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lunes, 23 de febrero de 2026

El engaño.

 


 

 

Quienes gobiernan el mundo viven instalados en una profunda contradicción, sostenida —muchas veces en silencio— por la mayoría de los seres humanos que terminan padeciendo sus consecuencias.

Por un lado, proclaman su preocupación por la humanidad. Crean organismos dedicados a la salud, anuncian campañas para erradicar enfermedades, impulsan investigaciones para producir medicinas y prometen mejorar los cultivos con nuevas tecnologías para que nadie muera de hambre. Sus discursos hablan de progreso, de cuidado y de un futuro compartido.

Pero la realidad que vivimos cuenta otra historia. Esos mismos poderes envían a sus propios hijos —y a los hijos de otros— a morir en guerras que no resuelven nada, salvo los intereses de unos cuantos. Las industrias que dicen mejorar la vida contaminan la tierra, el aire y el agua, y convierten el progreso en una forma lenta y sofisticada de muerte.

Así, el mundo se consume bajo el dominio de una especie que ha perdido el juicio moral: una especie que llama desarrollo a la destrucción de su propio hogar, que extermina formas de vida que durante siglos alimentaron y curaron a sus pueblos, y que olvida que no puede haber justicia, ni paz, ni futuro, mientras el bienestar de unos se construya sobre la ruina de todos.

jueves, 28 de abril de 2022

MAL.

 

¡Hijo! Llévame al hospital.

¿Que te pasa?, ¿que te sucede?, ¿te sientes mal?

Muy mal, quiero zurrar y no me sale, ya hasta me siento débil de tanto pujar. Tengo un tapón que no me permite ni sentarme; como si tuviera un palo metido.

Bien, permíteme traer el auto para acompañarte.

Me voy contigo.

Bueno vamos.

Los dos se encaminaron rumbo al auto que estaba solamente a unas cuadras del departamento donde vive Salma.

Salma es una viejita de 86 años madre de cinco: muy sana; según el último médico que la auscultó; de altura media y complexión delgada, con un poco de gordura acumulada por la edad, pero de apariencia correosa y fuerte; con mirada profunda y retadora pero que en su entrecejo deja ver el temor que le tiene a la muerte; autosuficiente; con glaucoma, pero aún ve bastante bien; un poco sorda, pero con sus aparatos oye a la perfección, mañosamente, sólo lo que quiere; aprovechándose de su deficiencia; camina erguida, aunque por la edad ligeramente encorvada del cuello, pero con pasos firmes y seguros.

Bajaron con prontitud los escalones del departamento que se encontraba en la planta alta, de un edificio del centro de la ciudad. Una ligera lluvia, brevemente, hizo dudar a Salma de seguir su propósito, el cual mantuvo al ver la mirada de su hijo Édel, quien con seriedad le dijo, al ver que Salma dudaba:

bueno, pues, ¿te sientes mal o no?.

A lo que contestó:

¡sí! pero no quiero que me de una pulmonía.

Espera te traeré el paraguas para que no te mojes.

Regresó Édel hacia dentro por el paraguas y continuaron rumbo al auto.

Una vez en el auto se inició la marcha para ir a uno de los mejores hospitales de la ciudad. Cuando Salma lo supo, volvió a dudar diciendo:

pero Édel, ¿no nos irán a cobrar mucho?.

Ya sabes que los médicos siempre se mandan, pero tú eres la que te sientes mal, no yo, así es que decídete de una buena ves, ¿vamos o nos regresamos?

¡No!, vamos, no vez que ni sentarme puedo, vengo sufriendo ahorita mismo aquí encogida porque ni siquiera consigo apoyarme en mi trasero.

Édel es el segundo de los hijos. Es un individuo de 59 años que está al pendiente de su madre desde que su padre murió; no tan al pendiente, porque realmente ella vive sola, pero Édel tiene su negocio en el mismo edificio donde vive Salma. Se la lleva a comer a su casa y meriendan en la de ella. Édel tiene un carácter difícil; según las personas con las que trata, sobre todo, con aquellas que no lo conocen; porque no se sabe si está molesto o jugando con las palabras. Su gesto es semejante al de Salma pero en un hombre se nota más severo, por lo que muchos piensan que está enojado; lo esté o no. El sabe esto y se aprovecha para sacar ventaja cuando la ocasión lo amerita.


