaparecen demográficamente.34​

Aunque el estudio y los movimientos en contra del feminicidio surgen a partir de la década de los noventa con las muertas de Juárez, la acción sucede desde mucho antes en el mundo. Se puede afirmar que existe desde que nació el patriarcado. [1]

La Organización de naciones Unidas lo tomó en consideración hasta el 2015.

Desde la antigüedad existen homicidios de mujeres encubiertos por maneras diferentes de decir lo que ahora es un feminicidio. Un caso es el crimen de honor[2], que aún en algunos países musulmanes se sigue aplicando. Aunque lo cubren con la etiqueta de crimen de honor, básicamente son mujeres las muertas y por causas de querer ellas ser libres como los hombres. Durante la edad media matar mujeres acusadas de brujas fue una práctica común; claro, entonces fue por cuestiones religiosas y en nombre de Dios, pero las víctimas principalmente eran mujeres, Aún sucede en Tanzania en la actualidad. [3]

Aquí una definición de ese tipo de crimen:

Femicidio y feminicidio. Aunque muchos utilizan ambas palabras para lo mismo estrictamente hablando no lo son.

Femicidio es una connotación como parricidio, suicidio, homicidio, etc. O sea, que para determinar que la asesinada fue mujer sería femicidio, padres con parricidio, a uno mismo con suicidio y a un humano con homicidio.

Feminicidio sin embargo se utiliza para determinar que las asesinadas además de ser mujeres, el acto se hizo por odio al género, por un hombre y que al estado no le importa ni le preocupa el problema. La legislación de cada país agrega o quita elementos para tipificar el delito.

¿Dónde surge el mal? ¿Por qué el odio?

Los humanos a diferencia de las demás especies del planeta tienen pensamientos complejos, abandonaron su cualidad de animales y en su comportamiento la cultura influyen de gran manera[4]; o sea, los conocimientos adquiridos durante la existencia del homo sapiens[5].

Así pues que si se le tratara como un simple animal de reproducción sexual se podría llegar a la conclusión que el sometimiento femenino y el dominio masculino son tendencias necesarias para la reproducción y la permanecía de la especie en el planeta. Pero suena mal, ya que estamos influenciados por nuestros razonamientos y la influencia del comportamiento humano en la historia del mismo. Sin considerar aún la multitud de conclusiones filosóficas que existen a la relación de pareja y de genero.

Así que al parecer los humanos están encajonados en un caos intelectual, existencial, donde cada quien busca su beneficio, sin mirar a los demás ni mucho menos considerar que es un ente social que debe su existencia al grupo. Se crean normas, leyes o regulaciones en función de deseos de poder o de ambición donde no les importa que les suceda a los demás. Y en todo este caos la peor parte la llevan las mujeres.

Y como es la mujer quien finalmente muere en el feminicidio, después de sufrir; y es a consecuencia de un hombre; o como algunas autoras también argumentan, es un hombre quien hace victima a otro género. Puede mirarse al hombre como la causa del problema. Pero sería simplista la conclusión y la solución; sería autodestructiva, ya que para terminar con los feminicidios eliminarlos del contexto humano sería la solución. Pero es obvio que no se desea eso. Y espero que no sea condición natural que el hombre sea feminicida por nacimiento, que tenga una bomba de tiempo dentro y que bajo ciertas circunstancias se dispare el mal[6]. Esto último sería terrible. Aquí quedaría investigar si todos tienen el gen y que lo dispara. Y si se puede inhibir el disparo. [7]

La mujer tiene un papel importante en el asunto, aparte de ser una de las víctimas. Si tomáramos en cuenta que la culpa del comportamiento criminal del hombre es aprendido[8]; entonces la madre, como principal instructora de él, debería ser culpable del resultado. Pero debe ser muy bien estudiada esta parte. Porque podría suceder que en la mente de una madre esté un feminicida, al parecer ella mujer podría no serlo, sino que realmente podría ser un hombre en cuerpo de mujer. Lo que complica más el problema, en cuanto a resolver la influencia de la educación en el acto criminal. Igual la condición socioeconómica de la madre podría afectar en la educación de sus hijos.

Si el feminicida se hace de acuerdo a la influencia de su educación ya sea propiciada en casa, escuela, medios o relaciones sociales, el problema es mucho más complicado. Se tendría que crear un tipo de educación; que sin cuartar las libertades, evitara la influencia negativa a las personas. Quisiera verlo.

En gran parte, la sociedad y el sistema económico tiene la principal responsabilidad, ya que el mal se inicia por cuestiones económicas como mencioné en un principio. El control del poder, la prostitución y todo negocio donde conviene someter a la mujer como mercancía para obtener dinero, donde en ocasiones ella misma acepta ser victima por necesidad.

