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lunes, 1 de junio de 2026

Sobre omisiones.

 

 

  
A los gobiernos del mundo se les acusa constantemente por sus errores, sus omisiones y su incapacidad para resolver aquello que prometen corregir. Ningún poder está libre de fallas; como dice el viejo refrán, hasta al mejor cazador se le escapa la liebre. Sin embargo, aquello que se condena en los gobiernos suele pasar inadvertido cuando lo cometen las grandes corporaciones, incluso las más ricas y tecnológicamente avanzadas.
Con el paso de los años, las corporaciones comenzaron a confiar más en las máquinas que en las personas. No por eficiencia moral, sino porque una máquina no cobra salario, no protesta y no se enferma. El ser humano fue reducido a una pieza costosa y reemplazable. Ahora, con la llegada de la inteligencia artificial, muchas empresas han entregado funciones esenciales a sistemas automáticos que responden con precisión mecánica, pero sin comprensión ni responsabilidad.
El resultado para millones de usuarios ha sido desastroso.
Basta observar dos ejemplos.
a) Telmex. Resolver un problema de facturación puede tomar meses o incluso años. Reparar una línea telefónica rara vez ocurre antes de una semana. El cliente queda atrapado en un laberinto de voces grabadas, números de reporte y promesas vacías. Mientras tanto, la institución que debería defenderlo, Profeco, parece existir únicamente para administrar la impotencia.
b) AT&T. La empresa acosa a personas que ni siquiera son sus deudores, exigiendo pagos ajenos a usuarios de otras compañías telefónicas. Corregir el error se vuelve casi imposible. El ciudadano debe demostrar una y otra vez su inocencia frente a un sistema diseñado para no escuchar. Y nuevamente, Profeco observa en silencio.
La tecnología prometió liberar al hombre de tareas inútiles. En cambio, muchas corporaciones la utilizan para liberarse de la obligación de atenderlo

miércoles, 8 de abril de 2026

La ciencia bajo contrato.

 


La ciencia ya no camina: la llevan.

Avanza dentro de edificios de vidrio que reflejan el cielo, pero no lo dejan entrar. Ahí adentro no hay viento, ni polvo, ni campesinos, ni hambre: hay fórmulas, batas blancas y relojes que no marcan el tiempo, sino los plazos. Cada experimento tiene un costo. Cada hallazgo, un dueño.

Y afuera, el mundo sigue creyendo que la ciencia es una antorcha libre, cuando en realidad es una lámpara conectada a la corriente de los grandes capitales.

No siempre fue así —o al menos no tan evidente—. Hubo un tiempo en que el conocimiento parecía brotar de la curiosidad humana como el agua de un manantial. Hoy brota, sí, pero canalizado: entubado, medido, vendido por litro.

En los mercados ya no se venden alimentos: se venden versiones de ellos. Sombras comestibles. Panes que no conocen el trigo, bebidas que jamás vieron una fruta, sabores fabricados en laboratorios que imitan la memoria del campo. La lengua se acostumbra; el cuerpo resiste… hasta que deja de hacerlo. La Organización Mundial de la Salud advierte, en su lenguaje sobrio, lo que en las calles ya se siente: cuerpos más pesados, corazones más cansados, vidas más largas… y más enfermas.

Pero en los pasillos donde se redactan las reglas, el lenguaje cambia. Ahí no se habla de daño, sino de “riesgos aceptables”. No se dice presión, sino “diálogo”. Las corporaciones no golpean la puerta: tienen llave. Organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos lo documentan con la frialdad de los números, pero en la práctica se siente como otra cosa: como si las leyes se escribieran con tinta prestada.

Y luego está la vida misma, manipulada.

Semillas que ya no obedecen a la estación sino al contrato. Plantas diseñadas para resistir venenos que ellas mismas justifican. Laboratorios donde la doble hélice del ADN —ese antiguo poema de la naturaleza— es editada como si fuera un borrador. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria vigilan, certifican, sellan. Y, sin embargo, el ciudadano mira su plato como quien observa un paisaje alterado: reconoce las formas, pero sospecha del origen.

Porque la sospecha también se cultiva.

La naturaleza ofrece historias que parecen advertencias. Un hongo —invisible, paciente— puede tomar el cuerpo de un insecto y convertirlo en vehículo de su propia expansión. No es ficción. Es biología. Y basta saberlo para que la imaginación dé un paso más allá, hacia terrenos donde la evidencia se vuelve niebla.