Salma y Édel siguen su marcha rumbo al hospital. Ya en la zona de hospitales sufren un rato para conseguir lugar donde estacionarse, no existen estacionamientos, ¡ahí! grita Salma al ver un auto que sale del espacio, Édel se empareja y luego se estaciona.

Bajan del auto los dos: Édel acude al lado de la madre y le ayuda a caminar al hospital, Salma empieza a dudar nuevamente pero su molestia la obliga a callar; entran dirigiéndose al área de consultas.

Gastroenterólogo Francisco Del Colón Torcido”. Es lo que dice el letrero que está al lado de la puerta que se encuentra junto a un escritorio; donde una bella niña como de 18 años nos interpela:

¿vienen con el gastroenterólogo?

¡no! Vengo con mi mamá, que desea la atienda el gastroenterólogo porque se siente mal.

¡muy mal!, agrega Salma.

pasen, tienen suerte, el doctor no tiene ningún paciente en este momento.

¿cuanto cuesta la consulta?, interrumpe Salma.

Ochocientos pesos— contesta la chica —es especialista— afirma.

¡con razón no tienen pacientes! —Le Dice Salma, entre dientes, a Édel. —En todo el mes no he vendido eso en el Anticuario.


Caminan hacia la puerta, la cual abre la muchacha. Del otro lado: un pequeño cuarto con la pared al frente llena de cuadros con diplomas, al lado izquierdo una mesa de auscultación, una báscula, un librero y un botiquín; también algunos adornos alusivos a la profesión, en la pared de la puerta una gran foto de un metro de largo de la generación del médico, en el escritorio al lado derecho de la puerta una laptop, la manzanita mordida en la tapa, encendida. Viendo la pantalla el médico, al parecer, observa cuidadosamente un ultrasonido, que se refleja en la vitrina detrás del escritorio, probablemente de alguno de sus pacientes.

Buenas tardes— dice, preguntando después — ¿quien es el enfermo?

Señala Édel a su madre y se sienta en una de las sillas que se encuentran en la pared frente al escritorio. El médico le señala la mesa de auscultación a la madre, pidiéndole que se siente en ella. Procede a tomarle la presión, mientras salma le dice:

Yo siempre tengo la presión normal, no creo que sea necesario checármela.

El doctor como que no oye sigue con su rutina, le mete un termómetro en la boca para evitar que siga hablando, pienso yo, o probablemente para confirmar la temperatura del cuerpo:

Bien… como de niña — dice, el médico, después de ver la presión a la vez que coge el termómetro y nuevamente habla:

Nada, la temperatura normal. — Se lleva un extremo de su estetoscopio a los oídos y con el otro empieza a hurgar en la espalda de Salma. Mientras, ella, vuelve hablar, ahora para decir:

Bueno doctor que me busca, ni siquiera le he dicho para qué vine.

Bien, dígame mientras la ausculto.

Mire, yo vine aquí porque no puedo cagar, además usted me sentó y me está doliendo mi trasero por toda la mierda que ya se me apretujo en el fondillo, vine para que me cure eso.

El médico termina con el estetoscopio y le dice:

Acuéstese para que esté más cómoda, voy a revisarla del abdomen.

Salma se acuesta, al momento le sale un pedo cuando el doctor empieza a moverle la panza de un lado a otro, luego poniendo la mano sobre el abdomen dándole golpecitos con la otra, Salma vuelve hablar, mire doctor si hubiera querido una sobada me habría ido con la bruja de Zumpango que lo hace mejor que usted y por cien pesos, usted nada más me está sacando los pedos. Cálmese la estaba revisando para evaluar su estado general. Ya acabé, la vamos a internar para operarla, tiene usted un problema muy delicado y sólo una intervención quirúrgica de emergencia la salva, de no hacerla… amanecerá muerta. Le voy hablar a los enfermeros para que vengan a prepararla para la cirugía, relájese y recuerde que no podría estar en mejores manos.

Tómese estas pastillitas mientras vienen por usted y yo me aseó para intervenirla. Afuera del consultorio está un garrafón con agua para que se tome las pastillas, salgan, nos vemos después.

Édel preocupado, interroga al doctor, ¿pero qué tiene? ¿por qué la rapidez? ¿qué no son necesarios los análisis?

