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miércoles, 28 de agosto de 2019

¿Pobreza o estigma de la sociedad y de los prejuicios humanos?

Foto de @edgarpmiller
La pobreza, ¿estigma de la sociedad o de los prejuicios humanos?.

Que difícil es definir la pobreza y sin embargo todos hablan de ella como si la conocieran.

¿Quién es más pobre: aquel que tiene que trabajar todo el día, comiendo miserablemente para poder pagar lo que debe; o aquel que trabaja arduamente para que le alcance para comer?

Una dama, cuando arrecia el temporal soltando sus masas de lluvia, dice: “pobres” pájaros ¿qué será de ellos, cómo se guarecerán?

Los gobernantes guiados por su ambición han proveído de servicios a los pobres, artimañas que ni les quitan a estos lo pobre ni les dan servicios. Y muchas veces ni se sabe si es para los pobres, por lo mismo de la dificultad para saber quienes lo son.

De mi dicen que soy rico y conozco “pobres” que tienen mejores ingresos que yo. Así que la apariencia lleva a una mentira también.

Por otra parte: ¿quién es más pobre el que tiene para que le roben o el que roba para tener? Casualmente entre esos dos deciden quien es pobre, en beneficio de ellos.

Así pues, que hacer programas para darle insumos a los pobres; diciendo, que porque ya tienen piso firme o estufa de gas; aunque no tengan ingresos, deja de ser pobre, realmente es una vacilada, como lo es irles a dar de comer hasta su pueblo.


Dónde hay manera de obtener un ingreso lícito, pero sobretodo suficiente, con la seguridad de no ser atracado por delincuentes; tanto del sector oficial como del privado, y me refiero a todas la variedad de atracos maquinadas por corporaciones, gobiernos y mafias, ahí probablemente sea donde la pobreza desaparezca. Y defino aquí como pobre, aquel que no tiene lo anterior dicho.

viernes, 19 de julio de 2019

Paradoja.


Foto de @edgarpmiller

Les platicaré una paradoja, pero antes la definición de la RAE.

paradojo, ja

La forma f., del lat. paradoxa, -ōrum, y este del gr. [τὰ] παράδοξα [tà] parádoxa; propiamente 'lo contrario a la opinión común'.

1. adj. desus. paradójico.

2. f. Hecho o expresión aparentemente contrarios a la lógica.

3. f. Ret. Empleo de expresiones o frases que encierran una aparente contradicción entre sí, como en mira al avaro, en sus riquezas, pobre.



Durante muchos años los humanos hemos luchado en contra de especies animales consideradas plagas y entre más luchamos contra de ellas, al parecer más proliferan.

Por otra parte estamos acabando con las demás especies no consideradas plagas, muchas sino todas, que incluso son útiles al ecosistema en que vivimos.

Como ejemplo les hablaré de dos:

Los ratones, un pequeño mamífero roedor que lleva muchos años viviendo con nosotros sin ser invitado y que representa un buen negocio para aquellos dedicados al exterminio de plagas.

La otra es la cucaracha un insecto que ya existían mucho antes que los humanos y que sigue siendo el dolor de cabeza de multitud de personas.

Con respecto a las extintas aquí les dejo una liga: 

 http://www.artimalia.org/animales-extintos-siglo-xx/


Pues bien existen otros, pero no se trata de escribir un catálogo de plagas, la intención sólo es de mostrar la paradoja de como a los que no queremos, incluso existe toda una industria para su exterminio, se multiplican y a los que deseamos en nuestro mundo, los estamos liquidando.

Como última nota y relacionada a una catástrofe que se ha difundido por el mundo, dice que las abejas se están extinguiendo, estas son uno de los insectos domesticados por el hombre, que se le han dado cuidados y atenciones esmeraldas, por otro lado, otro insecto también que forma colonias: las hormigas , a pesar de que se les odia y ataca, siguen proliferando por todas partes; incluso dentro de las habitaciones de los humanos.