Pero tal vez no hace falta tanto.

No hacen falta esporas ni criaturas ocultas para moldear a una población. Basta una pantalla. Basta un algoritmo afinado como un violín. Empresas como Meta Platforms o Google no necesitan alterar cuerpos: les basta con sugerir deseos. Y el deseo —ese viejo motor humano— hace el resto. Pero tal vez sí para aquellos que no caen en el deseo se requiera más y algo para ellos no basta lo quieren todo.

La influencia ya no se impone: se insinúa.

Y los gobiernos… los gobiernos parecen moverse como actores en una obra cuyo guion no escribieron del todo. A veces legislan para proteger; otras, para no incomodar. Entre ambos gestos, el equilibrio se rompe. La Transparencia Internacional habla de corrupción, de captura del Estado, de intereses cruzados. En la calle, se le llama de otra forma: abandono.

No hace falta imaginar una conspiración perfecta.

La realidad es más simple, y por eso más inquietante: la ciencia no ha dejado de avanzar, pero ha cambiado de brújula. Ya no sigue únicamente la curiosidad humana, sino la rentabilidad. Ya no pregunta “¿qué podemos descubrir?”, sino “¿qué podemos vender?”

Y en ese cambio —silencioso, gradual, casi elegante— ocurre algo decisivo:

no que alguien nos controle,

sino que el mundo se va acomodando, pieza por pieza, para que no haga falta hacerlo.

lunes, 18 de mayo de 2020

Desquiciados segunda entrega.


Vivimos en un mundo donde la vida existe en multitud de formas, los humanos no somos otra cosa que una de esas. Salvo los gemelos idénticos todos los humanos somos únicos biológicamente, después con la interacción del medio hasta los idénticos se vuelven diferentes.

Así pues, a pesar que deberíamos saber esto, la relación de todos en el mundo se basan en imposiciones legales y sociales como sí fuéramos iguales. Incluso leyes y normas que rigen, sobre lo que debería ser parte de la intimidad del individuo.

Se le dice todo lo malo que le puede suceder a un alcohólico sí no deja la bebida; pero no se entiende ni importa, lo mal que se pondrá sí les hace caso. A pesar que sabemos que somos cuerpo y mente; si estamos bien en una parte podemos no estarlo en la otra.

Lo del alcohólico es uno de tantos casos y para cada uno existen debates a favor y en contra por personas muy preparadas, polarizando el tema de manera tal que los convierten en problemas insolubles.

Las drogas, los géneros, los sistemas sociales, la economía, la política, las enfermedades, la alimentación…

Pero filosofar sobre todo eso puede esperar, quiero hablar de temas del momento:

Susana Distancia:

Ahora con el mal que llegó del oriente, una de las recomendaciones fue la de mantener la sana distancia, pero de preferencia: quédate en casa.

Como sucedió en la primera entrega sigue el mundo desquiciado.

Para empezar no se ponen de acuerdo cual es la distancia esa. Hablan de un mínimo de metro y medio, pero incluso dentro de las mismas instituciones del gobierno unos dicen la distancia de metro y medio y otros lo presentan en medidas fuera del sistema métrico decimal: que tantos hombros, que dejar tantas butacas, etc. Realmente no saben como decirlo o no lo quieren decir pero al parecer no existe distancia sana.

Lo curioso que no solamente está colapsada la infraestructura hospitalaria; también la urbana anda por los suelos, simplemente no existe manera que en una banqueta caminen dos personas separadas esa distancia; sobretodo aquí en Chilpancingo. Probablemente ambas cosas motivaron a que a la población se le cuarentenara en su domicilio.
Contagios:
Del COVID_19 se dijo que existía una gran posibilidad de que hubiera migrado de un animal salvaje al humano, ya lo explique en la primera entrega. Pues bien ahora resulta que no solamente le gustan las células del humano para reproducirse, sino que le está poniendo el cascabel al tigre y porqué no a la mascota preferida de América: el can. Quieren tranquilizar diciendo que no se sabe de sí estos animales al tener el mal también contagian. Conociendo lo infeccioso del virus lo mas probable es que sí, pero no saben como decirlo para no perder ese inmenso negocio de los perros. Estos sí se pueden sacrificar todos, bueno conociendo a la humanidad sí habrá quien diga que está su vida de por medio antes que permitir sacrificar a su mascota.