Tranquilice a su mamita, usted no pregunte, su madre está en muy buenas manos ya le dije, los análisis aquí mismo se los harán. Vaya a la recepción para que la registren y firme usted unos documentos necesarios para que podamos intervenirla, ¡apúrele! recuerde que esto es de urgencia, cada minuto que pase sin operar es un minuto menos en la vida de su madre y un paso hacia la muerte.

Blanco de preocupación, nervioso, sin poder hacer gran cosa; además, desconfiando de la celeridad del médico para intervenir a su madre se aproxima a ella para comentar el asunto. Cuando llega a su lado, ella le dice: ¡que buen médico he! nomás me dijo que me iba a operar y que se me revuelve el estomago, ya me estoy cagando, búscame el baño porque sino voy a embarrar todo el hospital; y quien sabe cuanto nos quieran cobrar por limpiarlo. Édel le señala el acceso al escusado a unos pasos rumbo a la recepción, Salma se dirige casi corriendo al escusado del hospital, ya mero le gana, todavía se tuvo que entretener porque le cobran al entrar, ya acomodada hace una cagada de antología, sale del baño y se dirige a Édel preguntándole si ya pagó la consulta, él le contesta afirmativamente y ambos salen del hospital con una sonrisa de oreja a oreja, todavía en el último escalón Salma se hecha un pedo prolongado y sonoro.

lunes, 21 de marzo de 2022

CIRILO.

 

 


Cirilo es una persona que nació dentro de la clase media alta, estudió en escuelas privadas, gracias a que sus padres consideraban que estas no perdían el tiempo con paros; además en ellas no se inscribían alumnos pobres que pudieran tener enfermedades que contagiaran a Cirilo. Terminó su carrera de administrador, en el Tecnológico de Monterrey1, y pronto consiguió trabajo en la administración de una de tantas empresas transnacionales que llegaron a México, gracias más a los conectes de su padre que al haber terminado bien preparado. Cirilo, tenía arraigado, como muchos, las costumbres sanitarias tan pregonadas por los medios, como son aquellas de lavarse los dientes después de cada comida, lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño. Por lo anterior, saliendo de su trabajo pasaba a SAM’s2 a comprar pasta de dientes, jabones germicidas, cepillos para los dientes, ya que como era lo recomendable lo cambiaba cada mes. Luego llegaba a la caja sacaba de la bolsa de su traje su cartera Gucci3 donde cogía el dinero para pagar, después con sus manos muy limpias recibía el cambio que la cajera le regresaba.

Para mantenerse en condición física aceptable se inscribió en un gimnasio en donde al llegar el mes, él, repetía el procedimiento de sacar su cartera, de ella, unos billetes, luego pagaba, recibiendo después el cambio que le daban.

En su trabajo, como él era egresado del TEC, utilizaba computadora para efectuarlo y con velocidad de prestidigitador se miraban como sus dedos apretaban teclas una y otra ves, constantemente, sólo dejaba de hacerlo por momentos; cuando, para mantenerse alerta, tomaba sorbos de café descafeinado con crema ligth, acompañados de galletitas naturistas con fibra.

Cirilo era un verdadero fanático de los canales de televisión de paga; canales como: el Health Chanel4, People and Art5 y otros en donde le daban magnificas recomendaciones para mantenerse saludable; evitando, con el uso de ellas, enfermarse. Por eso una de las primeras cosas que hizo cuando cobró su sueldo fue la de irse a comprar un seguro médico; claro está, que antes fue a ver a su médico de cabecera para que le hiciera una revisión completa de su cuerpo, al salir de la consulta sacó su cartera de ella unos billetes con los que pagó, a la recepcionista, el costo de la consulta. Saliendo del consultorio, y dado que el médico le recomendó muchos análisis y pruebas clínicas para asegurarse de que no estuviera sano, disculpen, para asegurarse de que no se le escapara alguna enfermedad que pudiera progresar y matarlo, Cirilo se dirigió a una librería para comprar determinados libros que lo orientaran con respecto a los análisis que le harían, una vez seleccionados, se dirigió a la caja donde sacó su cartera, de ella, unos billetes y posteriormente recibió el cambio.