No hay duda de que algo muy malo estamos haciendo, nuestro comportamiento definitivamente no es el adecuado; se diga lo que se diga.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Inhumanos siendo humanos

Foto de Edgar P. Miller


Parado en una avenida, una de esas como cualquiera de cualquier ciudad, un hombre de edad media camina tranquilo paseando a su can. Al querer cruzar la calle un auto imprudentemente atropella a los dos. Una rueda pasa sobre el pequeño perro y lo destripa mientras el hombre sale despedido a unos metros, golpeándose la cabeza, con los huesos rotos. La multitud que esperaba en la esquina se abalanza sobre el cafre, queriéndole linchar argumentando la crueldad con que atropelló a la mascota. Mientras el hombre derribado se quejaba agonizante; una dama elegante voltea a mirarlo y le reclama: ¡por su culpa han matado al pobre perro!.
Este es el mundo en que vivimos.

Personajes y hechos son ficticios cualquier parecido a la realidad sería pura casualidad.

viernes, 22 de septiembre de 2017

El perro y su pensamiento existencial.




El perro de la foto no se si tiene o tuvo nombre, le llamamos por costumbre del grupo Solovino; o sea, nadie lo invitó, caminando por una carretera de Chilpancingo, él nos siguió mientras nosotros pasábamos. Así fue siguiéndonos hasta nuestro destino, en donde nosotros hicimos  un tipo de día de campo, había comida y disfrutamos la charla, con las bromas acostumbradas. Solovino se echó y de vez en cuando nos miraba apesadumbrado, desinteresado, pero al parecer confiado de convivir con tanto animal raro. Yo lo miré confundido, intrigado; por lo general los perros cuando huelen comida se acercan al menos a ver que recogen, él no, tranquilamente se echó y entre pistos nos miraba. Su mirada no se notaba como la de cualquier perro callejero, ésta era más como la de un humano deprimido, desilusionado. Varias teorías surgieron en mi pensamiento; entre ellas, acordándome de la película  “Siempre a tu lado” aquella de Richard Gere donde al perro su amo se murió y no entendía su situación se quedó esperándolo hasta que murió él también. Así pues que después de esta rara experiencia mi pensamiento hacia los perros cambió.

Tener un perro no lo convierte a ninguno en  un  gran protector de los animales ni mucho menos amante de la naturaleza, si algo tienen los perros es que no son animales que se encuentren libres en la naturaleza, es más nunca lo hicieron, al menos no como los conocemos ahora, ellos eran lobos; así es, su especie es Canis Lupus, el perro es la subespecie adaptada por el hombre familiaris la cual contiene infinidad de razas creadas también a capricho del humano y no de la naturaleza.
En lo último que mencioné existe algo terrible, algo que convierte al hombre en un ser perverso, la conversión que el humano hizo de un lobo (ese animal inteligente, gregario autosuficiente, elegante y muchas otras cualidades a las que uno puede acudir)  a un char pei o a un pug no es precisamente algo que lo benefició, por lo tanto fue una cosa maldosa que hizo alguno de nuestros ancestros y que incluso lo siguen haciendo por cuestiones puramente de mercadotecnia por ambición y codicia.
Y sé que habrá quien reclame sobre lo que digo dando mil razones para justificar el que el hombre haya hecho lo que hizo, parte porque se beneficia de la existencia de los perros y la otra  porque se siente adorador de ellos sin importarle el sufrimiento que encierra esta conversión. Pero sí tener esclavos africanos era terrible tener perros no lo es muy diferente. La única diferencia quizás sea de que los perros no lo saben y poco se quejan o su queja no se entiende; muchos dueños tampoco entienden ni papa de lo que sucede con la existencia mental de su perro o la de los demás.
Yo también he tenido perros y los quiero, no me gusta que se maltraten y de ahí surgió este escrito. Porque su salvación y bienestar está en su liberación del hombre.
Así pues que sí le interesa la naturaleza bien puede empezar por no crear perros y meterse a la lucha para que ya no sigan reproduciendo estos fenómenos del lobo. Luche mejor para que al lobo le asignen más lugares naturales. O por salvar del capitalismo salvaje a todas las especies de vida en el planeta; incluyéndonos.

 http://www.iflscience.com/plants-and-animals/pugs-might-look-good-on-instagram-but-its-cruel-to-breed-them-warn-vets/
 

martes, 24 de enero de 2017

Abuso.



