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jueves, 14 de julio de 2016

Con herpes zoster.




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Inicio en la cabeza.
El martes 5 fui a jugar futbol al polideportivo a las 18:30, llegue algo tarde así que entré a jugar en el segundo tiempo, un partido cerrado que debimos ganar pero que terminó empatado y se jugaron penales para el punto extra que nos llevamos. Me dio un aventón de regreso Javier y cuando llegue al negocio me di cuenta que me dolía el cuello al voltear a la derecha, me busque en el occipital también donde sentía un pequeño dolor y cual fue mi sorpresa que al tocarme parecía que me daban toques eléctricos en la cabeza por cada pelo que tocaba.
Me quedé con la idea que ahí  había recibido el golpe y también se reflejaba en el cuello, llegue con la molestia al sábado y como teníamos convite tuve que ir para llevar las viandas que me tocaban, no se completaban para iniciar el partido así que entre a jugar con mi molestia, curiosamente la del cuello a manera que avanzaba el partido disminuyó. me puse contento pensando que sólo había sido un golpe sin lesión y que al calentar los músculos del cuello mejoraba la movilidad. Eso al menos sirvió para no aguar el convite así que después me fui a la casa y el domingo como todos a las siete temprano salí a caminar con los Caminantes del Maguey también teníamos convite en el terreno de don Goyo y pues ni siquiera pensé en la molestia, que la había pero probablemente el entusiasmo y los mezcales hizo que fuera leve. Regresando a casa las cosas fueron distintas, me cambié y me acosté a dormir un rato, al despertar la cabeza parecía cortocircuito cada que respiraba fuerte o hablaba emocionado, además las pulgas del Paraíso se dieron un agasajo con los invitados, al menos se de dos a quienes les comieron en plenitud.
Subí a bañarme y me puse una loción especial para la comezón ya que las pulgas no respetan ni las santas partes.
El gran susto llegó el lunes, yo ya había buscado información de la molestia en el buscador JURN  así que al menos el nombre de la neuralgia ya sabía. Este día en la parte de la cabeza donde más sensible estaba aparecieron algunas protuberancia, ya me han salido algunas antes pero en cosa de un día ceden, así que me calmé y consideré que probablemente era lo mismo; pues  no, el martes cuando le pedía a mi mujer que me revisara y me tomara unas fotos fue cuando me dí cuenta que lo que tenía era algo mas que un golpe y granitos así que para confirmar acudía a una dermatóloga el miércoles quien confirmó el diagnóstico, herpes zoster, ojala y las molestias fueran como el nombre de pequeño y así de austero el costo del tratamiento, ya sabemos que los médicos cobran bien, aunque esta magnífica médica no se mandó con sus honorarios  no deja de ser caro el tratamiento de esta infección viral.
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Sigue por el cuello.

Es bastante preocupante sentir y mirar como el virus nos va devorando poco a poco sin podérselo quitar de inmediato, el pronóstico es de una duración de tres a cinco semanas para salir de las fauces de este pequeño depredador. Aunque la medicación incluye químicos para sentir menos el mal este te tiene en un ¡ay! todo el tiempo. Pero como dijo la  médica: la buena es que ya que te da no te vuelve a tocar, pues es un estimulante comentario, ¿que tal si fuera como el catarro?.

Aclaración: La primer foto muestra las ampollas de la cabeza, la segunda de como siguió hacia abajo el mal; cuando escribí esto ya iba en el cuello.

martes, 6 de enero de 2015

Amenaza de infarto.

Figura de la Isla de Jainas.
Foto de Edgar P. Miller.

Suena el teléfono entre las cuatro de la mañana y cinco, realmente no vi la hora pero después de atender el suceso sonó el despertador que tengo fijado a las cinco y media. Me levanté y contesté; era Teresa, la esposa de mi cuñado Hipócrates para decirme que parecía ser que le iba a dar o le estaba dando un infarto a su esposo.