En poco tiempo se hizo todos los análisis pertinentes, laboratorio por laboratorio, en todos repitió la rutina: de sacar la cartera, la misma rutina que efectuaba cada vez que se le ocurría, o tuviera la necesidad de comprar algo. Después de unos años trabajando y dado su éxito, pues cada día tenía más dinero y por lo mismo más necesidad de gastar, bueno tanto como necesidad no, pero sí gastaba más porque tenía más, al grado que consideró que podía tener su tarjeta de crédito American Express6; por lo cual, tan pronto como le llegó por correo electrónico una invitación, inmediatamente la llenó y la regresó para su aprobación la cual no tuvo problemas. No tanto por la capacidad de pago de Cirilo sino; que, por la gran necesidad de las empresas de tarjetas de crédito de esquilmar ingenuos.

Así pues, repitió su procedimiento de pago, aquel que antes hacía con los billetes ahora lo hacía con su tarjeta, la cual pasaba de su mano a la de quien cobraba y posteriormente de regreso recibiéndola con ternura, Cirilo incluso la acariciaba un poco, como limpiándola para que reluciera, antes de introducirla en la rendija de su cartera. Todo lo anterior siempre: cuando compraba sus alimentos naturistas y orgánicos, la leche deslactosada y ligth, sus accesorios para el gimnasio; incluyendo sus zapatos tenis NIKE7 y botella para el agua marca SIGG8.

Después de algunos años más de una vida sana y de constantes estudios médicos, al fin, por suerte, no para él sino para los médicos que cobrarían lo del seguro, le detectaron una infección extraña al pobre de Cirilo. Los médicos al principio trataron de identificar el germen sólo que en los anales de la medicina nunca se había presentado además de que después de probar los antibióticos más costosos y modernos no habían podido disminuir el avance de la infección, que ya después de quince días tenía a Cirilo en el hospital. Los médicos objetaban que probablemente él no se tomaba los medicamentos: en la cantidad y orden indicado, medicamentos que Cirilo compraba por su cuenta, dado que en una pequeña cláusula de la póliza se consideraba que el seguro no los pagaría. En la farmacia, Cirilo, seguía la rutina muy mencionada de la cartera: —por eso ya no la menciono. Dirigiéndose posteriormente a su casa, donde sin perdida de tiempo se tomaba la medicina. Los médicos, considerando las posibles omisiones de Cirilo, optaron por hospitalizarlo; y vigilar que sí se tomara como era lo indicado los medicamentos. Pasando ya algunos días en el hospital, al pobre Cirilo, lo tuvieron que llevar a la sala de terapia intensiva debido a la gravedad de su mal, la enfermedad lo había debilitado; al grado tal, que incluso le hicieron la prueba del sida considerando la posibilidad de esta terrible enfermedad. Imaginando el riesgo por las múltiples transfusiones de sangre que ya le habían hecho.

A estas alturas, ya se habían presentado otros casos más de la enfermedad, y lo más curioso fue: que las personas afectadas eran siempre aquellas económicamente más activas; o sea, dicho de otra manera, las que más gastaban. También era muy común con los que trabajaban de cajeros en bancos y tiendas.

Después de treinta días de terrible agonía Cirilo murió dejando una enorme deuda a sus familiares, ya que el seguro médico sólo alcanzó para pagar el veinte por ciento de los gastos. Así como Cirilo, fueron muriendo otras personas. Solamente un cajero, que adquirió la misma enfermedad que tenía Cirilo y otros colegas del cajero, que por no querer gastar, y además por tenerle desconfianza al Seguro Social, se salvó, esto, debido a que le hizo caso a su padrino, un señor de 85 años, que le dijo, —yo tuve eso, hace un tiempo, y me lo curaron con tres inyecciones de Penprocilina9, el cajero siguió las indicaciones de su padrino y se alivió.

Pobre de Cirilo, queriendo llevar una vida sana, no se dio cuenta que lo más sucio e insano son: los billetes y las tarjetas de crédito, que todos los días tocamos; también el teclado de la computadora, y fue en esos lugares donde prosperó el microbio que lo mató, contaminándose cuando descuidadamente se comía sus galletas naturistas con fibra. También liquidó a muchos más, que no pudieron ser salvados por aquellos que adoran el dinero, sin darse cuenta, que el dinero mata: con microbios o sin ellos.

