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viernes, 16 de agosto de 2024

Otra vez el mosquito.

 



Ni es el mosquito Aedes el problema del dengue ni serán la solución las nebulizaciones que hacen los irresponsables que las ordenan. Pero sin discusión se hace así, porque es un gran negocio y le da una sensación, a la población poco informada, de que se está actuando para resolver el problema. A la población le molestan más el ruido del mosquito y el piquete que el dengue, de ahí que acepte la acción y, además, busque los recomendados malosos repelentes.

Es un gran negocio, porque los plaguicidas y repelentes que utilizan son caros, los equipos para nebulizar también, además el personal que lo hace cobra un salario; o honorarios si es una empresa la responsable. Esas personas requieren equipo especial para realizar la acción que igual cuesta bastante. Simular que existe una epidemia del dengue podría ser la apertura para un gasto mayor en una vacunación masiva; con una vacuna que no protegerá; como la famosa de Pfizer del COVIT 19.

Atrás del mosquito existe un gran negocio. Nunca acabarán con él porque es el principal socio. Tal vez digan que ya no hay dengue o que ya no es problema como con el paludismo, pero después traerán otro mal culpándolo para seguir quitándole el dinero a la población ya sea directamente o a través de los gobiernos.




O lo peor, ningún plaguicida es inocuo, todos causan daños a los humanos, indistintamente del género. Esa es una acción que tal vez en la mente perversa pueda ser la razón de usarlos, enfermar a la población con ellos para darle riqueza a las transnacionales de la “salud” que debería llamárseles de la enfermedad.

A la población es fácil engañarla, porque es comodina, prefiere que otro haga el trabajo que le corresponde.  Aislar al enfermo, tener mosquiteros, usar pabellones, cubrir los depósitos de agua e informarse del problema son faenas molestas que pocos quieren hacer.

viernes, 19 de julio de 2024

La salud vs enriquecimiento.

  

 

Trabajé en la Secretaría de Salubridad y asistencia cinco años, entré en 1975. Renuncié de ese trabajó por diferentes causas, una de ellas fue que no importa lo bien y el esfuerzo que uno ponga para hacer su trabajo, el resultado siempre será inútil ya que no resuelve ninguno de los problemas que tiene México en salud y asistencia.

Después decidí venir a mi tierra natal con el fin de ser útil a ella, así que no conseguí ningún empleo de acuerdo con mi nivel de preparación y experiencia, por lo que decidí comprar el negocio de mi madre, primero porque ella ya quería deshacerse de él y después porque consideré que al menos con él participaba en el desarrollo de mi región. Pues igual me equivoqué, quienes gobiernan el mundo ya tenían otro plan para este lugar. La agricultura y la ganadería no estaba dentro de ese plan.

Pero con respecto a la salud les comentaré algo interesante; en este preciso momento que existe la histeria por el Dengue y el otro mal que ya tiene cuatro años fastidiando al mundo.

Pues bien, si hubiera agua potable en todas las comunidades todos los días a través de las tuberías, no tendrían que andar gastando en elementos que pasan de casa en casa para revisar si no tienen depósitos de agua abiertos. Esto tiene un beneficio: da empleos, que igual podrían darlo para colocar tuberías y presas.

Teniendo todos los días agua potable en la red, no habría necesidad de tener depósitos: cisternas, tinacos ni mucho menos cubetas, tinas y otros cacharros para recolectar agua.

Así pue se evitaría contaminar el ambiente con químicos para mal controlar el vector.

Sí no hubiera tanto gato en las comunidades, probablemente habría más pájaros que se alimentarían del vector, esto si esa gente los respetara no cortando los árboles y destruyendo sus nidos.

Dije todo esto, con el conocimiento preciso de que a nadie le importa, además no se corregirá, porque hacerlo como se hace es un gran negocio para quienes deciden como se deben hacer las cosas. Y a esos solo les interesa hacerse más ricos.

Y así en todos los problemas que tiene la humanidad.

 


sábado, 17 de noviembre de 2012

Un buen negocio.



