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sábado, 21 de abril de 2018

El niniro.



El capital


El haber recurrido al Sr. Slim para que interviniera tirando pedradas a AMLO en relación al aeropuerto fue un verdadero error electoral, para aquel que pensó le podría ayudar, la honorabilidad de este sujeto realmente deja mucho que desear.


En los comentarios relacionados con el video donde Slim defiende la construcción del aeropuerto, muy mal por cierto, existen personas que lo tratan de engrandecer como una gran persona, que de ninguna manera lo es. Deben ser de esas personas a las que se les paga por decir lo que quiera el que les paga.

Dicen que el señor genera empleos, pero la realidad es que todos los mexicanos le damos empleo millonario a él. También a otros que no vienen al caso ahora. Incluso a todos esos bots que defienden el sistema corrupto son pagados con dinero de todos los mexicanos.

En principio este individuo se hizo de nuestra empresa Telmex de una manera amañada, gracias a la facilidad que prestó Salinas (otro corruptazo engendro de Harvard) cuando era presidente.

“Conviene recordar que en México la telefonía estuvo casi un siglo en manos privadas. Telmex sólo perteneció al Estado 18 años, entre 1972 y 1990. Al momento de la privatización el gobierno tenía 56% de las acciones y 44% ya era propiedad de particulares (los usuarios principalmente).” (1)

En primer lugar Telmex no era de Salinas era de todos aquellos que habían adquirido líneas telefónicas, la cual sólo las conectaban sí antes uno compraba acciones y obligaciones de Telmex. Lo que automáticamente nos convertían en dueños y financieros de la empresa.

Me explico:

Las acciones que comprabas te hacían socio automáticamente de la empresa y por ellas deberían haberse pagado regalías, cosa que nunca hizo la empresa, algunos vendimos las acciones, después que la empresa se “vendió” a Slim, para recuperar algo de lo pagado, otros lo hacían inmediatamente sí encontraban a quien, incluso había en la mismas oficinas de Telmex quienes las compraban cuando supieron que se privatizaría.

Quienes nos quedamos con las accionas nunca cobramos regalías, no existía el procedimiento y sí lo había los que gobernaban lo hacían ojo de hormiga. Yo traté en varias ocasiones hacerlo, pero incluso los mismos gerentes de las oficinas de Telmex lo ignoraban. Las acciones son el 44% que mencionó Salinas; en la nota que integré.

Las obligaciones, estaban respaldadas por los activos de la empresa, eran como una hipoteca, el representante obligacionista, en mi caso, era Bancomer quien debería pagar los cupones antes de su vencimiento, cosa que siempre se negaba. yo en una ocasión lo demande ante Profeco y logré cobrar algunos, pero los demás aún los tengo y ya se perdió la recuperación, supongo que a muchos otros mexicanos les pasó lo mismo.

Así pues que lo que vendió Salinas, sí es que lo hizo, nos lo robo para dárselo a Slim. Y ese señor lo sabía.

Cómplices en un delito del que han quedado impunes.

Por lo menos a mí, con argucias legales, me robaron lo que me costaron entonces las obligaciones que nunca me pagaron y las regalías de las acciones que nunca me dieron.

Bien pudieron; si fueran honesto, después de vender la empresa, liquidar las obligaciones y regalías con el dinero obtenido de la venta; si es que hubo.

Obligación





Palabras del propio Salinas.

http://www.elfinanciero.com.mx/economia/telmex-una-privatizacion-exitosa-que-termino-cuestionada

Niniro: ni estudia, ni trabaja, roba

sábado, 17 de noviembre de 2012

Un buen negocio.