Si a la economía directa generada por la explotación de la mujer le agregamos aquella generada por las políticas de género, por las que se crean especialidades, obligando a las universidades ofrecer estudios del problema, cobrando por enseñar carreras y postgrados. Los libros sobre el asunto, las instituciones para ese fin que contratan gente para ello, entonces el asunto se convierte en un gran negocio en donde los beneficiados no desean que el problema termine. Incluso se hace cabildeo para generar reglamentos que obligan a particulares empleadores a tener especialistas en sus empresas para controlar el problema en su base trabajadora.

Uno de los grandes problemas del feminicidio es que se utiliza el término odio para definirlo, el odio es algo intangible. No tiene una explicación científica. Se explica a partir de la filosofía y de la psicología y se sabe que quien odia muestra alteraciones neurológicas. Incluso se utiliza en cuestiones jurídicas para tipificar un delito: “crimen de odio”. ¿Así pues como curarlo? Hay quienes incluso aseguran que es parte natural de nuestro arsenal defensivo.

Dicen que odio es lo contrario del amor, pues entonces AMLO va por buen camino porque dice que su política es dar amor[9]. Pero no sabemos a ciencia cierta si es el camino correcto.





[1] The politics of women killing; Jill Radford and  Diana E.H. Russell
[2]  http://www.gloobal.net/iepala/gloobal/fichas/ficha.php?entidad=Textos&id=439
[3]  https://elpais.com/elpais/2017/10/19/planeta_futuro/1508428553_320831.html
[4]  Los conjuntos de saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social, incluyendo los medios materiales que usan sus miembros para comunicarse entre sí y resolver necesidades de todo tipo.
[5]  https://es.wikipedia.org/wiki/Homo_sapiens
[8]  Probar o dar referencia.

martes, 12 de agosto de 2014

¿Quien piensa qué?

Vincenzo Irolli - tuttartpitturasculturapoesiamusica (15).jpg
Pintura de Vincenzo Irolli 




Con el suicidio de Robin Williams, recordé lo que dijo un escritor con respecto a escribir guiones para películas: que cuando triunfa la película del que menos hablan es del escritor. Existen escritores que son olvidados, sus pensamientos escritos son atribuidos a los actores. Tom Schulman es un caso, este señor es el guionista de la película “El club de los poetas muertos” en donde el actor Robin y otros hace un magnífico papel como actores, interpretando los escritos de Tom. Cuando se habla de la película a veces sin notarlo y quiero creer que sin intención de maldad, acreditan la filosofía del argumento a los actores; e incluso algunos, al personaje de la obra, que en teoría no existe es solo el vehículo para expresar la idea.

Cuando me refiero a que se olvidan del escritor intento referirme al colectivo, o sea al grupo de personas que acuden al cine a disfrutar el espectáculo. Por otra parte dentro del mercado del cine los guionistas son aquilatados y vueltos a contratar para otras películas pero indistintamente de lo bien que hagan su trabajo, ellos terminan en el olvido del espectador. Ahora, ¿por qué traje este caso en especial? resulta que en la película en mención, Robin Williams interpreta a un profesor que actúa con la filosofía del autor del libro del que se basa la película, no se si el autor es precisamente el profesor, ya que el libro es autobiográfico pero definitivamente lo que dice el actor Williams es indudablemente algo que surgió de la mente de Schuman.

