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viernes, 8 de mayo de 2015

¿Y el toronjil?




Satureja mexicana, foto de Edgar P. Miller. 


Ahora que escucho lo que dicen los candidatos de las elecciones próximas, vuelvo a notar lo alejado que están de las costumbres de los pobladores; o cómo simulan estarlo por conveniencia, intentando confundirlos para lograr su objetivo.

Como en toda sociedad ésta también requiere insumos para su subsistencia, durante su historia ha obtenido estos a partir de la recolección y siembra y de lo que caza y cría. Pero poco se ha dedicado después de la conquista por los españoles a domesticar plantas o animales. Prefiere hacer extensiva otras de culturas lejanas, así pues, la adquisición de sus insumos se vuelve más un acto comercial, o sea de consumo, que productivo.


Se podría pensar que es esto por lo que estamos subdesarrollados; sí, pero pudo evitarse y puede aún superarse si la población apoyara a un gobernante con esta visión; de ser sustentables o al menos, no dependientes. Tendría que darse la casualidad de que no los engañará después, cosa que sería poco probable porque quienes llegan a gobernar no les interesa la población; como ya dije fingen que les interesa por conveniencia.


Desapareció o está por desaparecer la bebida que hacía que las personas se quedaran a vivir en Chilpancingo: el toronjil. No les extrañe que en un futuro no muy lejano llegue una bebida de fuera con ese nombre. De todos modos, para que se quede la gente no es necesario ya que cada día hay más población en este pequeño infierno.



Satureja mexicana, foto de Edgar P. Miller.

El toronjil, al igual que otras cosas, en Chilpancingo fue adoptado como propio, pero solamente para su consumo. Desgraciadamente la población de Chilpancingo es puramente consumista y por lo mismo ya no produce nada, siendo cauteloso: casi nada. Las poblaciones circunvecinas, pobres la mayoría, se hacen al modo de Chilpancingo; carentes de una cultura productiva y creativa para las faenas de proveerse de sus más esenciales necesidades. Probablemente en algún tiempo lejano no fue así, pero ahora es patente que así es, los lugares a donde el dinero del erario llega son aquellos en donde más consumen y los demás viven de ese consumo, sin embargo, poco se produce o cultiva en la región; todo viene de fuera.


Pero dejemos esta parte amarga del asunto y entremos en otra igual pero que me interesa comentar.


Resulta que desde mi niñez he escuchado a la gente del lugar hablar del toronjil, tanto que yo considero que aquí debió haber mucha producción del mismo, aunque no tengo pruebas de que así sea, sé que mucho de lo que consumían, aquí mismo lo recolectaban. Al parecer era hierba común de los campos del lugar. No tengo evidencias de que alguien lo cultivase para venderlo. Existen indicios de que se intentó sembrar. El toronjil está como personaje en casi todos los libros de aquellos originarios del lugar que de alguna u otra manera escribieron algo sobre Chilpancingo, en la tradición oral existe la máxima que dice: “aquel fuereño que toma toronjil con semita jamás se va de Chilpancingo”. Yo mismo a veces para justificar mi estancia digo que no me voy porque ya me dieron toronjil con semita, aun siendo originario de aquí.


Cuando pequeño, les decía, oía que los muchachos hablaban de lunadas donde se tomaba el té de toronjil; cortado en el mismo lugar donde era la reunión; acompañado de semitas que se elaboraban en la población, dicen que iban las parejas y que después de eso algunos se casaban y los que venían de fuera jamás se iban de aquí, no se si alguien ha efectuado un recuento o estadística para comprobarlo, pero para mi es lo de menos, lo importante es saber que eso se hacía y que por lo tanto puedo decir que la planta de este té existía silvestre en el campo y se consumía comúnmente. No encuentro la sustancia que pueda hacer que una persona quede prendada de un lugar para no querer luego abandonarlo.

Satureja mexicana. Foto de Edgar P. Miller.


En diferentes partes del mundo una tradición de este tipo genera detrás de ella una economía boyante, incluso en algunos casos se exporta y motiva la formación de empresas como negocio. Para no buscar mucho, unos ejemplos: el café de Asia y en México el cacao durante la colonia. Aquí en nuestro pueblo a pesar de que se sigue consumiendo el toronjil; más como reminiscencia de la tradición. Se consumen en mayor cantidad los refrescos que llegaron de fuera; que todas las bebidas propias. La planta original cada día es más escasa; no se si exista un censo al respecto lo desconozco, a pesar de llevar más de treinta años atendiendo agricultores, no conozco a alguien que lo cultive. Hasta ahora sigue siendo recolectada y cada vez desde lugares más remotos, además ya empiezan a vender otra planta en su lugar; con propiedades parecidas pero que no es la misma.


He buscado sus virtudes. Curiosamente me llegó de manos de Tulio Estrada un documento de “Así somos…” escrito por él sobre el toronjil, donde se refiere a la planta; ésta que ahora meten como el original de la región, al parecer fue una confusión ya que en el mismo documento él con letra a mano puso la especie correcta sobre lo impreso. Así pues, las virtudes de las que habla el documento se refieren a la Agastache mexicana y no a la Satureja mexicana (Chilpanxochilt) que es la planta nativa que se consume aquí.
Al llegar la modernidad, sobre todo a un pueblo de individuos consumistas, algunas tradiciones pasan a segundo término o desaparecen adoptando otras, así pues, ahora es mejor ir a las plazas comerciales en automóvil a tomar café o comer hamburguesas con refrescos de cola, que degustar un té de toronjil con semita caminando por los campos de Chilpancingo. Los tés se volvieron productos medicinales, de ahí que ahora se busquen según esas propiedades.


Las semitas son panes dulces que tienen como agregado trozos de piloncillo, Chilpancingo en un tiempo fue productor de piloncillo, pero también eso desapareció, ahora en los restaurantes ponen splenda, canderel, etc.


El mezcal es una bebida que puede aceptarse como propia debido a los elementos con la que se fabrica, principalmente el maguey, pero curiosamente poco se siembra esa planta, básicamente dejan espacio para que sola se reproduzca para luego cosecharla, no conozco ningún estudio serio en relación a este maguey en cuanto a su cultivo tecnificado para la producción del mezcal y otros derivados. Probablemente se acaben el maguey de mezcal, ya que sigue siendo la misma población consumista la que lo aprovecha que la que lo hace con el toronjil. Luego quienes quieran elaborarlo tendrán que traerlo de fuera o peor aún traerlo de otra parte del país o del mundo. O consumir, como ya se hacía antes, cuando el Mezcal artesanal era una bebida prohibida, bebidas corrientes embotelladas como finas. Bueno ya ahora algunos ven el mezcal como bebida corriente. La pobreza de nuestro estado tiene raíces profundas y dolorosas.





http://conabio.inaturalist.org/taxa/287000-Satureja-mexicana


http://lacronicavespertinodechilpancingo.blogspot.mx/2012/10/columna_846.htm


http://es.wikipedia.org/wiki/Agastache_mexicana


cedronella mexicana, en el “Tratado de farmacognosia de Heber W Youngken;