sociablesSTA_5740.jpg
Foto de Edgar P. Miller

El bullying. Abuso es como debería decirse en México.
Un incidente en una escuela de Nuevo León fue lo que faltaba para que surgiera la necesidad de debatir sobre este mal. Que siendo uno auto-crítico es una cualidad; más bien defecto, inherente de la especie a la que pertenecemos.
¡Zas! diría el Boyer, te estás echando encima a la bestia, sí, como le sucedió aquel periodista que quiso hacer el comentario individual sobre la música y modos del compositor recién muerto muy querido de las mayorías, además de que él pertenecía a una minoría protegida.
Así somos precisamente, el abuso nos preocupa porque nuestros hijos pueden resultar lastimados y la realidad es que el Chapulín Colorado no existe y no podrá salvarlos.
Pero somos abusadores; unos pequeños ejemplos bastan para transparentar, ya mencioné antes el del periodista, tanto él como quienes se le fueron a la yugular del articulista son abusadores, lo mismo para todos aquellos que desde el año anterior se divierten a costillas del actual presidente de los EUA, y también él cuando   abusa diciendo maldades de aquellos que por causas necesarias tienen que ir a vivir a ese país.
Y no se necesita ser psicólogo, sociólogo o otro tipo de especialista para notar que como seres humanos somos abusivos, sólo necesitamos el momento preciso para lanzarnos contra alguien, sobretodo si son muchos quienes respaldan la acción, porque aparte de abusivos actuamos como cobardes, en montón, y si no que digan aquellos, los que nos burlamos de Presidente actual de México y toda su camarilla; y por el otro lado también quienes se lanzan sobre MALO y sobre sus seguidores.
Y todos sin excepción darán sus razones para justificar ser así, y no les rebatiré ninguna de sus argumentaciones. Pero sí les advierto; y no crean que porque iré a cobrarme haciéndoles algún daño, no, pero las cosas son de tal manera,  que si quieren que sus hijos estén a salvo, más vale que empiecen a recapacitar; por si tienen hijos: que para educarlos deben decirles que sepan que aunque se sienta rico o sea divertido burlarse de alguien, en el estricto sentido de la vida ese comportamiento no es correcto; por lo que debemos aprender a vivir con y para todos, aunque nos digan socialistas.

domingo, 8 de mayo de 2016

Ecofatiga.

