miércoles, 24 de agosto de 2011

La medicina ¿crimen organizado?




La medicina es un gran negocio, usaré una especialidad para ilustrarlo, porque sé que de alguna manera han llegado a las redes de estos mercaderes.
Los odontólogos, dentistas para la mayoría, que aquí en Chilpancingo es prolífero. Deberían ser,  cómo médicos, aquellos que curaran los dientes y zonas relacionadas, pero esto es imposible, además ellos lo saben y sin embargo se la viven como tales.
Miren, los dientes son partes del cuerpo humano pero que a diferencia de otros tejidos no pueden regenerarse; o sea,  no se curan, una vez que se dañan se pierden. En pedacitos, parte por parte terminando como basura fuera del cuerpo.
El gran negocio empieza con las pastas de dientes dizque para evitar que las dentaduras se dañen, uniéndosele al asunto los cepillos y enjuagues bucales. Ninguno sirve para bendita la cosa, bueno sí para que por momento quede la sensación de limpieza, pero no ayuda en nada a los dientes, al menos que por poner una foto de su actriz favorita en la cama sea lo mismo que dormir con ella. La prueba contundente en contra, es el que cada año sale la mejor pasta de dientes, el mejor cepillo y el mejor enjuague. Demostrando de esa manera la inutilidad de los anteriores.
Le recomiendan las autoridades sanitarias, socios al fin, que los visite, usted al menos una vez al año, ahí le dirán que tiene algunas piezas cariadas y que se las tienen que reparar, se las taladra, las rellenan con materiales ajenos a sus dientes que se expanden y contraen con el tiempo rompiéndola. Pero eso es parte del negocio, después usted ira nuevamente con el dentista, otro; dirá usted, porque el anterior fue malo, y le pondrá en la muela rota una incrustación, que terminará por despedazar la muela o diente y tendrá que volver para que le quiten el nervio, endodoncia, y le pongan un puente o implante, cosas que por el resto de su vida le estarán dando molestias y constantes visitas al dentista, pero si fuera un solo diente la cosa podría ser pasable, pero recuerde usted que los adultos tenemos treinta y dos piezas, nada más en endodoncias sería la no despreciable suma de sesenta y cuatro mil pesos, esto no incluye los demás trabajos posteriores y anteriores a la endodoncia, ni los dolores de cada visita.
Le espantarán, como en la mejor película de terror, lo hacen para convencerlo de que los visite. Pero su sufrimiento no creo que cambie mucho tenemos suficientes piezas para atormentarnos toda la vida.  
Pues bien ese es solamente una rama del negocio de la medicina, todas las especialidades tienen sus artimañas.

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