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jueves, 15 de febrero de 2018

Emprendedores.


Gumaro se levantó algo tarde, quizás ya serían entre las once y las doce de la mañana. Moreno él, de estatura media, fornido, de 28 años de edad; ya era considerado un nini, estudió varias carreras de nivel medio pero al parecer no existía empleo para ellas, así que seguía viviendo con sus padre quienes lo medio mantenían.

Almorzó y después de ayudar a su madre a lavar los platos salió para encontrarse con sus amigos en una plaza cercana a su barrio, una de esas que remodelaron disque para mejorar el tejido social. Sus amigos y él habían acudido ya en diferentes ocasiones a algunos cursos de superación personal y tenido en su haber algunos proyectos productivos; pero todos fracasaron. Algunos por falta de capital y otros porque el mercado estaba saturado de empresas de esas.

Platicando con respecto a sus fracasos, que ellos miraban como aventuras económicas, a uno de ellos se le ocurrió una genial idea, como niño al ver un juguete, Miguel interrumpe la conversación; dirigiéndose a los dos dice:

— ya se que es lo que haremos para salir de este hoyo.

Miguel es el mayor un poco más alto que Gumaro; moreno tambien.

Los dos amigos se voltean y lo miran asombrados con dejo de burla. Lorenzo le dice:

— Carajo, pues que almorzaste que tiene tanta luz en ese cerebro que nunca funcionaba.

Lorenzo es el más joven: delgado y moreno de la estatura de Miguel.

— Fácil, no han visto las noticias.

— Cuales noticias— , le pregunta intrigado Gumaro.

— Las de estado de Guerrero, a la gente de allá la tienen cagándose de miedo, no existe mejor cliente para todo, que aquel atemorizado, el acobardado.

— Ahora sí, que te la jalaste— , dice Lorenzo — y que les vamos a vender sí aún le debemos al banco lo del último proyecto que nos dieron.

— Pues ahora sí que seré yo quien los pendejeará a ustedes: pues ellos mismos, los de las ciudades de allá. Oigan: Vamos y les robamos en su propia casa, están tan aterrado que con decirles bú se cagan. Finalmente les quitamos todo lo que tienen guardado de valor, principalmente dinero, alhajas de oro y plata. Ya verás lo fácil que será. Los negocio de empeño compran eso muy bien y sin tanto problema. La policía de esos rumbos son bien pendejos, muertos de hambre. Los que investigan los robos lo que quieren es ver cuanta lana le sacan a las víctimas. Así que, dos que tres meses de robos y juntamos la lana necesaria para comprar lo que después a ellos mismo les venderemos.

— A cabrón, cabrón, cabrón... y que chingados es lo que les venderemos.

— ¡Sistemas de seguridad!, cámaras, alarmas sistemas de control remoto, ♫ etc, etc, etc ♪, etc ♫... hasta me salió el reguetón. Los publicitamos por correo electrónico a los mismos que les robemos, vas a ver con que facilidad nos hacemos millonarios. Después a Gumaro los hacemos diputado. Y con el tiempo hasta presidente.

Así terminó el pequeño dialogo y partieron a ejecutar su plan.

Todo fue un éxito, hasta ahora siguen vendiendo sistemas de seguridad en todos los estados de la república, ya hasta tienen convenios con autoridades locales para que les permitan robar sin problemas, cabildearon para que fueran obligatorias las cámaras en algunos poblados; además Gumaro ya es diputado federal..

jueves, 6 de octubre de 2016

Sobre comercio.