cactus.jpg

Acabo de leer un término que es nuevo para mi, puede también parecerles  a todos: ecofatiga. Nació como respuesta a la necedad de la población a cambiar de actitud con respecto al daño que le estamos ocasionando a nuestro hábitat. El término se aplica al enfado que muchos sufren de oír tanto sobre ecología. Al parecer la mercadotecnia ha destruido el fín, el propósito de la ecología; y se volvió ícono de posicionamiento mercantil de productos de consumo y de acciones políticas.
Estamos, si bien no ya desapareciendo de la faz de la tierra sí estamos muy cerca de que esto suceda. Sería muy necio si me pongo a querer convencerlos de que es así, pero lo es; desgraciadamente. Probablemente ya dejaron de leer o vayan a serlo por estar hartos de las teorías apocalípticas. Pero esto es científico, real, tangible. Las condiciones de vida en la tierra para los humanos se están colapsando.
Mirar lo escrito por mis cercanos congéneres, notando  su preocupación de las siguientes elecciones, de la falta de mantenimiento de las vías de comunicación, de los bloqueos, incluso de la inseguridad  o de las estúpidas declaraciones de X político o la vana necedad de revivir el Acapulco de los cincuenta me llena de incertidumbre con respecto a su real preocupación, su desidia de informar a la población e invitar a un cambio en la manera de vivir.
Siempre he creído que nuestra biología estaba diseñada para la supervivencia, pero al    parecer la contaminación del mundo también afectó nuestra maquinaria de advertencia y no nos damos cuenta que nuestra ruta se está terminando que ya destruimos el camino al futuro para nuestra especie y al  parecer no existe el plan B; o este es un secreto guardado para unos cuantos.
Nunca nos hemos puesto a considerar que la reacción de quienes gobiernan el mundo es tal, porque saben que después de nuestra generación ya no existirán muchas más, al menos que todos regresemos a una vida modesta sin tecnología de energía y ¿cómo va a ser eso de que ellos tan cacas grandes sean como la chusma?. O pareciere que para ellos cambiar es aquel dicho de “a coger y a mamar que el mundo se va acabar y los demás que se chinguen por pendejos”. Y disculpen lo prosaico de la expresión pero no me imagino que esos que tienen el poder puedan ser respetuosos de algo que no sea su posición y riqueza.
Y se acerca el día de la madre y después del padre. Y los hijos los felicitarán... ¿de qué?, de que las generaciones de los últimos sesenta años nos fregamos más de la mitad de los recursos totales de la tierra y que les dejamos un mundo más cochino que una taza del excusado del Cine Colonial.
Y ya brincaron algunos padres, sí es que llegaron hasta aquí. ¡No! yo me mato todo el día para darle lo mejor a mi hijo... sí, claro, quemando gasolina en su auto, gas en la estufa de la cocina y el calentador del agua, una casa eléctricamente alumbrada, de cemento; para diez personas donde sólo viven tres, ropa y accesorios de materiales sintéticos y acero, cobre y aluminio. Lavadora, licuadora, horno de microondas y como ya llegó el calentamiento global aquí en Chilpancingo queremos aire acondicionado para ver nuestro blue ray acostado en el king size de resortes de acero con forro de poliuretano, aquí donde antes teníamos que ponernos suéteres, de lana tejidos a mano, por las tardes. Todos vamos de compras sin bolsas y llegamos con bolsas y todo lo que compramos empacado con al menos tres envolturas y etiquetadas todas “porque así es más higiénico”, ¿higiénico? ¡madres! ya existe mas polietileno en el océano que róbalos y huachinangos. Existe en el pacífico una isla del tamaño de australia de pura basura plástica.
Hace más de cuarenta años me decía un amigo que él confiaba en que la ciencia encontraría la manera de revertir el daño que le propiciábamos al planeta. Tranquilo y confiado en su pensamiento siguió con su vida de consumo desmedido; probablemente millones como él,  hicimos lo mismo pensando de esa manera.
Sabemos, al menos yo sé dos grandes verdades: la primera.- que ya destruimos ecosistemas que ni siquiera sabemos cuál era su interacción con la demás vida del planeta, la segunda.- que las grandes corporaciones a nivel mundial controlan a los científico, al menos a la mayoría y también a los gobiernos del mundo; que además a esas corporaciones solamente les importan las utilidades.
Ante corporaciones que son administradas por humanos, pero en el estricto sentido de la verdad estas son impersonales, sin sentimientos o sea no son humanas.  Así que dentro de ellas la ciencia camina por veredas diferentes al bienestar de todos los humanos.
Existen científicos conscientes, es verdad, además de que entre estos últimos existe consenso en cuanto al daño ya ocasionado al planeta y la imposibilidad de revertirlo y que consideran que lo más importante ahora es detenerlo. Sin embargo el poder económico de las grandes corporaciones los hacen mirar ante las masas ignorantes de la población como locos catastrofistas, enemigos del progreso. Lo que resulta cómodo para todos aquellos que temen dejar de llevar una vida de consumo con la que se sienten tranquilos. Así pues que si los ricos dicen que aquellos mienten pues hagámosle caso a los ricos; por algo tienen tanto dinero, dirán. Así pues nos llevará la desgracia.
No me queda otra que recordarles el día de la madre. Felicidades.

Algunos enlaces que pueden interesar:
http://www.jornada.unam.mx/2016/05/10/opinion/017a2pol

sábado, 26 de diciembre de 2015

Tiempos festivos.

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Reloj de arena Santiago Caruso

Se termina el año, y como los anteriores que he dejado, miro a la gente festejarlo con despilfarro; todo el mes es día de fiesta, aquí hasta ya bautizaron esa temporada con el mote de Lupereyes.


Pero como lo mencionan los Rolling Stone en una de sus magníficas canciones: El tiempo no espera a nadie; una verdad irrebatible.


Pero eso no inmuta al inconsciente: eso, sólo es letra de canción y a mí “lo bailado nadie me lo quita”. Sí vamos a morir ¿por qué no vivir festivamente?


Y así también cuando se muere un ser amado se dirá: lo daría todo por estar un momento más con él. Y ahora que estás vivo, no estás con él. Después diremos con dolor: ¡como me haces falta!.


Y a manera que llega el año nuevo algunos cantamos la canción de Cantoral: Reloj no marques las horas. Porque sabemos que estamos más cerca del final que del inicio. Y podríamos cantar de la canción A mi manera de Claude François y Jacques Revaux, la frase : El final se acerca ya..., algunos podríamos, pero la mayoría con sólo oír decir final tiemblan de horror.