Muchos murieron, los demás enfermos empezaron a curarse cuando un famoso laboratorio transnacional sacó, a la venta nuevamente, la penicilina procaínica, con un pequeño cambio químico en la fórmula y un gran aumento de precio. Milagrosamente fue el antibiótico que terminó con la epidemia del siglo, ocasionada por un microbio resistente a los medicamentos nuevos y más usados; pero completamente sensible a los primeros antibióticos fabricados, que los grandes y prestigiados médicos ya no utilizan por baratos y anticuados.

1 Marcas registradas utilizadas aquí sin intención de lucro sólo como referencia.

2 Marcas registradas utilizadas aquí sin intención de lucro sólo como referencia.

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4 Marcas registradas utilizadas aquí sin intención de lucro sólo como referencia.

5 Marcas registradas utilizadas aquí sin intención de lucro sólo como referencia.

6 Marcas registradas utilizadas aquí sin intención de lucro sólo como referencia.

7 Marcas registradas utilizadas aquí sin intención de lucro sólo como referencia.

8 Marcas registradas utilizadas aquí sin intención de lucro sólo como referencia.

9 Nombre comercial de la penicilina procaínica.

miércoles, 13 de junio de 2012

Algo sobre comida.



Comer. La actividad de alimentarse, inseparable necesidad de los seres vivos. La continua y desesperante acción que no podemos dejar, aunque fuera lo que más deseáramos. Comer, en algunos termina siendo una tortura, lo que debería ser un placer, para otros una simple molestia de la cual no se aíslan.
¿A donde hemos llegado con respecto al acto simple de comer?, en estos tiempos más que comer parece ser que nos medicamos continuamente. Que el yogur para defecar bien, la leche deslactosada para que sea digerible, que las verduras son sanas porque tienen vitaminas, los frijoles tienen hierro, la cebolla previene el cáncer de colon, los ajos purifican la sangre, etc. Nuestra alimentación parece vademécum.
No se si alguna vez se han puesto a pensar como le hace un hato de cebras para mantenerse en tan buena y saludable forma, sin una dieta tan escogida como la de los humanos, además sin industrializar.
Los que de una u otra manera hemos estudiado algo de praderas para agostadero  del ganado, sabemos que estos animales inician su alimentación con las plantas que existen en el lugar; escogiendo primero, las que más les gustan, y van descendiendo en agrados hasta acabárselas; entonces, es cuando inicia su preocupación e intentan salir del agostadero en busca de otra alimentación, más bien dicho alimentación a secas. Probablemente dirán: bueno es que las vacas tienen un aparato digestivo mejor que el nuestro; pues no, algo diferente y limitado pero en lo general muy parecido.
Recuerdo que cuando niño tenía que comer lo que me daban, nada de remilgos, todo lo que te servían sin escoger, nada de desperdiciar la comida. Durante un tiempo, en la adolescencia, que me desprendí de mis padres, no fue muy diferente otra cultura ahora en EUA, ahí tenía que comer lo que me servían y mucho, porque había que crecer grande y fuerte. Después abandonando la supervisión de los padres pero también la abundancia, comía lo que se podía. Ya mayor, independiente y con buenos ingresos inicie a comer lo que me gustaba, experimentando nuevos platillos y volviendo a los mejores y más sabrosos, descubrí que comer es maravilloso y que puedes disfrutar todos los platillos siempre y cuando no te excedas, como pasa con el alcohol.
No tengo nada contra los obesos. Yo no lo soy, pero no porque me parezca malo sino porque pienso que es incomodo, para vestir, hacer los deportes que me gustan, para moverse en el espació propio; los utilitarios se hacen al tamaño promedio por lo que estar obeso puede se desesperante.
Así que comiendo de todo, pero con limitación me mantengo delgado y aparentemente sano. Es por eso que me como una sopa de ajo, no porque los ajos purifiquen; sino, porque me parece riquísima. La cebolla picada en los caldos les da un mejor sabor y además se siente que lo crujiente deleita al paladar; que evite el cáncer me tiene sin cuidado. Frijolitos refritos sobre unas tostadas, con una salsa de chiles huajillos asados, son sabrosos; tengan o no hierro, igual un caldo de frijoles con cebolla, ajo chile y epazote; tenga o no vitaminas el epazote; dizque también saca las lombrices. Prefiero la leche entera y de preferencia fresca y bien fría, porque así es sabrosa, sabe a leche, las otras ni sabor ni olor; es igual que tomar medicina; o sea, sólo por la acción de los químicos. Los búlgaro, bueno la leche con búlgaros, alias yogur, me encanta,  prefiero la casera por sabrosa, a la tan anunciada industrializada que puede ayudar a cagar.
Así me puedo seguir hablando sobre la comida, pero para mí, ahora que soy yo quien decide, como lo que me gusta; y si muero por comer, lo prefiero, a morir apachurrado en un automóvil. Si la comida cura: ¡que bueno que sea sabrosa esta rica medicina!
 

jueves, 15 de diciembre de 2011

Comunicado.



