Mostrando entradas con la etiqueta policía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta policía. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de julio de 2023

Cambios.

 

 


 

En México se tiene la costumbre, no diré si buena o mala, de cuando algo anda funcionando mal, sin previo análisis se opta por hacer un cambio. Una vez hecho el cambio se da por aceptado que el problema queda resuelto.

¿Será verdad?

¡Claro que no! Los problemas se resuelven atacándolos desde sus raíces, corrigiendo las causas que lo ocasionan un cambio o varios quizás sean necesarios, pero no basta hacerlos para que la corrección se realice.

Recuerdan el mundial de fútbol en Estados Unidos, el último partido que protagonizo México y que termino perdiendo en los tiros penales. Bueno, el recuerdo es para regresar a lo de los cambios, el estratega mexicano fue muy criticado por no hacer cambios, además culpado de la derrota por esa razón, incluso se dijo que los cambios para eso son y el no hacerlos fue equivocado. Como ven parece ser que es costumbre mexicana hacer cambios como solución.

Ahora al asunto que quiero llegar. Resulta que al peor presidente que hemos tenido(Felipe Calderón en 2009) se le ocurrió que integrando todas las policías sería la panacea para acabar la corrupción en ellas. O sea, un gran cambio para un gran mal. ¿Será la solución? Claro que no, porque si fuera así también sería solución integrar todos los gobiernos del país en uno solo, todas las cámaras en una sola todos los jueces en uno solo, todas las empresas energéticas en una sola, todas las agrícolas en una sola, la educación única y así hasta la eternidad.

Esté cambio sugerido por nuestro Cesar no es otra cosa que un ardid para alguna de sus ideas esquizofrénicas de guerra. De su plan, no dicho pero visto por quienes ven lo que otros no ven, de mantener a la sociedad sumida en el terror para que su grupo, ese que le mueve los hilos, siga haciéndose de todas las riquezas que tiene el país, que son muchísimas. Aunque, para seguirnos aterrando, digan que se están acabando.

En México la corrupción empieza desde arriba y cada gobierno que pasa se va bajando más; ahora se nota más porque ya llegó a grupos de más abajo que son más. La corrupción acabará cuando los que lleguen a gobernar lo hagan para lo que es. Administrar las riquezas del país en beneficio de todos, todos sin excepción no todos los del grupo que gobierna.

Los gobernantes de México al llegar al poder lo que hacen es repartirse la riqueza entre todos y buscar más para repartirse, el de ahora se dio cuenta que la droga es una gran riqueza y lo que hace este gobierno es eso querérsela quedar. Al menos es lo que yo deduzco de las acciones del gobierno. Si alguien tiene otra vista que me muestre su perspectiva.

Seguiremos escribiendo para el que quiera leer.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Ejército a la orden.

Foto de Edgar P. Miller



En estos días salió a la luz una declaración del Secretario de la defensa en cuanto a la salida del ejército de la lucha contra la delincuencia. Se han dicho muchas tonterías por parte de los tres poderes de gobierno, pero para mi sentir esta es de las declaraciones más sensatas, sin embargo debe planearse la continuación para informar cuál sería el plan para disminuir este mal a una línea de vida cómoda.

Desde antes de que se manejara la lucha contra la delincuencia como una guerra, sobretodo contra el tráfico de drogas, mi enfoque en relación a la delincuencia ha sido distinto al que se maneja en las esferas políticas. Pelear contra delincuentes no es solución, hablar de que el tráfico de drogas es un problema de salud suena a una salida mercantil. Desde los años setenta he estudiado la manera en que se quiere evitar la delincuencia; las acciones siempre van hacia adquirir activos buscando dinero, crear instituciones; o sea más burocracia, pero nunca se enfoca en mejorar el camino para que la población aspire a un mejor condición de vida. Si acaso hacen algo para lo social es darle limosnas a los grupos marginados.

Básicamente la delincuencia surge por culpa de dos vectores persistentes: 

  • La invitación al consumo desproporcionado, promovido por los grandes poderes económicos. 
  • La carencia de recursos para consumir. De ahí la desesperación de los grupos más débiles económicamente y su disposición para delinquir y la oportunidad de los encumbrados dentro del sistema para corromperse. 
Las políticas económicas seguidas por el gobierno mexicano en ningún momento propone que la población mejore, a la población la miran como una masa de consumo, una fuente de riqueza para sus intereses o propósitos, para enriquecer a las empresas que los patrocinan. Así pues que se trata a la población como una unidad que tiene dinero el cual lo quieren para sus empresas, no le interesan los pobres ni sí el dinero proviene de asaltos, robos, secuestros extorsiones, narcotráfico o sí quién lo tiene es esclavizado; de maneras legales que ellos mismo promulgan para obtenerlo, además de manejar el dinero del erario como si fuera el propio de la cartera.

