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miércoles, 26 de octubre de 2022

El deporte y el tru, tru social.

 


Hace más de quince años, cuando yo escribía una columna en el diario local, mencioné en ella algunos beneficios que aporta el deporte a la sociedad, lo dije con el propósito de motivar a los gobernantes en turno para que aumentaran y mejoraran las canchas deportivas de Chilpancingo. En ese tiempo no sólo no me hicieron caso sino que argumentaban en su discurso que existían otras prioridades que merecían el despilfarro del presupuesto y no derramarlo en la vagancia de los jóvenes deportistas. Claro, jugar fútbol no era el ideal de una sociedad consumista ni mucho menos de una alienada como la nuestra, cualquier muestra de bondad de la actividad deportiva era pretexto para la vagancia.

Así fue que en aquella época primero le quitaron a la liga; que entonces tenía más de cincuenta equipos, la cancha de la Tatagildo, después la de la Galeana, siguieron las del campo militar y posteriormente con el pretexto de remodelación las de lo que entonces era la Casa de la Juventud. Y nos quedamos sin superficie para rolar los partidos, fue en este momento que un presidente municipal se puso el uniforme de deportista y nos dijo: busquen un terreno y tómenlo, yo me encargo de lo demás; parece ser que después hasta lo demandó el estado. Hicimos lo que nos sugirió el edil y fue cuando habilitamos cuatro canchas de fútbol donde ahora se encuentra la colonia de la Cinca y que antes estaba la Forestal Vicente Guerrero.

Después el gobernador corruptazo, ese que corrieron y que le quieren dar tambo además de que se lo merece, nos quitó tres, porque disque la vivienda era más importante, debe de ser sobretodo en áreas de alto riesgo de inundación como es ahí. Fue apoyado por el presidente municipal de entonces, que ahora, bueno mañana será gobernador, ¿qué nos espera?

Dije esta historia al oír que ahora los nuevos priistas mencionan al deporte como la panacea para mejorar la seguridad renovando el tejido social y orientar las actividades de la juventud a cuestiones sanas, ¿ahora ya no es vagancia hacer deporte?. Siempre ha sido importante esta actividad para las personas, pero antes deben asegurarse que la población tenga un empleo seguro y bien remunerado. Porque resulta que ahora que existe más población y mejores canchas de futbol, que las han mejorado; pero eso sí, no a la única que le dejaron a la liga, a esa no. Las que mejoran, no es por el deporte, sino porque deja dividendos a los gobernantes que gastan en eso, dividendos políticos y económicos, de ahí que lo hagan de la manera más costosa y en tiempos convenientes para la actividad electoral.


Pues decía, habiendo más población y mejores canchas ahora, ya la población no puede practicar el deporte, no por falta de entusiasmo o gusto por él, sino porque prefieren ir a completar para la chuleta o en el caso de los patrocinadores para pagar piso al SAT, delincuencia, recuperar lo de los robos y tener aunque sea un pequeño ingreso; más ahora que todo se lo llevan las empresas de nivel mundial que han desplazado toda actividad productiva local.

Así es que sí tratan de mejorar el tejido social, lo más importante es regresar la economía que tenían los ciudadanos, que a través de políticas equivocadas les quitaron a los de Chilpancingo. Ya dejen de estarse haciendo chaquetas mentales y haciendo discursos que suenan a cantos de sirenas. Al menos que lo que quieran sea lo mismo, quedarse con los dineros del erario.

sábado, 23 de noviembre de 2019

Inseguridad y el tejido social.

Foto #edgarpmiller

La inseguridad en México y posiblemente en otros países parecidos al nuestro se debe principalmente a la desintegración social, no es difícil llegar a esta conclusión si uno es miembro activo en la sociedad.

De los años setenta a la fecha en las poblaciones de más de cincuenta mil habitantes, incluso en otras menores, inicio un desgaste social en busca del capital. Ninguna actividad importaba más que aquella que no fuera para posicionarse económicamente como individuo en un escalón superior al que en ese momento estaba su familia, la educación oficial incluso se orientaba de esa manera, estudiar para salir de la “miseria” en que se encontraban los habitantes. Entonces, aunque no era cien por ciento seguro, para nada existían los crímenes horrendos de ahora.

Puse miseria entre comillas, porque tener poco capital, pero sí una vida tranquila y segura con los suficiente para lo básico; resultado del propio esfuerzo, no es ser miserable es simplemente una manera diferente de vivir.

