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jueves, 2 de octubre de 2014

Civilización.

Dibujo civilización.JPG
Colaje de Edgar P, Miller.
La civilización, ¿sabe acaso usted qué es?:

civilización.

1. f. Estadio cultural propio de las sociedades humanas más avanzadas por el nivel de su ciencia, artes, ideas y costumbres.

Esa es una definición al estilo de un diccionario. Pero existen otras más complejas aquí una:

http://es.wikipedia.org/wiki/Civilizaci%C3%B3n


Pero le aseguro que usted usa la palabra constantemente para referirse a nosotros, o sea a todos aquellos que vivimos en una sociedad, sobre todo si usted es de una ciudad mediana o mayor, hablará de la civilización.


Ahora veamos si acaso somos congruentes en nuestros actos con la percepción que tenemos al respecto de civilización; y les diré desde ahorita que yo no sé qué percepción tienen ustedes al respecto, pero yo tengo mi propia percepción de lo que es y también tengo una de cómo las mayorías se comportan al respecto.

Así pues les diré que para que una sociedad sea civilizada ésta debe ser homogénea, en cuanto al comportamiento de sus componentes, o sea que cada uno de los elemento tenga al menos la misma percepción de lo que civilización significa; además que actúen en congruencia.


Definitivamente aquí en Chilpancingo no sucede, y generalizando a Guerrero parece que tampoco es así. Vivimos dentro de un grupo de personas de las diferentes concepciones de comportamiento y además muchas de esas concepciones son concentrados de otros muchos modos de ser; haciendo aún más complejo el entendimiento entre todos nosotros.


Así pues como resultado, aquellos que tienen poder tratan de imponer su concepción, conste que no me refiero con poder a quienes representan al establecido; según dicen democráticamente, no, sino a los que tienen el poder en diferentes maneras, económico, fuerza, por el miedo, religión, etc.


¿Pero qué me dice usted de lo que piensa que es la civilización, de si usted se considera civilizado por como piensa que es lo civilizado; o nunca lo ha pensado y actúa porque la vida lo jala de aquí para allá y de vuelta al caos?


Así pues si usted mira que alguien reclama sus derechos, derechos que usted considera una jalada, en ese momento usted está comprobando que no somos civilizados, ya que los derechos de quien reclama al parecer no son los suyos. O puede que sucede qué le parece una jalada que los reclame porque usted los goza a plenitud sin reclamarlos; o sea siempre los ha disfrutado, lo que nos lleva a la cuestión de que existe desigualdad, llevándonos esta cuestión a lo mismo; o sea, que no somos tan civilizados como creemos. Ya que la percepción de lo que debemos tener y ser varía entre nosotros.


Como conclusión diré primero que en la vida salvaje así sucede, cada individuo en su entorno funciona así, ve sus necesidades y se aplica a satisfacerlas y todo lo que queda a su alrededor no le importa para otra cosa que no sea para satisfacerse. Pues bien, algo así es como nos estamos comportando los civilizados de México.

jueves, 6 de junio de 2013

Manual del buen Chilpancinguense.

Chilpancingo (1924) calle V. Guerrero vista al norte.

Hurgando en el material que tengo escrito me encontré éste, donde inicio un manual, se los dejo aquí para su deleite y servicio.

Manual del buen Chilpancinguense.
Antes de iniciar quiero explicar de manera corta quien es el Chilpancinguense, para que a partir de esta leve definición se tenga un entendimiento mayor del manual.
El Chilpancinguense es antes que todo, una persona nacida en la ciudad de Chilpancingo, Guerrero, México. También lo puede ser alguien no nacido que por gusto y preferencia decidió quedarse a vivir aquí; no así, el que por fuerza radica en la ciudad. El Chilpancinguense no es rico pero se siente y actúa como rico (por cierto cuando alguno de ellos lea este libro, dirá: -yo soy rico y sí soy Chilpancinguense; argumento que confirmará lo dicho), Es alcohólico pero reniega y critica a los que se emborrachan; incluso es de los que proveen la bebida a pesar de criticar a los borrachos; ya que en sus fiestas siempre estará presente el alcohol de moda; pero aún haciendo esto, criticará toda reunión donde se esté bebiendo, también luchará, contra lo que no le conviene, utilizando como arma de crítica; aquello, de decir que ahí se venda, tome o regale bebida. Es festivo debido a que festeja todos los días que puedan ser festejables. Es responsable con sus hijos y está dispuesto a ahogarse en deudas con el propósito de que ellos realicen sus estudios. Es influyente ya que siempre encuentra el modo de hacerse de una amistad encumbrada en el poder; si es que no ya tiene un familiar dentro del poder.  Es religioso, no porque profese alguna religión como debe de ser; sino porque cumple con todas las ceremonias de la religión que signifiquen un medio de deslumbrar a sus vecinos como son: los bautizos, quince años, bodas, velorios, novenarios, confirmaciones, etc.; incluyendo a san judas y la virgen de Guadalupe. Considera que un trabajo sólo es el que se hace como empleado; la iniciativa privada[1], es sólo un complemento del trabajo ya que para su idiosincrasia es preferible: “la gota que dura que el chorro que se agota”. Sus aspiraciones son pues, tener un puesto del gobierno federal, una casa propia, un auto y que sus hijos terminen una carrera. Acuérdese aquello: “de que papelitos hablan”. Dentro de sus aspiraciones no se incluye, que estén preparados para el puesto, el que sean solventes para adquirir bienes materiales, ni el que sus hijos realmente aprendan una profesión; sólo está el logro de tenerlo sin importar los valores.
A continuación, ahora sí, el manual:

1.     Desde el momento de nacer: para ser un chilpancinguense distinguido, indistintamente de la capacidad económica de sus padres, deberá llegar al mundo en el sanatorio de moda del lugar; o en su defecto, el de una de las ciudades mayores más cercanas al lugar.
2.     Al llegar a la edad preescolar deberá asistir al jardín de niños de moda, claro está, ya bautizado en una ceremonia grandiosa, sin importar lo lejos que pueda quedar del domicilio de los padres; si los ingresos de estos es precario, entonces deberá el jardín de niños ser privado de preferencia el más caro.
3.     Al igual que en el punto dos, al llegar a la edad escolar de primaria, sin importar lo que los padres tengan que hacer para cumplir con los requisitos de inscripción, deberá entrar a la primaria de moda; hacer tres días de cola, deberá considerarse un privilegio. Los padres deberán hacerle al niño todas las tareas que se le ocurran al maestro dejarle, acudiendo a donde les sea posible, incluso pagándole a alguien, para que les ayuden a responder todas las preguntas absurdas que se le ocurren al instructor.  También los tutores deberán acudir a todas las juntas de padres de familia a las que son convocados, sin perderse todas las idioteces que a los brillantísimos maestros se les ocurra decir con el pretexto de que es para el bien de los hijos. Que quede claro que para poder asistir a las juntas es requisito dejar toda obligación cotidiana, ya que las juntas deberán ser dentro del horario donde más daño ocasionen a los padres en sus actividades productivas y así no afectar el tiempo libre de los profesores, el tiempo de clases de los alumnos, queda claro que no tiene importancia. 
4.     Cuando cumpla la edad necesaria para ingresar a la secundaria, también asistirá a la de moda, sin importar que para lograr su ingreso tengan sus padres que sobornar al director. Durante la secundaria el joven deberá al menos emborracharse una vez hasta las manitas; hacer el ridículo ante los conocidos, incluyendo sus padres, de esta manera se irá preparando de forma muy importante para ser un buen chilpancinguense.
5.     Ya teniendo la edad para bachiller los padres le aconsejan que estudie un bachillerato que le permita continuar una carrera que lo coloque en un trabajo dentro del gobierno, de preferencia una de aquellas que ya tienen seguro el trabajo al salir, eso es lo importante, la vocación no importa.
6.     cuando llegan a la edad de los estudios profesionales las carreras preferidas serán en el siguiente  orden de importancia: maestros; abogados, médicos[2]
7.     Ya egresados inmediatamente si no salen con trabajo recurren a sus influencias para conseguir uno, sino, compran una plaza a algún burócrata por retirar o alguno de los parientes de un empleado difunto; o, incluso, con algún funcionario de alto rango, que los hay que se las gastan para estos asuntos, para que se la venda. Ya instalado en su empleo: rango y sueldo no importan, el tiempo, según la costumbre, hará el progreso y siempre queda la esperanza de la jubilación segura. Además teniendo el ingreso aunque pequeño también se tienen todas las “prestaciones[3]”; por otro lado, en sus tiempos libres, e incluso en los no tan libres[4] o que no deberían ser libres, pueden emprender un negocito[5].
Pues les dejo la primera entrega de este manual, en un tiempo no programado aún les daré la siguiente.






[1]  Consideré iniciativa privada como aquel trabajo que se tiene sin tener patrón, como el de comerciante o profesión libre u oficio.
[2] En Chilpancingo les dicen doctores.
[3] Como prestaciones se refieren a los seguros médicos, que ellos mismo consideran pésimos, prestamos que siempre están paliando por que se los den, créditos para sus viviendas que son tan pocos que siempre faltan viviendas, etc.
[4] Esto sucede ya que algunos dentro de sus horarios de trabajos venden ropa perfumes y otra cosas incluso alimentos a sus compañeros.
[5] Me refiero a vender ya sea fuera o dentro del empleo productos de esas casas que venden por catalogo.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¡Qué chica!