Pero ya dice un proverbio viejo: “Nadie escarmienta en cabeza ajena”; y espera a sufrir, lo insufrible, por no tomar en cuenta las experiencias de otros.


Así pues, el tiempo que inició en el momento en que el humano tuvo la necesidad de medirlo, porque sabía que no tenía tiempo de sobra, sino que su vida estaba limitada por su diseño genético y por eso habría que sacarle el máximo provecho. Hubo culturas que se apasionaron por él, como los mayas que lo medían: hacia atrás y hacia delante, buscándole una explicación. Fue en los tiempos modernos donde ya se le dió cariz de dimensión física, al igual que la altura, el ancho y lo profundo, existe el tiempo para las cosas; o sea que estando quietos nos movemos por el tiempo en un solo sentido, un sentido al que nosotros no le encontramos sentido. Pero así es.



Y como dijo Renato Leduc en su soneto El Tiempo:



Sabia virtud de conocer el tiempo;


a tiempo amar y desatarse a tiempo;


como dice el refrán: dar tiempo al tiempo...


que de amor y dolor alivia el tiempo.





Aquél amor a quien amé a destiempo


martirizome tanto y tanto tiempo


que no sentí jamás correr el tiempo,


tan acremente como en ese tiempo.





Amar queriendo como en otro tiempo


-ignoraba yo aún que el tiempo es oro-


cuánto tiempo perdí -ay- cuánto tiempo.





Y hoy que de amores ya no tengo tiempo,


amor de aquellos tiempos, como añoro


la dicha inicua de perder el tiempo...





Y le agrego yo: con sabiduría tendremos que vivir al máximo.

sábado, 17 de enero de 2015

Extinción.

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Foto de los Caminantes del Maguey.
Cuando los Caminantes del Maguey salen a caminar en los caminos que recorren tienen como compañía a la naturaleza. Esta señora es eso que está ahí puesto en nuestro entorno, vivo y bello; eso que tanto amamos unos y que tanto desprecian otros. Parecería raro creer que existan personas que desprecian la naturaleza, pero créanlo existen y al parecer son bastantes, quizás mayoría.


El avance del conocimiento del hombre ha convertido a éste en una especie soberbia que minimiza la importancia de la vida natural, del paisaje natural y al parecer todo aquello que no sea producto de la destreza humana.

Sin embargo ese ente ni siquiera a podido clasificar o registrar todas las especies de vida que existen en el planeta, o sea el humano no las conoce todas, ya sabemos que son muchas las conocidas pero hasta ahí.


También sabemos que así como ya hubo cinco grandes extinciones de especies en el planeta causadas por cataclismos naturales, actualmente vivimos una de las mayores y esta no es precisamente ocasionada por acción ajena al ser humano, sino que es precisamente este bastardo quien la está ejecutando. Lo peor es que muchos ni lo saben, a los más ni les interesa y quienes lo saben y les interesa los tildan de alarmistas y rebeldes. En los últimos cuarenta años ya extinguimos más de la mitad de la vida salvaje de la tierra, hemos finiquitado alguna que ni siquiera conocemos ni conoceremos algún día, así de inconscientes somos.

Así pues, ¿qué podemos esperar de una humanidad que ignora la vida?, que la destruye, que ni siquiera intenta conocerla para después a sabiendas que la destruye sepa de lo que fue culpable y su lamento quede callado con su culpa.

Esa humanidad a la que sólo le interesa su miserable espacio confortable, logrado con su miserable ignorancia, a esa sociedad que edifica su entorno artificial destrozando vidas ajenas, sin sentir el mínimo sentimiento de culpa, en alas del progreso, es la humanidad que incluso escribió escrituras divinas para justificar a un Dios dadivoso que les autoriza destruir todo para su beneficio. De ellos no podemos esperar ni compasión, ni solidaridad, ni alguna cosa que permita evitar que entre nosotros mismos nos estemos matando, destruyendo, vejando. ¿Quien se va a interesar en tantos cadáveres sacado de fosas clandestinas, a quienes le interesan los secuestrados, quien está preocupado por las amenazas de muerte de aquellos que no se someten a otros?. A nadie, escúchelo bien, porque somos una especie insensible, asesina y cobarde, una bola de animales que nos escudamos en creencias primitivas, ingenuas, que sólo nos permiten seguir siendo criminales. Tan criminales que también matamos o ignoramos a quienes intenten abrirnos los ojos para que miremos nuestros terribles actos.