Le dije que iba para ayudarle. Mi esposa preguntó y le dije la mala noticia. Es su hermana y como con resorte ya estaba también vistiéndose para auxiliar. Así es que nos encaminamos a casa de mi cuñado que queda justo enfrente de la mía, llegamos y me dirigí a su recamara que era donde estaba, lo mire sentado en la penumbra quejándose terriblemente, sin hacer escándalo, lo conozco bien, fue deportista incluso jugó conmigo fútbol; ya en veteranos. Sabía que le estaba doliendo terriblemente, se miraba aterrado y soltaba quejidos intermitentes, al parecer era un dolor agudo debajo de la tetilla izquierda. Le dije a su mujer que le diera dos alka seltzer cosa que no tenía, ni aspirinas; así que fue mi mujer a la casa por eso; mientras, yo le pedí que tosiera fuerte, cosa que se le dificultaba ya que le aumentaba el dolor, le dije que se acostara y al parecer le dolía bastante hacerlo como si estuviera el cuerpo atravesado con algo. Con esos datos yo deduje que no era infarto sino alguna molestia interna ocasionada por algún bulto dentro de esa área; probablemente aire o líquido, le dije que tratara de eructar o pedorrearse, me dijo que lo intentó pero le molesta hacerlo, no podía, más por miedo al dolor que por intentarlo, ya le había dicho también a la esposa que hablara a la cruz roja para llevarlo al ISSSTE, que no contestaban me dijo, pues habla de nuevo hasta que te contesten. Contestaron: las preguntas de rutina y la promesa de que venían. 

Se tomó el Alka seltzer, llega la ambulancia, entra la paramédico, muy nerviosa atemorizada, Chilpancingo ya no es seguro ni para ellos tenían miedo de que fuera una trampa, lo medio revisa le pregunta si puede caminar, después lo ayudo y lo encamino a la ambulancia, se sube; o sea, que pudo hacerlo sólo, arranca la ambulancia con el escándalo conocido, se lo llevan junto con su esposa. 

Llega al ISSSTE, lo canalizan. Siempre que oigo esto me suena a un canal de res colgada en un gancho. Que puede ser una angina de pecho dice uno, que estaba a punto de la pulmonía dice otra, que un hongo en los pulmones infiere alguien más, que son las coronarias, que es una infección del riñón, que no se mueva porque si se mueve muere; esto último para zafarse de la responsabilidad. Análisis de sangre, electrocardiograma, DHL, radiografías. Avanza el día, llega la noche de nuevo, puro residente, nadie emite diagnóstico, pero todos dicen que puede ser una enfermedad distinta, diablos donde esta House. Al fin un internista, uno veterano, dice; no muy convencido, pero explicando doctamente que es una infección de los riñones, le ponen un parche de nitroglicerina¿?, luego le inyectan insulina, siempre tomando analgésicos y con el suero en la vena. Al otro día lo dan de alta, le recetan medicamentos para la presión y el colesterol, nada para la infección, ya el internista no está, quienes lo mandan fuera dicen que ya sus plaquetas bajaron y debe salir, mi cuñado se siente de la chingada: eso dijo no crean que soy mal hablado, llega a su casa no soporta ningún argumento, nada le parece, sigue mal pero tomando un montón de medicinas. Le expidieron incapacidad para una semana, eso es lo más importante para un burócrata; deben suponer los médico, de ahí su displicencia para la atención galena, que dije, no, si la atención fue esmerada lo que falló es no haberlo curado. Como en Chilpancingo el morir no es de preocupación, ya que todos estamos condenados a eso por el solo hecho de radicar aquí, curar no importa, importa la imagen de las instituciones. De ahí tanta tecnología en el hospital y nada de talento y preparación en la práctica médica. Bueno, si muere mi cuñado ya están enterados que no tiene nada que ver con un ajuste de cuentas. Sólo podríamos considerarlo como daño colateral. 

Así pues en cuarenta y ocho horas pasó de un dolor en el pecho a un daño coronario, una probable pulmonía, con diabetes, colesterol y amenaza de infarto infectado del riñón. sin tratamiento bacteriano y una buena dosis de analgésicos, lo dan de alta según el criterio del médico, porque las plaquetas están en su nivel correcto. Un estupendo organismo. El de mi cuñado; no el ISSSTE.

viernes, 18 de abril de 2014

Cuento de semana santa.

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Foto de Ramiro Reyna.