No se salvó ni el chiras pelas experto en virus Peter Piot. Que en un cerrar y abrir de ojos ya tenía el COVID en sus células.

Curaciones:
Como ha sucedido en todos los males que se hacen populares, hablan los que tienen a la ciencia atrapada de que un anti viral sí la hace, mientras por otra parte también los que son amos de la ciencia dicen que no. El gobernador de Puebla recomienda caldo de pollo, mientras que el emperador del mundo inyectar desinfectante. El presidente de Madagascar ofrece un remedio milagroso hecho a partir de la planta artemisa, mientras la OEA está molesta porque según ellos ese es para la malaria.

Mientras los de mayor tendencia del twitter, antagónicos de AMLO, piden más muertos; reclaman que hay muy pocos. En el salvador por otra parte dicen que a los enfermos se les está atendiendo con un protocolo equivocado esto igual ya lo dijo un médico de italia luego fue desmentido.

Políticas y protocolos:
Lo màs desquiciado de todo es una guerra no declarada en cuanto a quien o que país toma la acción más adecuada para proteger a su población. Así pues aunque: nadie sabe nadie supo, en dónde terminará el COVID_19, existen todo tipo de tretas para evitarlo. Nueva Zelanda dice: no vamos aplanar la curva la eliminaremos. Sí, ¿y luego?. Por otra parte Suecia deja que el virus haga de las suyas y los critican porque las muertes en ese país son mayores a los de su vecino, dice: esperemos unos meses para comparar cifras… tan, ta ta tan. Así cada país defiende su estrategia y algunos incluso culpan a otros de su problema; curiosamente, medios noticiosos de EUA ponen en duda las cifras del gobierno mexicano. Sus defensores se les tiran a la yugular a esos medios en las redes, algunos “neutrales” los defienden diciendo que no son como los de México que escriben por encargo. Je, je, bueno, tal vez no sea precisamente por encargo; tal vez sea por ese nacionalismo corrosivo o adoctrinamiento dogmático de su modo de vida, por lo que le hacen el caldo gordo a sus corporaciones; cuando de fastidiar a un país, que no se les acomoda a sus caprichos, se trata. La historia dice mucho de eso. Cuantos años estuvieron diciendo mentiras sobre Castro solo para que Cuba estuviera en la línea de los malos. Por cierto Vietnam controló en poco tiempo el mal y bien. Claro es un gobierno totalitario gritaron algunos por ahí.

El caso es que ya algunos, ahora dicen, de nuevo porque ya lo habían dicho, que el COVID_19 se queda con nosotros; igual que el sarampión, la varicela el catarro común, la influenza, el cáncer, la diabetes, los accidentes de autos, la malaria y las otra miles de enfermedades que existen y que a pocos les dan pero que en cualquier momento pueden atrapar algún descuidado inocente y caput.

Estemos pendientes: la enfermedad en los contaminados dura 15 días, mata en México por ahí de un mortal por cada 28974 que salen librados. Para aquellos que les gustan los juegos de azar bien pueden reunirse hacer una bacanal y sacarse el gordo. Los demás quédense en casa.







https://www.eitb.eus/es/noticias/internacional/videos/detalle/7190192/video-trump-propone-inyectar-desinfectante-acabar-coronavirus-covid19/
https://www.aa.com.tr/es/mundo/madagascar-critica-a-la-oms-por-no-respaldar-su-remedio-tradicional-contra-el-coronavirus-/1837311?fbclid=IwAR1Gk0hQ_2wDuNnTw5o9Pu59aIOGV_PUStvi5IcOGfNVZIwarcJT91mixq4
https://elpais.com/elpais/2020/05/05/planeta_futuro/1588694037_559551.html?fbclid=IwAR0mKUDchDM3grNfM28OyC8_U2-WNg3GRyIMdH5mlgklG8dG5mrEIsCrxBc
https://www.xevt.com/primeraplana/urge-cambiar-los-protocolos-para-atender-el-covid-19-farmacobiologa-/93340?fbclid=IwAR1ue4Oa4H9nPs8UU0BWF-SIurhqwyA_PXRxtRWuDHui2_SIAPj4wCmG57Q
https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52236136
https://www.google.com/search?q=muertos+por+covid+en+m%C3%A9xico&ie=utf-8&oe=utf-8&client=firefox-b-ab