comercio.jpg
Foto de Edgar P. Miller

Existe una expresión que profundiza sobre el conocimiento y es aquella que dice:  que no se necesita ser mujer para ser partero u obstetra. Pero seguro está que una mujer parida sabe mucho más sobre lo que se siente en un parto que aquel que nunca lo ha tenido.
El mundo global ha permitido que las empresas más grandes se hagan más grandes y que las medianas desaparezcan. Un proceso lógico pero no justo.
La justicia es algo de lo que cada día que pasa se carece en el mundo (al parecer la lógica también), se habla de ella como algo obvio pero quienes deben darla se desentienden.
Todo el rollo anterior es con el fin de tener una leve introducción para un comentario sobre el comercio en Chilpancingo.
El comercio afecta más a las personas de Chilpancingo que el cambio climático pero la manera en que sucede es sutil y por lo mismo no alarma. Todos de una u otra manera tenemos contacto con él, desde niños y participamos en él por aprendizaje autodidacta o por sugerencia de otros igual de legos en la materia. Existe la materia como carrera profesional, pero aún así quienes egresan desconocen mucho sobre él.
Curiosamente a manera que crecen las empresas del mundo y estas llegan a los pequeños poblados las posibilidades de tener empleo disminuyen. Aquí muchos lo dudarán pero creanme es cierto y sucede en todo el mundo. Además también crece el consumo per cápita lo que complica la vida a quienes no tienen  empleo.
¿Que hacían antes los que ahora no están empleados?; bueno, algunos estudiaban otros simplemente crecían otros se dedicaban a labores agropecuarias y muchos al comercio otros pocos eran empleados del gobierno.
Regresando al comercio, esta actividad curiosamente es aquella  que por excelencia se escoge en momentos de crisis, una ama de casa al sentir que la tripa ruge se lanza a cocinar y vender sus guisos, ya sea de casa en casa frente a la puerta de su casa o en algún lugar de una plaza. Otras optan por vender artículos entre amistades o yendo a las oficinas donde antes laboraban. Este tipo de comercio es al que los que  gobiernan  le llaman informal.
Otros consiguen entre sus pariente dinero otros más precavidos utilizan sus ahorros y los desesperados acuden a un agiotista. Ya con el capital en la mano son emprendedores y con ese dinero ponen un pequeño negocio en alguna accesoria rentada. Para formalizar un negocio de estos, quien lo instala y sabe de qué se trata inmediatamente se raja e intenta otra cosa. Los más valientes o ingenuos o desesperados siguen todos los trámites que por cierto son muchos y engorrosos; si tiene suerte queda formalizado el mismo, más no libre de multitud de cargos que posteriormente le seguirán cobrando las dependencias oficiales. Puede instalar el negocio sin recurrir a esto y quedar a la merced de los inspectores.
Los comercios ya instalados están también a merced de la delincuencia, de los tiempos y modos de sus proveedores y de las inclemencias del tiempo y las crisis. Pero lo peor resulta con la competencia desleal. Sin faltar el constante acoso del SAT.
Curiosamente los comerciantes más favorecido por quienes gobiernan son, los muy “pequeños” y las corporaciones globales. Ambos tienen tratos similares.
Espacios para poner su negocio, tarifas preferenciales y multitud de concesiones.
Cualquiera ha oído decir que cuando hay mucho dinero el mismo dinero genera más, aunque no es precisamente cierto, sí sucede que quien más tiene también está en ventaja sobre quien menos tiene, sobretodo si se dedican al mismo giro.
Otro decir es aquel que con dinero baila el perro y pues en los grandes comerciantes el cabildeo es una costumbre arraigada, o sea comprar beneficios de quienes gobiernan. También son quienes pueden pagar más publicidad para dirigir las tendencias de compra de los consumidores.
Los comerciantes de en medio tendrán a desaparecer, algunos pasarán al gran grupo de comerciantes callejeros y otros no les quedará más que ser desempleados itinerantes.
La grandes empresas comerciales podría uno pensar que procurarán mejores productos y servicios, pero no es por ahí por donde se mueven, en un inicio quizás sí; para desplazar la competencia, pero a manera de que sean los dueños harán lo que mejor les convenga para sus utilidades.
El comercio como era en Chilpancingo en el siglo pasado dejará de existir, esa opción de empleo bien remunerado desaparecerá definitivamente agravando más los ingresos de los habitantes del lugar y todo gracias a un gobierno con acciones incorrectas y a un público consumidor ignorante de la mecánica comercial.
Igual está sucediendo con la actividad profesional. Pero eso será tema quizás de otro día.





jueves, 16 de agosto de 2012

Un sueño que puede ser realidad.