domingo, 8 de abril de 2012

Corcholatas



Jugando a filosofar, recuerdo a mi amigo Luis, que en una ocasión llegó con la onda de que la vida era un hoyito,  Luego argumentaba que eso era porque comemos por un hoyito, respiramos por hoyitos, vemos por hoyitos, nacemos por un hoyito y así continuaba diciendo todo lo que éramos gracias a los hoyitos.
Recordándolo y también haciendo analogía con un viejo juego, me doy cuenta que a las personas las tienen, los que gobiernan, sujetas por dos hoyitos con un hilo y luego, jugando con ellas, las traen dando giros en su vida. Digamos que los dos hoyitos son por donde comemos y por los que nos reproducimos. Y que por buscar para comer y reproducirnos, dos necesidades básicas, existen otros por ahí que se aprovechan para someternos. Por lo que luego andamos dado giros para uno y otro lado como rayuelas.
No se si ustedes conozcan esto de la rayuela, pues bien aquí en México este nombre se le da básicamente a dos juegos: uno que lo practicaban principalmente los niños de mi época y otro que es muy concurrido en las pulquerías, no sé si se siga practicando[1].
Les platicaré como se jugaba a la rayuela en mi colonia. Ya creo haberles conversado que en ella vivíamos muchos niños, de todas las edades, desde los recién nacido hasta aquellos que ya no lo eran tanto, pues también lo que teníamos de sobra y por lo que éramos millonarios fue el tiempo, así que para divertirnos; aprovechando la llegada de los refrescos embotellados al lugar, los cuales poco bebíamos, pero si acudíamos a los refris de la miscelánea por las corcholatas, no se si sepan pero los refris eran unas cajas con tapadera por arriba donde dentro se ponían las botellas de los refrescos y después le agregaban hielo picado. En uno de los lados tenía el destapador e inmediatamente por debajo un deposito para las corcholata o fichas, como algunos también les decían, el deposito no siempre era suficiente así que le ponían una cajita o lata grande más abajo para que no se regaran por todo el piso.
Nosotros teníamos un gran placer en irle a quietar la basura al de la miscelánea, ya que íbamos a recoger todas las corcholatas  con las que hacíamos multitud de juegos, pero hoy le toca el turno al de la rayuela.
Pues bien, para jugar a la rayuela se necesitaba básicamente una corcholata, un trozo de hilo de aproximadamente un metro; un clavo, de los que aquí, en la colonia, donde quiera había tirados, debido a que los constructores (albañiles) por doquiera los tiraban y una buena piedra como martillo; había algunos que tenían martillo, lo que daba ventaja.
Una vez que juntabas el material, lo siguiente era ir a donde había banqueta de cemento o una piedra lo suficiente grande y plana donde se comenzaba a aplanar la corcholata, era toda una ciencia aplanarla sin dejar arrugas o pliegues, además sin que se cuarteara.
Ya plana la corcholata la siguiente parte era hacerle dos agujeros con el clavo y la piedra, lo más cerca del centro, para lograrlo utilizábamos los astros como referencia, utilizando triangulación cósmica, sujetando con el dedo índice y el pulgar precisábamos el mejor lugar para los dos orificios, ¿los apantallé? Para que vean que los juegos de antes eran tan complicados como los de la red. Una vez con sus dos orificios, la corcholata, que ya en este momento empezaba a llamarse rayuela, se le ensartaba por un orificio la punta de la cuerda y después se pasaba por el otro y se anudaba, tenía que ser un nudo ciego para evitar una catástrofe. De esta manera queda terminada la rayuela en su versión segura, pero nosotros llevábamos el juego a su nivel extremo, ¿que tal? Que les parece, niños de menos de doce años en deportes extremos, pues así era.

Aquí inicia la parte extrema, cada quien como podía intentaba mejorar su rayuela.
Les explicaré en que consistía el juego. Pues bien, la rayuela debería quedar en medio del tramo de hilo el bucle de un extremo del hilo en el dedo medio de la mano derecha y el otro en el de la mano izquierda. Luego, sin estirar el hilo se hacia girar la rayuela para que este se enredara. Una vez que lográbamos esto, se extendía con las manos y se aflojaba de manera rítmica lo que hacía que la rayuela girara rápidamente, entre mejor era el ritmo mayor era la velocidad.  La rayuela bien hecha zumbaba, cuando quedaba muy bien, a veces, ni queríamos pelear, preferíamos solamente bailarla, que era como se decía cuando giraba.
El juego era entre parejas; así, hasta que quedara uno con su rayuela sin daño, quien terminaba siendo el vencedor. Para eliminarse uno se enfrentaba a otro por parejas, ambos con sus rayuelas girando y chocándola contra la de su oponente, intentando cortar el hilo, el que lo lograba ganaba y seguía contra otro de los vencedores; así, hasta que quedara uno solo; el ganador.
Regresando a lo extremo, pues bien cada quien de acuerdo a sus habilidades afilaba la rayuela. Las banquetas de cemento eran buena herramienta para esto, así como algunas piedras, Héctor aprovechando que su padrino tenía esmeril,  le encargaba el afilado; logrando las más filosas. Otros para soportar los choques del filo con el hilo le untaban cera de Campeche, haciéndolo algo más resistentes. Los más abusados se iban a la gasolinera: algo más retirada que la miscelánea; aprovechando que el aceite de los autos venían en frascos de vidrio con corcholata, pero ésta era unas tres veces mayor que la de los refrescos, resultaba su rayuela enorme,  siendo muy eficientes para cortarle el hilo a los demás.
Eran unas magníficas batallas, nos divertíamos de lo lindo, más haciéndolas que jugando, era impresionante como salían volando cuando se cortaba el hilo o se rompía por la misma fricción, por lo rápido que las hacíamos girar, recuerdo que el hilo lo sacábamos de los bultos de alimento que vendían para los animales. 

¿Qué si nos cortábamos?  Claro que sí, también nos raspábamos cuando nos caíamos, nos machucábamos los dedos con la piedra martillo, nos descalabrábamos, algunos se rompían un hueso, pero eso sólo hacía más divertida nuestra infancia, nunca hubo muertos atropellados por autos, casi no había vehículos, cuando llegaba a pasar uno por la calle de la colonia lo apedreábamos. Curiosamente, casi todos los cuates aún viven. Me da mucho gusto.
   





[1] http://www.facebook.com/events/212154665503537/