El otro día, estaba oyendo en el noticiero local, a un representante del sector salud dando recomendaciones para la época de frío.
Entre ellas, las que me llamó la atención fue aquella de que no debemos automedicarnos en caso de enfermarnos. Refiriéndose a la influenza, decía que si se presentaban síntomas de ella, se acudiera al médico o a su centro de salud, que de ninguna manera recurriéramos a la automedicación y mucho menos tomáramos antibióticos, porque esa enfermedad es viral y que los antibióticos no les hace nada a los virus. Todo parece estar dentro del marco de un protocolo oficial preestablecido.
Ahora bien, lo raro es que ya tiene al menos diez años, cuando inició aquello del tratado de libre comercio, que apareció una norma, rigiendo en cuanto a como adquirir antibióticos, pero hasta hace apenas unos años se empezó a implementar como urgiéndoles la aplicación estricta de la misma en un país donde las normas solamente se escriben, pero se aplica a discreción según lo quiera la autoridad del momento en virtud de sus intereses muy personales. Pero no importando mucho lo anterior, el caso es: que solamente, de acuerdo a la norma, se pueden obtener los antibióticos presentando receta del médico, por lo que no entiendo como podrían las personas enfermas automedicarse con antibióticos. 
Pero eso no es todo lo raro de la declaración, digamos que sí pudieran automedicarse con los antibióticos; la otra rareza aparece cuando recurro a mi experiencia con la venta de medicamentos de uso veterinario, aquí los laboratorios que fabrican antibióticos siempre han dicho que se deben aplicar antibióticos cuando existe una infección viral, principalmente lo recomiendan para la influenza, argumentando que son para atacar las infecciones asociadas. ¿Que les parece, a quien le haría usted caso, o la dejamos a un volado?
Pero caso curioso, es el de una guía del Laboratorio Sanfer; donde en relación a las enfermedades respiratorias, dice: que cuando aparece fiebre, un síntoma común en la influenza, se recomienda dar antibióticos. ¿Será, porque ellos venden antibióticos, o porque saben más que aquel que le hizo el comunicado al portavoz del gobierno?
Lo que siempre sucede es que los del gobierno y los laboratorios de medicinas se hacen una y ni a cual irle de mentirosos.


lunes, 21 de noviembre de 2011

¿Qué con el chorro?