 
La salud, que supuestamente es un privilegio de la población al parecer protegido por la carta de los derechos humanos, básicamente está manejada por hambrientos y voraces mercaderes, ayudados por los medios masivos de comunicación para enriquecerse a su sombra.
Entonces, por lo dicho antes, podemos considerar que la mayoría de la población, principalmente la menos culta, o digámoslo suavemente aquella que recibe sus conocimientos a través de los grandes medios de comunicación, está básicamente fuera de la realidad; o sea, desconoce casi todo con respecto a su salud; y lo que tiene que hacer para mantenerse saludable. Equivocadamente siguen como zombis  lo que aprendieron en los medios y dan por verdad absoluta lo instruido. Cayendo en las redes de una mecánica mercantil que a la larga solamente beneficia a los que promueven está confusión.
Aquí en México está de moda el dengue, una enfermedad misteriosa que se está popularizando, porque desde luego a su alrededor existe un suculento negocio.
Diario se habla de los casos de dengue en el estado de Guerrero que aterra a la ciudadanía, también les explican los procedimientos a seguir para disminuir esta mermada “epidemia”, que preocupa muchísimo a los gobiernos locales, les puedo decir que al día hay más ejecutados por el hampa que al año muertos por dengue. Pero el hampa no le importa a nuestro gobierno ellos están metidos en acabar con el dengue como en tiempos pasados lo intentaron con el paludismo, ya olvidado, y que actualmente enferma a más que el dengue. La sintomatología difundida podría aparecer en multitud de enfermedades comunes y no graves, haciendo que todo aquel que enferma, después diga que tuvo dengue. Argumentarán que la campaña se  hace para erradicarla a tiempo antes de que sea un problema incontrolable.
Pero regresando a la ignorancia o poco conocimiento de la población, les explicaré: el vector del dengue es el mosquito, el mosquito es alimento de ranas, sapos, lagartijas, avispas, arañas, pájaros, etc. Razonando un poco, no mucho porque podemos sufrir carencia de fósforo: si exageramos. Nos daremos cuenta  que una manera de disminuir al mosquito es mejorar las condiciones de sus peores enemigos; pero no se hace de esa manera, aquí es precisamente lo contrario lo que se está haciendo.
Les explicaré más con un ejemplo: durante más de veinte años había cuidado mi huerto de manera que en el hubiera un balance ecológico, evitando el uso de los insecticidas, ya lo había logrado, en él existían animales de todos los tipos: reptiles, aves anfibios, mamífero e insectos y arácnidos viviendo en armonía ecológica. Parecerá cuento, pero un día, después de una fuerte tormenta, llegó visita a la casa, lo que hizo que los perros se alarmaran y estuvieran ladrando desesperadamente. Pues resultó que el visitante era una tortuga. No se de donde pudo haber llegado, dado que mi huerta se encuentra a cuatro cuadras del centro de la ciudad; zona casi totalmente urbanizada.
En fin, la parcela, desde mi perspectiva era una selva en miniatura. Se podía comer frutas todo el año; sin preocuparnos por plagas. Incluso de los mosquitos, que antes de hacer, lo que dije que hice, había en abundancia, después con el tiempo gracias al control biológico, fue disminuyendo.
A partir de que empezó la campaña del dengue, se ha dado por depredar árboles y todo aquello que parezcan plantas, incluso se mira con recelo a las casas que tienen jardines y huertos, algunos edificios del gobierno arbolados se han visto poco a poco desforestados, por miedo a que sean refugio y criadero del temido mosquito. Las autoridades sanitarias hacen imprudentemente fumigaciones desde la calle sobre toda el área circundante al vehiculo que lo ejecuta, sin importarle siquiera las personas que transitan a su alrededor. Los habitantes, motivados por miedo, debido a la difusión aterradora de la enfermedad, destruyen matorrales, quitan jardines y talan árboles.
Ahora, regresaron los mosquitos a mi huerto, desaparecieron los reptiles, disminuyeron los anfibios, ya no nos visitan las tortugas, las aves; que antes teníamos en abundancia, casualmente llego ha verlas. Han llegado al interior de mi casa esos magníficos animales, llamados cucarachas, que antes solamente veíamos en la composta. 
Las personas le temen a las avispas, las arañas, y a los reptiles, los matan sin misericordia  fuera de siquiera dar el beneficio de la duda al por qué existen en nuestro entorno.
El caso es que a pesar de la información que hay sobre lo inadecuado que pueden ser los insecticidas, estos siguen siendo el recurso preferida para solucionar el mal, probablemente es lo que más ganancias les deja a los encargados de la campaña de ahí tan arraigado que sea su uso por los de salubridad.
El estudio de la naturaleza es compleja, por eso requiere gente capaz para entenderla, contratar mediocres como expertos, o versados que lo único que tienen para demostrarlo son kilos de papeles; que supuestamente lo dicen, pero que la realidad a la que se enfrentan muestra que no lo son. Lo que terminan haciendo es mover las acciones por caminos equivocados que acaban por agrandar el problema. Con el dengue eso está sucediendo, probablemente ese sea el plan: agravar un problema existente, como se hizo con la famosa guerra de los últimos seis años.