Los recursos naturales que son de todos los mexicanos, se entregan con displicencia a los empresarios de otros países, el ejército, ordenado por su máxima autoridad y en traición flagrante, incluso protege a los explotadores de esos recursos. Se sospecha que estas empresas incluso tienen sus propios ejércitos operando dentro del país.

Así pues para que la delincuencia disminuya, es necesario antes que nada asegurar que todos los mexicanos obtengan el ingreso necesario como lo que marca la constitución(art.123:A:VI), después regular el consumo, principalmente de todos los productos que llegan de fuera del país que ni son indispensable, muchos ni siquiera deberían existir. Educar a las generaciones desde un a perspectiva social menos consumista y más trabajadora, menos limosnera y más emprendedora, ayudándolos en sus trabajos y empresas.

Forjar un crecimiento propio independiente de otros países, principalmente de aquellos voraces que solo buscan llevarse la riqueza sin importarles la sociedad.

Pero desde luego, para que esto suceda primero debemos desplazar de algún modo a los corruptos que gobiernan, que son quienes facilitaron que las cosas hayan llegado a lo que son.

Ahora bien, el ejército le debe a la población muchos años de vida, años de privilegios, sueldo seguros; aunque no siempre han sido los justos, hijos para sus fuerzas, crímenes cometidos por elementos de cuerpo, mas no digamos que fue el ejército sino grupos indisciplinados, y otras que se me olvidan. Pues bien el “Plan DN-I. Diseñado para enfrentar un país o fuerza extranjera enemiga que invadiera el país”, existe.

Aunque ahora, esa fuerza extranjera no es precisamente el ejército de otro país, sino que uno ajeno a este, privado, apátrida, luchando con armas modernas: el cabildeo, el soborno, el engaño, la manipulación y el terror. Que pone y quita gobernantes. Existe invadiendo nuestro país y lo está llevando a la destrucción, adelante Ejército Mexicano, demuestre su lealtad al pueblo al que pertenece. Esperemos que para luchar contra este enemigo sí tengan los estudios necesarios.

domingo, 7 de abril de 2013

Enemigo número uno...¿?

Pintura de Romen sanatçı Victor Hagen


Es interesante, pero a la vez decepcionante mirar como la población cae en las argucias, de los poderosos, que maquilan para su beneficio. Esos perversos individuos se las arreglan para hacer que sus víctimas se líen a golpes entre ellos y luego aparece como sus redentor con la fuerza pública; que más bien, es privada para uso de la elite gobernante.
En el caso de los maestros versus reforma educativa versus automovilistas versus población, donde unos reclaman ocasionando escozor a los otros y los otros se quejan como si el reclamo no fuera en beneficio de todos.
Quien resulta el salvador es aquel delincuente que se robó las elecciones. Mandó a dos mil policías, equipados de lujo; cámbienlo a lujo de violencia, disfrazado de fuerza del orden. Increíble despliegue y derroche de personal, que se paga con nuestras cada día más altas contribuciones. Para reprimir a un grupo de maestros que piden modificaciones a una reforma que los afecta directamente como empleados y como padres de familia; también a todos los que tienen o tendrán hijos en edad escolar y después laboral. Para mí, el solo oír que existirá: “El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación”, ya me parece suficiente razón para hacer una manifestación, ya vivimos en dos ocasiones al IFE y sabemos por experiencia en que terminan los institutos, ejemplos tenemos de sobra; ahí está: el ISSSTE, el IMSS, el IFE, el INEGI, etc. Imagínese nada más un panorama, en donde los ejecutivos del instituto en mención sean religiosos, como lo son nuestros gobernantes actuales, en que terminará la educación en México, por darles una probada, ya no digamos que fuera otra ideologías la que tuvieran quienes se apoderaran del instituto, que disimuladamente será quien rija la educación en México. Que no dudo, debido a las experiencias mencionadas, que los dirigentes de ese instituto serán quienes se mamen todo el presupuesto de educación, justificándolo con la cantaleta de una educación de calidad.

Pero regresemos a los dos mil policías federales en Chilpancingo, caramba ¿por que no mandaron un grupo así para desalojar a todas las mafias que asolan a la capital?, si unos cuantos comunitarios lo han logrado, menos preparados en otros lugares, pienso luego existo, que dos mil de estos, elite, con uniforme nuevo y reluciente escudo que cubría su armamento; además bien preparados, lo harían bomba. ¿Será que las mafias son parte de la reforma educativa? O es la aplicación de aquello que se rumora  de que los poderosos provocan el enfrentamiento entre grupos de la sociedad para luego verse salvadores de las causas justas. Por lo pronto les advierto, aquellos que se sienten alagados por lo que sucedió aquí en Chilpancingo; no se sentirá tanto, cuando sean ellos los afectados: que en un estado represivo los únicos que se salvan son los represores.