Con la novedad que estuve  cinco días con enteritis, bueno para los legos en medicina, diarrea chorro, o corre que te alcanza.
Haciendo un paréntesis relacionado con la alimentación, ahora que estuve mal, noté que todo lo que comemos es pura agua o se convierte en agua, no importaba que tan sólido y duro fuera lo que metiera por mi boca, siempre por la contraboca salía agua, pura agua; con un leve tinte amarilloso, caray me dije, ¿donde quedan los sólidos?, te la dejo de tarea Jaime. Sacaba más agua que la que nos manda el ayuntamiento para los servicios. Bien potabilizada podría haber surtido una colonia con ella.
Por lo mismo tuve que recurrir a mi experiencia de treinta años con la medicina, lo curioso de esto es que mi experiencia es con la medicina veterinaria, o sea aquella destinada a los animales.
Ahora verán algo especial de esta medicina. Pues resulta que en los animales cuando se enferman la medicina debe hacer que el animal enfermo se cure, de preferencia al menor costo y lo más rápido posible. También se debe asegurar que no deje sus funciones para lo que se utiliza, si es de engorda; que no enflaquen ni deje de comer, si es de trabajo; que siga trabajando y si es semental que no deje de producir semen. ¿Que les parece?, en nada se parece a la medicina de asistencia pública ¿verdad?, además el dueño del paciente no tiene la menor intención de pagar más de lo comercialmente posible convenga; o sea, que no aumente los costos de producción. Por eso es que no ven veterinarios millonarios como hay médicos humanos, no lo digo porque sea veterinario, ya que no lo soy, sino porque conozco gente de los dos bandos.
Así es que sin hospitalización, sin medicamentos de uso humano; ya que los que necesitaba solamente se los venden aquellos que le pagan cuota al crimen organizado. Como animal tuve que curarme y también continué trabajando porque de mi trabajo depende mi familia y mis clientes, mis proveedores, mi contador, y el fisco u todo parásito que me encaja el gobierno cada que se le ocurre alguna reforma, dizque para mejorar México, ya mero me muero de viejo y no han mejorado nada.
Con eso de las reformas, fíjense como hablan diciendo que los datos personales que uno da al SAT no se difunden que son solamente para uso del sistema tributario. Pues ahora que se les ocurrió lo de la fiel, tuve que ir a ficharme al SAT, para poder emitir facturas, días después por el correo electrónico que les di a los del SAT me empezaron a llegar multitud de publicidad de empresas dedicadas a esto de la tributación. Caray es un gran negocio, para algunos, la angustia de otros, yo tengo meses que pago más de impuesto que lo que me gasto en el mismo mes en mí. Recuerdo que al principio pagar el impuesto era la principal causa de mis diarreas. Me decían que pagaba mucho porque la contabilidad la hacía yo que debería contratar a un contador, caray casi nunca lo hago y ahora decidí darles el beneficio de la duda y que resultó, que pago igual de impuestos con la desventaja que también tengo que pagarle al contador, para Ripley, además me mandan requerimientos que antes no recibía porque siempre cumplí a tiempo.
Pero está bien pagarle al contador. Cada año que tenía que leer las reformas fiscales terminaba enfermo, caray ¿quieren leer un libro magnifico de terror? les recomiendo el código fiscal de la federación y su reglamento; si usted es causante dudo que sobreviva después de leerlo.

miércoles, 24 de agosto de 2011

La medicina ¿crimen organizado?




La medicina es un gran negocio, usaré una especialidad para ilustrarlo, porque sé que de alguna manera han llegado a las redes de estos mercaderes.
Los odontólogos, dentistas para la mayoría, que aquí en Chilpancingo es prolífero. Deberían ser,  cómo médicos, aquellos que curaran los dientes y zonas relacionadas, pero esto es imposible, además ellos lo saben y sin embargo se la viven como tales.
Miren, los dientes son partes del cuerpo humano pero que a diferencia de otros tejidos no pueden regenerarse; o sea,  no se curan, una vez que se dañan se pierden. En pedacitos, parte por parte terminando como basura fuera del cuerpo.
El gran negocio empieza con las pastas de dientes dizque para evitar que las dentaduras se dañen, uniéndosele al asunto los cepillos y enjuagues bucales. Ninguno sirve para bendita la cosa, bueno sí para que por momento quede la sensación de limpieza, pero no ayuda en nada a los dientes, al menos que por poner una foto de su actriz favorita en la cama sea lo mismo que dormir con ella. La prueba contundente en contra, es el que cada año sale la mejor pasta de dientes, el mejor cepillo y el mejor enjuague. Demostrando de esa manera la inutilidad de los anteriores.
Le recomiendan las autoridades sanitarias, socios al fin, que los visite, usted al menos una vez al año, ahí le dirán que tiene algunas piezas cariadas y que se las tienen que reparar, se las taladra, las rellenan con materiales ajenos a sus dientes que se expanden y contraen con el tiempo rompiéndola. Pero eso es parte del negocio, después usted ira nuevamente con el dentista, otro; dirá usted, porque el anterior fue malo, y le pondrá en la muela rota una incrustación, que terminará por despedazar la muela o diente y tendrá que volver para que le quiten el nervio, endodoncia, y le pongan un puente o implante, cosas que por el resto de su vida le estarán dando molestias y constantes visitas al dentista, pero si fuera un solo diente la cosa podría ser pasable, pero recuerde usted que los adultos tenemos treinta y dos piezas, nada más en endodoncias sería la no despreciable suma de sesenta y cuatro mil pesos, esto no incluye los demás trabajos posteriores y anteriores a la endodoncia, ni los dolores de cada visita.
Le espantarán, como en la mejor película de terror, lo hacen para convencerlo de que los visite. Pero su sufrimiento no creo que cambie mucho tenemos suficientes piezas para atormentarnos toda la vida.  
Pues bien ese es solamente una rama del negocio de la medicina, todas las especialidades tienen sus artimañas.