 
La salud, que supuestamente es un privilegio de la población al parecer protegido por la carta de los derechos humanos, básicamente está manejada por hambrientos y voraces mercaderes, ayudados por los medios masivos de comunicación para enriquecerse a su sombra.
Entonces, por lo dicho antes, podemos considerar que la mayoría de la población, principalmente la menos culta, o digámoslo suavemente aquella que recibe sus conocimientos a través de los grandes medios de comunicación, está básicamente fuera de la realidad; o sea, desconoce casi todo con respecto a su salud; y lo que tiene que hacer para mantenerse saludable. Equivocadamente siguen como zombis  lo que aprendieron en los medios y dan por verdad absoluta lo instruido. Cayendo en las redes de una mecánica mercantil que a la larga solamente beneficia a los que promueven está confusión.
Aquí en México está de moda el dengue, una enfermedad misteriosa que se está popularizando, porque desde luego a su alrededor existe un suculento negocio.
Diario se habla de los casos de dengue en el estado de Guerrero que aterra a la ciudadanía, también les explican los procedimientos a seguir para disminuir esta mermada “epidemia”, que preocupa muchísimo a los gobiernos locales, les puedo decir que al día hay más ejecutados por el hampa que al año muertos por dengue. Pero el hampa no le importa a nuestro gobierno ellos están metidos en acabar con el dengue como en tiempos pasados lo intentaron con el paludismo, ya olvidado, y que actualmente enferma a más que el dengue. La sintomatología difundida podría aparecer en multitud de enfermedades comunes y no graves, haciendo que todo aquel que enferma, después diga que tuvo dengue. Argumentarán que la campaña se  hace para erradicarla a tiempo antes de que sea un problema incontrolable.
Pero regresando a la ignorancia o poco conocimiento de la población, les explicaré: el vector del dengue es el mosquito, el mosquito es alimento de ranas, sapos, lagartijas, avispas, arañas, pájaros, etc. Razonando un poco, no mucho porque podemos sufrir carencia de fósforo: si exageramos. Nos daremos cuenta  que una manera de disminuir al mosquito es mejorar las condiciones de sus peores enemigos; pero no se hace de esa manera, aquí es precisamente lo contrario lo que se está haciendo.
Les explicaré más con un ejemplo: durante más de veinte años había cuidado mi huerto de manera que en el hubiera un balance ecológico, evitando el uso de los insecticidas, ya lo había logrado, en él existían animales de todos los tipos: reptiles, aves anfibios, mamífero e insectos y arácnidos viviendo en armonía ecológica. Parecerá cuento, pero un día, después de una fuerte tormenta, llegó visita a la casa, lo que hizo que los perros se alarmaran y estuvieran ladrando desesperadamente. Pues resultó que el visitante era una tortuga. No se de donde pudo haber llegado, dado que mi huerta se encuentra a cuatro cuadras del centro de la ciudad; zona casi totalmente urbanizada.
En fin, la parcela, desde mi perspectiva era una selva en miniatura. Se podía comer frutas todo el año; sin preocuparnos por plagas. Incluso de los mosquitos, que antes de hacer, lo que dije que hice, había en abundancia, después con el tiempo gracias al control biológico, fue disminuyendo.
A partir de que empezó la campaña del dengue, se ha dado por depredar árboles y todo aquello que parezcan plantas, incluso se mira con recelo a las casas que tienen jardines y huertos, algunos edificios del gobierno arbolados se han visto poco a poco desforestados, por miedo a que sean refugio y criadero del temido mosquito. Las autoridades sanitarias hacen imprudentemente fumigaciones desde la calle sobre toda el área circundante al vehiculo que lo ejecuta, sin importarle siquiera las personas que transitan a su alrededor. Los habitantes, motivados por miedo, debido a la difusión aterradora de la enfermedad, destruyen matorrales, quitan jardines y talan árboles.
Ahora, regresaron los mosquitos a mi huerto, desaparecieron los reptiles, disminuyeron los anfibios, ya no nos visitan las tortugas, las aves; que antes teníamos en abundancia, casualmente llego ha verlas. Han llegado al interior de mi casa esos magníficos animales, llamados cucarachas, que antes solamente veíamos en la composta. 
Las personas le temen a las avispas, las arañas, y a los reptiles, los matan sin misericordia  fuera de siquiera dar el beneficio de la duda al por qué existen en nuestro entorno.
El caso es que a pesar de la información que hay sobre lo inadecuado que pueden ser los insecticidas, estos siguen siendo el recurso preferida para solucionar el mal, probablemente es lo que más ganancias les deja a los encargados de la campaña de ahí tan arraigado que sea su uso por los de salubridad.
El estudio de la naturaleza es compleja, por eso requiere gente capaz para entenderla, contratar mediocres como expertos, o versados que lo único que tienen para demostrarlo son kilos de papeles; que supuestamente lo dicen, pero que la realidad a la que se enfrentan muestra que no lo son. Lo que terminan haciendo es mover las acciones por caminos equivocados que acaban por agrandar el problema. Con el dengue eso está sucediendo, probablemente ese sea el plan: agravar un problema existente, como se hizo con la famosa guerra de los últimos seis años.