 A muchos escritores les da por narrar sobre sus recuerdos, incluso yo también lo hago en ocasiones, es una tentación; a veces, insuperable. Por otro lado también algunos les gusta describir los lugares que visitan, con mucho gusto se me ha ocurrido también a mi hacerlo, pero realmente a mi la literatura en donde uno inventa situaciones es la que me fascina, los recuerdos y los lugares, sólo me gustan para el escenario; también la de describir personas, agregando partes de una con las de otras, para formar personajes de cuentos me encantan. Ahora les convidaré de esto último una descripción reciente.
La vi desde lejos caminar, al primer ojazo pensé que era una beldad de las que ahora pululan en la ciudad. Mi yo masculino inmediatamente brillo, así que me puse presto para no perderme ni un detalle, se acercaba con un bamboleo de nave en alta mar casi tempestuoso, me dije: caramba, “si como lo mueves lo bates que sabroso chocolate”, así moviéndose sexy, se fue acercando y me di cuenta que su vestido dorado estilo imperio con plisado grande bamboleaba como una bandera a toda asta. Ya más cerca, noté que el vestido imperio (por  si ustedes saben o no este modelo de vestido femenino  se ajusta apenas abajo del busto y de ahí cuelga hasta donde termina el vestido, en este caso terminaba más o menos a la altura de la mitad del muslo) a la chica le brincaba a la cadera sin pasar por cintura alguna, cadera inmensa de la que caían dos lianas que con buena vista y mejor consideración podríamos decir que eran sus piernas; delgadas tirándole a famélicas, el plisado del vestido, de campana amplia, se movía sin pudor, dejando casi ver la región sombría donde se juntan las columnas de Hércules, interesante mujer; que, firme y segura de su atuendo y de su figura, caminaba bamboleándose al ritmo cadencioso de sus caderas, considerando ella; y que bueno, que tenía lo suficiente de sensual para hacer parar a cualquiera del sexo opuesto, dejándolo atónito ante su belleza, creo que así fue conmigo, al final de cuentas, ella nunca se enterará del fiasco que resultó para mí el haberme parado para hacer semejante ridículo.
Dicen por ahí que no existen mujeres feas, seguramente así es, sin embargo existen muchas chicas fachosas que no combinan su figura con la ropa adecuada para lucir lo mejor y ocultar lo temible.
Siguió caminando y pasó por donde estaba yo, creo que incluso volteo ligeramente a verme con ojos dormilones, quizás orgullosa de saber que me paré a mirarla, después continuó su andar, cosa que me permitió ver y comprobar lo ya visto. Siguió con su salero, moviendo su vestido de lado a lado, mostrando lo que solamente debería ver ella en el espejo. Dirán a ti que te importa, realmente tienen razón: nada, pero de ahí salen los personajes, a los que se ven y los  que miran también, te dan material para escribir y eso a mí me divierte.

sábado, 13 de octubre de 2012

El saludo.




Composició pictórica de una foto de Carlos Nunez 



Me he dado cuenta que a manera que la población creció para convertirse en ciudad y sigue creciendo, el saludo entre los coterráneos se va escaseando.
Recuerdo aquellos tiempos de niño, cómo al caminar por las calles, los que se cruzaban en el camino se decían el clásico ¿Ya?
Ahora el ¿ya? se acabó.
Los clásicos saludos entre los vecinos: Buenos días carmelita, buenos días Meliton. Cada día que pasa son más escasos.
Ahora cruzamos entre extraños y el saludo parece una mentada, nadie quiere soltarlo. Por otra parte, cuando alguien nos mira esperando el saludo uno cree que es un delincuente que nos está midiendo para ver cuanto nos va sacar en el secuestro o como nos transará en una operación falsa o mínimo espera que nos descuidemos para volarnos lo que llevamos en la mano o sacarnos la cartera.
Va uno tan metido en sus problemas al caminar, que cruza con amigos y ni cuenta nos damos, lo mismo los amigos, ya sea por la misma razón o porque van agachados viendo el celular.
Ni que decir del: permítame pasar, o al menos hacerse a un lado cuando viene alguien caminando estando uno parado en la banqueta bloqueándola sin hacernos a un lado para que pase el que camina en esa dirección; como vacas paciendo estamos parados en las banquetas interrumpiendo el paso, ya sea esperando a los niños que salgan de la  escuela o al transporte colectivo o privado, ni siquiera como antes cuando una chica venía y todos le dábamos el paso para admirarla y al menos decirle un piropo, ahora si le dices algo te demandan, ni se te vaya ocurrir sonreírle a un bebé porque te acusan de pederasta.
Saludar en la calle está haciéndose raro, antes no se saludaba uno de beso ni de mano solamente el ¿como estás?  o ¿que tal?; los besos en la calle ni con la novia, los besos eran en privado, ahora el saludo es con besito simulado en el cachete, pero sin llegar a dar el beso, no sucede a menudo en la calle, más bien el saludo pasó a ser dominio privado, ahora saludar en público es tan raro como tener sexo en la calle. Solamente en las reuniones aparecen los saludos al iniciar y los despidos al terminar; incluso los mismos que en las reuniones se saludan no lo hacen cuando en la calle se cruzan.
Fíjense que el otro día me di cuenta, en la plaza, que ni los soldados lo hacen como antes, probablemente ya no es obligatorio.
Tal vez ni sea necesario, es un protocolo quizás cursi, pero quise comentarlo.