Yo no creía en Dios, pero no voy a molestarlos diciéndoles por qué. Así pues, que ahí quede la no creencia. Pero ahora sí creo. Resulta que amanecí iluminado y dije: ¡Dios existe!.
Les platicaré porque creo en él. Pues fíjense que después de observar a la población del mundo, más ahora que el Internet nos permite un horizonte mayor, llegué a la conclusión que Dios no es otra cosa que un virus, el cual no ha sido plenamente identificado pero que ya tiene contaminado a gran parte de la población del mundo. Sospecho, y conste que solamente es hipótesis, de que este terrible virus se aloja en el cerebro de sus víctimas. Además que ya tiene miles de años de estar contaminando humanos. La enfermedad, como casi todas, tiene síntomas. En este caso son difíciles de entender pero intentaré darles una paráfrasis del asunto.
Las personas contagiadas tienen comportamientos similares al de las personas fanáticas, además sufren de alucinaciones que hacen que crean que existe algo o alguien que los cuida y que les dará vida eterna, algo así como los niños que tienen un amigo imaginario en el cual confían. Algunas veces se ponen hablar a solas con él e incluso en ocasiones se reúnen varios enfermos para hacer lo mismo, llega a tal grado su actuación que incluso le edifican templos para hablarle. La enfermedad los hace que materialicen sus imaginaciones en ídolos, pinturas, fetiches o estatuas a las que después adoran insistentemente, incluso haciéndoles fiestas cada año. Los más afectados incluso tienen más de una alucinación y de ahí que sean más las estampas que materializan y adoran, otros se inducen por la fascinación de los demás enfermos y utilizan las mismas imágenes en lugar de hacer las propias. Otros incluso con el tiempo cambian de una a otra según su enfermedad prospere.
Hasta ahora al parecer sólo se contagian los humanos, no se han reportado casos de animales que sufran de esta afectación.
Si alguno de ustedes se identifica con los síntomas es muy probable que ya esté contagiado y puede ser muy difícil la curación, existen testimonios que es un mal que ya existe desde hace miles de años. Algunas culturas han tenido que vivir pensando que estar enfermo es lo correcto, probablemente sucede cuando todos los elementos de una sociedad sufren la contaminación del virus. Cuando se agrupan pueden ser peligrosos para las personas sanas ya que a estas últimas las ven como amenazas, producto de otra de sus alucinaciones. Hubo épocas en que la violencia, de los contagiados, llegó a tal grado que incluso mataban y quemaban a los sanos. Estos afectados en algunas temporadas entran en crisis y salen a las calle en grupos efectuando cánticos y marchando como los muertos vivientes, otros se disfrazan de personajes fantasiosos después bailan y cantan.
Existe una teoría de la conspiración donde se menciona que los científicos no intentan catalogar el mal, porque los enfermos se vuelven estupendos clientes del sistema de salud mundial. Debido al mal que sufren los afectados son dóciles para tenerlos sumidos en la paranoia de las enfermedades y se vuelven asiduos pacientes en las consultas y tratamientos médicos. Incluso se han aliado a los que gobiernan porque de esa manera se tiene sometida a la población incluso a los no afectados ya que por ser menos se les ve como raros por las mayorías enfermas, por no actuar como ellos. Haciendo que algunos sanos finjan la enfermedad para ser aceptados.

Entre otras de las características de esta enfermedad está el que no son limitados para procrear, algunos se comportan como que el no tener hijos es una ofensa a su ilusión. Desgraciadamente este virus es muy contagioso y los hijos en la mayoría de los casos terminan siendo afectados por sus padres enfermándose desde pequeños y adaptándose a su circunstancia.
Existen casos aislados muy pocos en que algunos sanan espontáneamente, otros al parecer se recuperan con terapias de uso intensivo del cerebro, con lecturas científicas, filosóficas y ampliando su cultura universal; sin embargo existen casos perdidos en que ni ese tratamiento funciona, en algunos porque el mismo mal les impide intentar saber más, se limitan a repetir y reforzar sus fantasías, como lo verdadero y mejor. Incluso han escrito gruesos volúmenes donde han ido agregando sus visiones los cuales terminan siendo el único texto que leen además de utilizarlo como guía en sus actos cotidianos.