Pero la sociedad optó por lo sugerido; y corrió rumbo al progreso, todos quisieron título universitario, todos los géneros querían ser participes del capital producto del trabajo, se abandonaron las relaciones sociales se desconfiguró la relación familiar y social; ahora a pesar de ser vecinos, amigos y familiares nos convertimos en verdaderos desconocidos entre nosotros mismos. Eso y los intereses económicos a nivel mundial hacen un fértil espacio para el crimen organizado, como nadie confía en alguien porque se desconocen aun siendo “conocido”. Los criminales se mueven entre nosotros seguros de no ser ni descubiertos ni detenidos, impunes del mal que hacen.

La solución tiene que ver más con reactivar a la sociedad como sociedad y no como materia prima del capital, vivir para convivir entre todos, conocernos sobretodo lo más profundo posible; y una vez logrado, ayudarnos mutuamente ante el ataque de quienes sean enemigos de la sociedad. Solo así podremos matar de raíz el crimen. Algunos le llaman reestructurar el tejido social; pero se corrompió tanto esta frase en función de capitalizarla; usándola para: construir obras suntuosas, gastar en fiestas, etc., que ahora usarla suena mal.

jueves, 15 de febrero de 2018

Emprendedores.


Gumaro se levantó algo tarde, quizás ya serían entre las once y las doce de la mañana. Moreno él, de estatura media, fornido, de 28 años de edad; ya era considerado un nini, estudió varias carreras de nivel medio pero al parecer no existía empleo para ellas, así que seguía viviendo con sus padre quienes lo medio mantenían.

Almorzó y después de ayudar a su madre a lavar los platos salió para encontrarse con sus amigos en una plaza cercana a su barrio, una de esas que remodelaron disque para mejorar el tejido social. Sus amigos y él habían acudido ya en diferentes ocasiones a algunos cursos de superación personal y tenido en su haber algunos proyectos productivos; pero todos fracasaron. Algunos por falta de capital y otros porque el mercado estaba saturado de empresas de esas.

Platicando con respecto a sus fracasos, que ellos miraban como aventuras económicas, a uno de ellos se le ocurrió una genial idea, como niño al ver un juguete, Miguel interrumpe la conversación; dirigiéndose a los dos dice:

— ya se que es lo que haremos para salir de este hoyo.

Miguel es el mayor un poco más alto que Gumaro; moreno tambien.

Los dos amigos se voltean y lo miran asombrados con dejo de burla. Lorenzo le dice:

— Carajo, pues que almorzaste que tiene tanta luz en ese cerebro que nunca funcionaba.

Lorenzo es el más joven: delgado y moreno de la estatura de Miguel.

— Fácil, no han visto las noticias.

— Cuales noticias— , le pregunta intrigado Gumaro.

— Las de estado de Guerrero, a la gente de allá la tienen cagándose de miedo, no existe mejor cliente para todo, que aquel atemorizado, el acobardado.

— Ahora sí, que te la jalaste— , dice Lorenzo — y que les vamos a vender sí aún le debemos al banco lo del último proyecto que nos dieron.

— Pues ahora sí que seré yo quien los pendejeará a ustedes: pues ellos mismos, los de las ciudades de allá. Oigan: Vamos y les robamos en su propia casa, están tan aterrado que con decirles bú se cagan. Finalmente les quitamos todo lo que tienen guardado de valor, principalmente dinero, alhajas de oro y plata. Ya verás lo fácil que será. Los negocio de empeño compran eso muy bien y sin tanto problema. La policía de esos rumbos son bien pendejos, muertos de hambre. Los que investigan los robos lo que quieren es ver cuanta lana le sacan a las víctimas. Así que, dos que tres meses de robos y juntamos la lana necesaria para comprar lo que después a ellos mismo les venderemos.

— A cabrón, cabrón, cabrón... y que chingados es lo que les venderemos.

— ¡Sistemas de seguridad!, cámaras, alarmas sistemas de control remoto, ♫ etc, etc, etc ♪, etc ♫... hasta me salió el reguetón. Los publicitamos por correo electrónico a los mismos que les robemos, vas a ver con que facilidad nos hacemos millonarios. Después a Gumaro los hacemos diputado. Y con el tiempo hasta presidente.

Así terminó el pequeño dialogo y partieron a ejecutar su plan.

Todo fue un éxito, hasta ahora siguen vendiendo sistemas de seguridad en todos los estados de la república, ya hasta tienen convenios con autoridades locales para que les permitan robar sin problemas, cabildearon para que fueran obligatorias las cámaras en algunos poblados; además Gumaro ya es diputado federal..