Promoviendo un progreso falso, ya que ese progreso no hace del humano un ser mejor; sino que lo convierte en uno cada día más despreciable. El dispositivo más sofisticado hecho por el hombre, ni siquiera compite en perfección y sofisticación al de la especie viva más insignificante que existe en nuestro planeta.

lunes, 20 de mayo de 2013

De cómo el humano llegó a ser animal.

 Ojos verdes  de Arantzazu Martinez

Me di cuenta que está de moda eso de creer que en el pasado muy pasado (aquel pasado que apenas se sabe que existió gracias a los testimonios arqueológicos que aún sobreviven) vinieron seres de otra parte del universo y fueron ellos quienes crearon al hombre aquí.
Pues bien digamos que por este momento lo creo, por lo mismo me dio por hacer una teoría de cómo sucedió; a fin de cuentas esto de hacer teorías sobre el origen del hombre ya perdió seriedad por ahora, entre más increíble y fantástica sea, más promoción se le hace en los medios. Así que aquí va la mía.
Resulta que hace millones de años fue que desde un lejano lugar de la nada en el espacio, un grupo de seres súper inteligentes y dotados de una buena ración de bebidas agradables de ese rumbo, se montaron sobre una nave espacial pegándose a  un cometa para que su atracción los llevara a realizar una aventura extrema, al pasar cerca de la tierra uno de ellos tuvo ganas de hacer pipí, esto debido a que bebieron durante todo el trayecto, así que no queriendo tirar su orín en su  nave teniendo que viajar en estado de ingravidez con esa mancha amarilla flotando en sus cabina, resuelto estuvo el bajar al planeta verde-azul a fertilizar el suelo terrícola, aprovechando algunos inclusos para hacer del dos.
Una vez en la superficie de este virgen y bello planeta, todos los tripulantes estamparon su firma aquí; acompañados algunos con unos brillantes cerotes de caca. Los doce tripulantes al ver tan solitario y muerto el planeta después de sembrar la semilla humana en él, a través de su micción, algo que para ellos era una especie de travesura cósmica, y una vez enriquecido con vida el planeta partieron. Hasta el día de nuestros días no hemos sabido nada de esos traviesos alienígenas, bueno al menos yo no he tenido noticias fidedignas de que hayan regresado.
¿Qué sucedió con esa semilla?

Resulta que el nitrógeno con algunas bacterias del excremento sufrieron una transformación con los elemento del planeta, lo que hizo que en ella empezaran a mostrase seres vivos llamados ahora humanos, así que este primitivo ser inició su travesía sobre los páramos de la tierra y del tiempo histórico del planeta; a partir de él fueron surgiendo las demás especies. ¿Cómo?, para nadie es ajenos saber como después de la revolución cubana algunos humanos de esa región se transformaron en gusanos, en otras partes del planeta algún futbolista en piojo o pulga, equipos completos en tigres, pumas y leones, los potros, no es ningún misterio que algunos al volverse candidatos presidenciales se transforman en burros, los  boxeadores en gallos, diputados asnos y lideres sindicales mulas, ni decir aquellos que buscando hueso se transforman en perros o gatos, solo se necesita oír hablar a los jóvenes de ahora para ver como espontáneamente muchos se vuelven bueyes. Como pueden ver esta evolución desde el primitivo ser humano se mueve aún en frente de nuestros ojos en las diferentes especies que ahora habitan este planeta. Incluso en plantas, como aquel que es mala hierba, o la mujer que es una flor del mal.  Sin dejar a un lado aquellos burócratas que tienen empleo de planta, las esposas de los presidentes en palomas o gaviotas. Algún dueño de empresa televisiva en tigre. Y la mayoría de esos que acuden a los mítines que de un momento a otro se convierten en borregos.
Como pueden ustedes constatar no queda esta teoría, de la evolución o de creación para no causar escozor en los fieles que se convierten en ovejas, tan alejada de cualquier otra de las que se promueven como descubrimiento del hilo negro.