Tuve un sueño terrible, probablemente el sueño de muchos, pero a mí me llegó como pesadilla. Digo que para muchos mi pesadilla es su sueño porque al parecer cosas que aparecían en ella cotidianamente las desean las mayorías.
Les platicaré. Resulta que desperté y fui, como lo hago todos los días, asomarme a la ventana, mi cuarto tiene vista al arroyo, pero al de autos que circulan por la calle. Les decía que eché un vistazo por la ventana, pero cual no sería mi sorpresa al ver que desde el poniente hasta donde termina la calle estaba repleta de camionetas de lujo de esas de muchos pasajeros pero que en ella solamente va uno, de las que gustan tanto a los automovilistas de ahora, también circulaban de otros modelos de automóviles; tanto como circular suena exagerado, realmente iban a vuelta de rueda, pero no terminó mi sorpresa ahí; sino que siguió, ya que las banquetas estaban ocupadas por multitud de vendedores de fritangas, frutas, artesanías y muchas chuchearías. Los que atendían  vestidos con esos hermosos atuendos que usan las pocas etnias que existen aún en la montañas de Guerrero, unos miles apenas pero que se imponen como si fueran mayorías, gracias a todos los convenencieros que se les unen sin serlo para sacar prebendas.
Fíjense que esto de las ropas típicas autóctonas ya está desapareciendo, son pocos quienes las manufacturan y menos quienes las usan, ahora usan ropa que llega de oriente, porque nuestros autóctonos ya no están en condiciones de estar días trabajando en un telar haciendo estas obras de arte, tanta despensa de carbohidratos los enfermó de diabetes y ahora exigen asistencia médica, prefieren hacer mítines y cobrar por ir a votar, lo anterior acompañado de todos los beneficios sociales que han obtenido sexenio tras sexenio, más las ayudas internacionales; les permiten dejar a un lado la elaboración de prendas artesanales. Ahora se visten con tenis, guaraches de hule, gorras en lugar de sombrero, pantalón de mezclilla en lugar de calzón y playeras en vez de camisa de manta, las damas ya ni conocen los rebozos, los huipiles mejor los venden que usarlos. Mucha de la ropa que utilizan ha llegado en pacas de otros lugares como auxilio de desastres. Así vez a Jacinto Nepomuceno Tecuapa con una sudadera de Oxford Todos andan con su celular en la mano. Las verdaderas comunidades autóctonas realmente no eran miserables, quizás vivían diferentes a los individuos de las grandes ciudades pero tenían modos de vida dignos y propios, trescientos años de influencia católica trastornó sus verdaderos usos y costumbres convirtiéndolas en un mazacote de costumbres ajenas. Ahora sí son miserables y viven de la caridad, se salvan algunos pocos, pero no por mucho tiempo.
Regresando al sueño después de ver lo mencionado bajé; aparecí en mi sueño leyendo el periódico que informaban la desaparición del transporte público; dizque porque entorpecía el tránsito vehicular, también un decreto donde se permitía mercadear en las banquetas para disminuir el desempleo apoyados por los créditos del PYMES, además que se había promovido entre los bancos créditos hasta por cincuenta años a quienes quisieran un auto para transportarse.
No cabía en mi perplejidad de lo que sucedía, después aparecí saliendo de mi cochera caminando, no uso auto pero tengo cochera, frente a ella mi vecino estacionado, estorbando la salida; o sea, no permitía el paso en auto, de todos modos no era necesario. ¡La banqueta bloqueada por vendedores no permitía que saliera andando! Mi vecino, sobre su auto de lujo, me volteó a ver con una sonrisa boba, encogió los hombros como disculpándose, él algo fastidiado al parecer llevaba ya algunas horas tratando  de meterse al arroyo de autos para circular pero no se lo permitían los demás conductores. Veía desde arriba como todas las calles de la ciudad estaban igual, también todas las banquetas. Quise salir y haciéndome de ladito y flaquito, logré llegar a la guarnición de la banqueta pero no existía manera de caminar por ella, así que aprovechando lo lento de los autos caminé por la calle entre ellos hasta caer en una alcantarilla abierta, ¡es un sueño! me dije, Chilpancingo no tiene alcantarillas. Desperté en el piso de mi cuarto, relajado, sabiendo que solamente había sido una pesadilla. Sin embargo, tengo miedo de ir asomarme a la ventana.

martes, 10 de julio de 2012

De un solo uso.