lunes, 9 de agosto de 2010

Drogas legales y letales


No cabe duda que vivimos en un país curiosito. Les mostraré algo de lo que sucede. Ya desde hace algún tiempo, entre los políticos, se venía moviendo una corriente a favor de la legalización de las drogas. Una reacción lógica dado que casi siempre a quienes detenían y metían a prisión eran pequeños consumidores atrapados con droga en sus bolsillos. La cantidad no era problema, por lo cual una vez que los atrapaban infraganti nuestra preparada y experta policía se encargaba de los detalles para que el susodicho llegara a prisión. Lo anterior sin embargo poco sucede con los grandes traficantes de la droga; que como todos sabemos, ya que es una secreto a voces, tienen suficiente recursos para comprar a quienes ellos crean conveniente para la promoción y venta de sus artículos, como lo hace cualquier gran empresario en México; además como los grandes empresarios, de este país, tampoco pagan impuesto.


Pues bien como ven la legalización de las drogas más bien ayuda a los pequeños consumidores ya que quedan fuera de las garras de nuestra santa y bien entrenada policía; que también ahora quieren que sea única. Yo creo que única ya es desde hace mucho tiempo; por que no creo que exista otra que actué de la misma manera en el mundo, por lo tanto no tiene igual y es única.


Pero regresando con las drogas. Mientras unos quieren legalizarlas, otros más astutos ya ilegalizaron unas que ya eran legales; utilizando la vacilada de la reglamentación, pues, en este mes empezarán a ser prohibidas: los antibióticos, algunos analgésicos y tranquilizantes, y otras drogas que se vendían libre y legalmente con el nombre disfraz de medicinas; cuando a los grandes laboratorios farmacéuticos así les convenía. Que fue por mucho tiempo y gracias a esta libertad hicieron grandes capitales. Habrá que hurgar que intereses los hizo ceder a esta reglamentación; que conociéndolos, no creo que sea de oquis y que detrás de la misma esté un súper millonario negocito.


El argumento mediático, a favor de esta reglamentación, es aquel de que lo hacen para la seguridad de la población, siempre es así; maldita seguridad, cuantos muertos ya lleva, el que lo dude que le pregunte al cinturón de seguridad. Bien, decía, la seguridad para evitar los terribles males ocasionados por la automedicación y así evitar muertes por esa terrible causa. Claro que no dicen que hay otros que evitan la muerte automedicándose por tener el conocimiento de cómo hacerlo y no tener los grandes capitales que se requieren para contratar el cada vez más oneroso servicio “profesional” de los médicos. Algunos, muchos más chambones que aquellos que se automedican, claro que aquellos profesionales están más cerca de quienes gobiernan y tienen el privilegio de regir en la reglamentación y tapar sus fallas criminales en el ejercicio de sus facultades némesisticas.


El saber no debe ser algo privado debe ser para todos. Las licencias de las profesiones no quita el derecho de saber sobre algo, a quienes lo quieren, sin acudir a una universidad. Existen muchas personas que tienen la preparación profesional para conocer el procedimiento y uso de algunos medicamentos como son los antibióticos y no considero que se tenga que acudir, pagando una fortuna con un médico para obtener una receta de algo que él sabe le van a recetar.

Es clarísimo que existen enfermedades complicadas que requieren estudios especiales para curarlas, pero incluso los especialistas, en estos casos, fallan y medican mal, pensando en que lo hacen bien. Si quieren hablar de estadísticas, en México los médicos, en su mayoría, ni siquiera llevan el historial clínico de los pacientes. Para ellos son sólo clientes quienes les proporcionan el flujo de capital para sustentar su vida de lujos, tener datos de ellos podría complicarles el pago de impuestos, y no estrenar carro cada año.

La automedicación es sólo una muestra más de la poca importancia que tienen las autoridades mexicanas para dar a todos los mexicanos servicios médicos. Claro si la complica a lo mejor desaparece; si no, la convierte en algo ilegal y será un tráfico de drogas para auto medicarse algo más caro que ahora pero más barato que el servicio médico existente. He aquí el nuevo narcotráfico.


Como pueden ustedes imaginárselo, si me quieren creer, sino tómelo como sociología ficción y haga gimnasia mental un rato con estos comentarios.