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jueves, 2 de marzo de 2023

Facebook la inquisición.

 


Saber la historia de África nos explica el por qué los países europeos y EUA son ricos. Este libro nos la cuenta de una manera amable y fluida. (esta nota fue vetada en Facebook)
“El oro de Ghana viene de más al sur, del Bambuk legendario, que está en Guinea, en el alto valle de Faleme. Es dudoso que Ghana haya controlado nunca el Bambuk; pero sus comerciantes iban allí a comprar polvo de oro «a hurtadillas». Colocaban en un lugar dado las barras de sal y después se retiraban. Durante su ausencia, los productores de oro depositaban al lado de la sal la cantidad de oro que ellos ofrecían a cambio y se retiraban a su vez. Vuelto el mercader, si aceptaba el cambio tomaba el oro y se iba. Si no, se retiraba de nuevo esperando que el vendedor de oro aumentara la oferta. En el mercado de Ghana, la sal se vendía, según los relatos árabes, por su peso en oro. Durante la Edad Media y hasta el descubrimiento de América, Ghana era el principal proveedor de oro del mundo mediterráneo. El cargamento de vuelta llevaba también esclavos. Las minas de sal de Taudeni, uno de los lugares más espantosos del mundo, eran explotadas por esclavos enviados allí sin esperanza de regreso. Este tráfico hacía de Ghana un país rico. Tenía entre los viajeros y los compiladores árabes de la época la reputación de un El dorado negro. Uno de ellos escribía: «en el país de Ghana, el oro crece en la arena como zanahorias. Se le arranca a la salida del sol». Ibn Haukal, que viajó por África occidental, escribió hacia el 977: «el rey de Ghana es el rey más rico de la tierra>>. Un siglo más tarde el compilador árabe El Bekri, que en realidad escribe desde España y sin haberla abandonado, fiándose de los relatos que ha recogido, cuenta que la ciudad de Ghana es una ciudad de casas de piedra; uno de los barrios está habitado por los musulmanes eruditos y comerciantes, que poseen jardines y que frecuentan doce mezquitas; otro está habitado por el rey y su corte, cerca de un bosque sagrado donde se celebran las ceremonias animistas. Alrededor de la ciudad, un pueblo de agricultores riega las tierras por medio de pozos construidos al efecto. “
Aquí se puede descargar el libro:

lunes, 26 de octubre de 2015

Sobre equivocaciones.






Foto de Carlos G. Miller.

El otro día que utilicé el servicio de un taxi, cuando le dije al chofer mi destino se inició una plática en relación a mi negocio y a mí. La parte medular de la plática de la que me interesa hablar es la de que mi amigo el conductor siempre había pensado que yo era de otra parte del mundo y no de la ciudad, quedó asombrado cuando le dije que era de la ciudad; el señor es de menor edad que yo, así que no pudo conocerme de niño.

Esta situación aunque parezca fútil es muy interesante en un país donde quienes tienen la piel más oscura se quejan de la discriminación, pues aquí en Chilpancingo debería ser al revés, desde niño, por ser más claro de la piel que muchos, se burlaban de mí diciéndome rico o güerito, y sí ser rico para algunos es un privilegio y güero un deseo, para mi en esa edad era el peor insulto.

El caso está, y es, para donde voy, que sí soy de Chilpancingo, aquí nací aunque mis padres no; él fue de Mérida Yucatán y mi madre de Ometepec Guerrero. Pero soy Chilpancinguense de nacimiento y para más puntualización les diré que nací en donde se encuentra la plaza central justo donde el asta bandera se erigió.

Y no he vivido toda mi vida aquí ya que nací y mis padres andaban como judíos errantes,(espero que los judíos no se ofendan por decirles errantes), así que también en mi niñez viví en la ciudad de México, en Texcoco, hasta en Guadalajara y otras partes pero a fin de cuentas mis padres se quedaron a radicar aquí y que bueno porque fue un magnífico lugar para mi niñez y juventud. Parte de mi adolescencia la pase fuera de México también, luego regresé, pero terminando la secundaria partí a la ciudad de México para ya después casado y mayor regresar a Chilpancingo a vivir.

Y disculpen el rollo anterior pero sólo lo mencioné para poder darme a entender en cuanto al comentario que a continuación diré.

Pues comienzo.
Resulta que yo tenía un a visión de Chilpancingo como el de un lugar privilegiado para vivir casado y con hijos. De ahí que fue por eso que regresé el año en que nacería mi primer hijo.
Chilpancingo no era una de esas ciudades prósperas y modernas, de esas donde existen grandes consorcios comerciales e industria, ni siquiera una con grandes productores agrícolas o ganaderos o de mineras o de otro emporio productor de bienes ya sean textiles o artesanales. Básicamente era la capital de un estado pobre con comodidades mediocres pero suficientes para una vida tranquila sin lujos ni esplendorosas fortunas, existía un decadente industria maderera también. Y fue suficiente para que en ella crecieran y se educaron grandes personas, que ahora algunas han emigrado en busca de fortuna a diferentes lugares del país o del mundo.
Los que nos quedamos, algunos viejos románticos y otros que llegaron buscando lo que no había, ni habrá aquí: riqueza material. Aquí la riqueza que existía era la tranquilidad, un clima agradable, el trabajo reconfortante y la maravillosa gente que convivía entre risas, chismes y velorios y bodas.
Pero como el cuento de la gallina de los huevos de oro lo que se tiene nunca es suficiente para aquellos ambiciosos; que a causa de ellos, sean quienes hayan sido, la pequeña ciudad se volvió un infierno. 
Pero eso no es todo el problema, se empieza a vislumbrar grave y he de ahí aquello que mencionaba al principio y recordando la nota aquella de los encuestadores linchados y sacando a relucir la mágnifica nota de mi amigo Luis Barranco Ariza:

“FUENTEOVEJUNA, MÉXICO. La atrocidad social encuentra su camino en fallas de oído: entiende secuestradores por encuestadores; estulticia por justicia. ¿Y el Estado? Ah, sí, escucha impunidad y jamás, jamás, autoridad.”

Pues estando yo y otros dentro de una minoría, en colores no propios de quienes se sienten humillados, resultemos las víctimas de su desventura, tan solo por cuestiones confusas de oídos.

Y que esto es solamente agregar una posibilidad más a las ya tantas que existen aquí para convertirse en un caso aislado más.