Hace ya algún tiempo leí unos cuentos de Kafka, entre los que se encontraba “El Artista del Hambre”; me vino a la memoria porque ahora como nunca ese relato presenta una parodia de lo que sucede con muchos oficios y profesiones. El cuento, corto por cierto, habla de un individuo cuyo oficio era el de ayunar, que en un principio tenía la gran audiencia para verlo ayunar durante cuarenta días, pasado el tiempo cosas más atractivas le robaron la atención, al modo tal que todos se olvidaron del ayunador incluyendo su equipo de soporte; artista, que por ser tan profesional murió de hambre entre los materiales que cubrían su escenario.
Pero es preferible que lo lean para que aprecien el increíble realismo de la narrativa del autor.
Por otra parte continuaré con lo que quiero escribir, que fue por lo que traje el asunto anterior como introducción.
Cuando era niño a veces me llevaba mi abuela paterna de vacaciones a la capital de la Republica Mexicana, o se la ciudad de México; ya entonces un monstruo de ciudad. Intentando ser moderna con vehículos públicos y privados circulando por sus arterias. Para mí, que en Chilpancingo solamente tenían auto los médicos y algunas dependencias de gobierno, me parecía impresionante ver pasar uno tras otro en hilo continuo vehículos por las arterias de la gran ciudad.
En esa enorme metrópoli donde también en las banquetas las personas se trasladaban a todos y desde todos los rumbos, como si fueran hormigas alborotadas en la entrada del hormiguero, eran los años cincuenta ya había aparecido la fibra sintética llamada nailon, que tuvo un éxito inaudito entre las mujeres debido al generalizado uso de las medias transparente que hacían ver lisitas y sexis las piernas de cualquiera dama. Entonces estas prendas de vestir no eran lo económicas que resultan ahora; sin embargo, gracias al uso tan popular, ayudó a que se formara un oficio nuevo que permitía aquellas damas que no contaban con la riqueza necesaria, cuando el débil tejido de la media sufría un colapso, tener que comprar nuevas. Probablemente el oficio ya existía para reparar las antiguas medias de seda, pero realmente no lo sé.
Estos señores, los del oficio nuevo, se dedicaban a repararlas, dejándolas como nuevas. Recuerdo que en todas las calles del centro, a la entrada de una vecindad o corredor comercial, ver trabajar a la orilla de la banqueta a uno de estos artesanos remendando medias, recuerdo lo interesante que era verlos poner la media en algo que parecía un vaso y con un dispositivo similar a un pequeño desarmador empezar a remendar la media. La mano se movía como una maquina de coser, subiendo y bajando velozmente el instrumento  descrito con anterioridad. 
Ahora, estos oficiales, desaparecieron sin siquiera ser recordados por aquellas damas catrinas que una vez acudieron a pedir sus servicios, ¿que fue de ellos? De que se mantienen ahora, en estos días que se prefiere comprar unas medias nuevas a precios relativamente bajos, que remendar la dañada. Probablemente como sucede siempre esos oficiales aprendieron otro oficio, probablemente otros buscaron un empleo o pasaron a la gran fila de individuos paupérrimos sin empleo que día a día aumenta porque saben hacer lo que nadie necesita que se haga debido a la globalización.

viernes, 22 de julio de 2011

Feminismo con abuso.



Los abusos de los grandes poderes económicos no son recientes, ni tampoco es reciente que tengan ayuda de quienes a la larga resultan perjudicados.
Cuando iniciaba la revolución industrial, se temía que las máquinas desplazaran  a los humanos de sus trabajos, era lógico pensarlo así, porque con los nuevos inventos se  hacían las cosas de manera más rápida.
Lo que no se previó, fue lo rápido que crecieron los mercados para esas mercancías y la necesidad de mayor cantidad de materias primas. Por ende los grandes industriales tuvieron necesidad de conseguir más trabajadores.
Era una época en que  el área rural estaba poblada de familias  campesinas que vivían del producto de su cosecha, ya sea agrícola o ganadera.
A los nuevos industriales se les dificultaba encontrar trabajadores en las ciudades, que era donde tenían las fábricas. Las compañías que extraían los minerales y los propietarios de grandes plantaciones de cultivos, como el algodón, que proveían la creciente industria; también los necesitaban, por lo que pusieron a idear maneras para que los campesinos fueran a las ciudades, alguno lo hicieron con toda su familia, por lo que  las mujeres se dieron cuenta que ellas podrían realizar labores dentro de esa nueva manera de trabajar dentro de las fábricas. La fuerza bruta, ahí, ya no la hacia el hombre eran las máquinas quienes se esforzaban, desplazando la necesidad de que el trabajo lo hicieran los hombres.
Pues bien aquí nace: la liberación femenina, un invento del hombre en alianza con las feministas de la época, creado para explotar a la mujer, nada mejor para los empresarios que excedente de fuerza de trabajo; o sea, nacía el desempleo como mecanismo de obtener mano de obra barata y abundante, las mujeres lucharon con ímpetu para obtener su derecho de trabajar, vivir bajo la dependencia del hombre era humillante, no así, trabajar con sueldos de miseria para los industriales. No se dieron cuenta, estas luchadoras, que lo único que lograba era facilitar la explotación del trabajador. Los salarios bajaban,  porque la demanda aumentaba. Si quieren agregar algo más a sus logros, las feministas, pues anótenle; el desempleo es uno de sus grandes logros; esposado, a los salarios bajos. Desgraciadamente, los débiles, sin quererlo terminan aliándose al mal. Algo parecido sucede ahora, aquí en México, con el crimen.

 

domingo, 13 de marzo de 2011

De dos en dos

En el siglo pasado la preocupación principal de los gobiernos de la revolución, en cuanto a la parte social, era la de que todos los mexicanos tuvieran suficientes alimentos y educación. La mayoría eran analfabetas y hambrientos. Los programas oficiales lograron que la clase media creciera, se construyeron escuelas casi en todos los  municipios, llegó a tener una universidad cada estado. Esto no fue hecho desde luego de una manera científica, sino que más bien con una visión entusiasta, por lo que gran cantidad de dinero se destinó sin un orden adecuado con orientación a resolver el problema evitando desvíos y consecuencias perjudiciales a la larga, sin prevenir también las consecuencias sociales derivadas de una población educada y alimentada. La imagen del país en el mundo era la de uno que caminaba hacia el progreso en un ambiente de paz.
Grupos internos empezaron a presionar para una apertura democrática lo que demostraba que los dos principales problemas dejaban de serlo. Para la sociedad tener democracia resultaba ahora más atractivo que comer y educarse. Esto podría deberse al que ya dichos rublos estaban cumplidos y que pocos eran quienes necesitaban esa atención.
Llegó el nuevo siglo y con él la deseada democracia, un país educado y alimentado y aparentemente demócrata, ahora los dos principales problemas que aquejan al país resultaron, precisamente, de la solución de los dos problemas del siglo pasado, los inconvenientes a los que me refiero, ahora, son la obesidad y el desempleo. Al haber mejor manera de obtener alimentos, la gente come de más; volviéndose obeso. Por ser educado ya abandonó las labores del campo,  ahora exige empleo. Existe mucho desempleo. México se convierte a pasos gigantes en el paraíso para los empresarios ya que a mayor oferta menor el salario un atractivo significante para la inversión. Pero no por ahora, ya que el inversionista lo quiere todo y donde lo tiene es donde está.
La obesidad ocasiona enfermedades que han creado todo un mercado a su alrededor, que ofrece soluciones (hospitalización especializada, medicinas costosísimas, operaciones sofisticadas, seguros médicos) a cambio de dinero. Sin embargo la carencia del mismo a ocasionado que muchos se dediquen a las actividades lucrativas no licitas (Secuestros, narcomenudeo y mayoreo, fraudes, créditos vencidos, corrupción) con la esperanza de poder aspirar a esas curas milagrosas ya sea porque las sufren ellos o sus familiares o por miedo a sufrirlas, lo que a convertido a México en un lugar poco seguro y también no tan atractivo para los inversionistas ni mucho menos para los turistas, lo que agrava la escasez de dinero. Los más educados se van de México en busca de la piedra filosofal, dejando a México sumido en la desesperación para resolver un problema de fondo, con un encargado, del asunto, desfondado. Las grandes empresas mexicanas compran todo en el extranjero y no tienen ninguna intención de aumentar su planta de empleo, algunas incluso prefieren poner plantas en otros países, o invertir sus ganancias en las bolsas de otros países; donde les sale más barato y más seguro. México tiene más exportaciones que nunca y más desempleados que nunca también.
Por todo el país se abren tiendas con la cantaleta de que generan empleos pero esos empleos no son verdaderos ya que nadie puede mantener una familia con esos salarios, la prueba contundente es la gran frecuencia de rotación de su personal. Además estas mismas tiendas obligan a cerrar a otras que mantenían familias a niveles salariales envidiables, a causa de que los gobiernos locales se gastan sus recursos en las de cadena en lugar de las tiendas de las familias lugareñas.

Realmente no existe un gran problema, verdaderamente lo que existe son gobernantes incompetentes o traidores ante una situación ya sea originada deliberadamente o no resuelta por incapacidad o porque resolverla sería dejar las ganancias que los que gobiernan obtienen de esta manera de gobernar.
Pues bien como los dos primeros problemas se llevaron un siglo ya no alcanzaré a ver la solución de estos dos actuales. Ya verán la solución aquellos que todavía vivan en el siglo xxii. Pero les advierto que tendrán otros dos para resolver, que ya empiezan a visualizarse y que podría ser la contaminación y la carencia de recursos naturales.