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jueves, 19 de septiembre de 2013

despues de la tormenta

Foto propiedad de Proceso.

Cuando los políticos se gastan el dinero del pueblo, salen en la televisión explicando lo importante que serán los expendios que hacen, dicen las cosas queriendo convencer a la población de los bueno que son ellos preocupándose por todos; gastándose lo que no es propio y diciendo que es para nosotros.
Puedo estar seguro que no existe un día en que algún político no aparezca en los medios  presumiendo lo importante que es la obra que hizo.
Compran equipos sofisticados de comunicación, vehículos costosos, aviones millonarios con el pretexto de servir al pueblo mexicano.
Puedo seguir escribiendo todo el año de los fantásticos discursos que hacen pavoneándose de lo bueno que son para gobernar.
Pues bien ya no diré más de lo que ellos dicen. Ahora empezó a llover y después terminó y resulta que colorados se ponen cuando dan la cara los que se animan para decir que tengamos calma, que la ayuda llegará, que ya está previsto llevar ayuda a tal o cual comunidad; pero la verdad la platican los pobladores afectados cansados de caminar muchos kilómetros para pedir ayuda a quien pueda dársela (caminar en la sierra y con lluvias no es un viaje al jardín ni un paseo en la playa), nadie llega; y cuando llegan, hasta de comer le tienen que dar a quien llega ayudarlos,  quienes apenas tienen de comer para ellos.
Helicópteros equipados para fumigar plantíos de amapola o para operaciones militares, sus elemento con ordenes de  no  transportar personas cuando llegan a pedirlo; sólo les permiten  entregar despensas; y eso, sólo si alguien ya las tienen listas para llevarlas; es claro que el gobierno no tiene previsto alimentar a los afectados de un desastre, ellos solamente dan despensas por votos.
Los sistemas de comunicación sofisticados no funcionan para emergencias esos sirven para chatear con los cuates y saludar a los amigos en el facebook; y eso, solamente cuando al rico ricón se le ocurra activar el servicio, antes no.
Los vehículos costosos resultaron inadecuados para salir a caminos donde apenas las mulas pueden ir, cuando había mulas; sustituidas ahora por esos vehículos chidos para ir a la disco y manejar en autopistas no colapsada. ¡Fuchí! las mulas son sucias y anticuadas además no consumen gasolina importada.
Así resulta el gasto de nuestro gobierno, gastos inútiles en la mayoría, que enriquecen al gobernante en turno pero que al pueblo que lo paga no recibe nada a cambio, bueno si recibe desprecio y palabras falsas de que se calmen, que la ayuda llegará, probablemente para enterrarlos o quizás terminando la contingencia, entonces si lleguen los marines por los de la policía comunitaria por atreverse, ahora, a auxiliar a la población inundada.

Mientras las poblaciones afectadas buscan como salir de su miseria, el presidente y el gobernador presumen los millones que gastarán para la reconstrucción, caramba úsenlos para salvar a los afectados ahora, ya veremos después como reconstruimos, dejen de presumir a nadie engañan todos sabemos lo incompetente y ladrones que son, traidores además.

Manuel y su pareja Ingrid una danza macabra.

foto de Kenway L. Kua


Un pequeño suspiro de la naturaleza y pone a los hombres, como especie, a preocupar. Nuestro ya miserable estado que ha sufrido la burla de gobernantes, el azote de las mafias del crimen, también ha sufrido la displicencia de todos sus habitantes. Un territorio que así como a sus habitantes los han explotado y burlado así también su entorno ecológico ha sido víctima de la explotación desmedida: burlado y explotado.
Solamente hizo falta un pequeño fenómeno natural para recordarnos que la naturaleza no perdona, que todos los actos que hacemos en contra de ella; nos lo devolverá con destrucción y muerte. Así que la tormenta Manuel se puso a efectuar una danza macabra sobre el territorio mexicano con su compañero Huracán Ingrid.
La incompetencia del que gobierna México quedó demostrada en las obras mal efectuadas, ciudades mal planeadas que han crecido estúpidamente sin ningún proyecto ecológico inteligente, que han sido construidas más por intereses monetarios de quienes gobiernan y sus socios.
Los gobernantes previendo todo los argumentos que llegarán, una vez que pasen los momentos más críticos del evento, empiezan a justificar lo sucedido. Así, los más altos jerarcas hablan de un meteoro único en la historia, otros mencionan lo sucedido; comparándolo, a una catástrofe[1]. Mensajes intencionales para justificar su pasado y proyectar su futuro. ¿Catástrofe: construir a orillas de las barrancas, talar árboles a diestra y siniestra, construir un bulevar en el lecho de un río? ¿Meteoro único: Talar cerros completamente, abrir caminos sin la previsión adecuada, romper montañas para sacar minerales a discreción, enviar gases de efecto invernadero porque todos tenemos o queremos tener un auto? La consecuencia, de una actitud displicente e irresponsable, trae consecuencias. Lo de ahora es solamente eso, consecuencias de nuestra soberbia como “creación de Dios”
En cuanto a la actuación de los gobernantes, en el momento, se muestra superada. Preparados para robar presupuestos y recursos naturales organizar elecciones fraudulentas; ahora, se muestran incapaces hasta de organizar una cuadrilla, se acercan a los lugares accesibles en sus vehículos para tomarse la foto, asisten a los medios, a los pocos medios que tuvieron la delicadeza de comportarse a la altura del momento, a dar recomendaciones; qué, por el solo ruido de la lluvia, todos tendríamos que tomar.
El ejemplo más patético es la visita del espurio al puerto de Acapulco después de disfrutar su  reventón y presenciar el desfile de sus esbirros en la capital. Presentándose, circulando en un vehículo militar, saludando a los porteños, dando indicaciones a sus secuaces de ayudar a los turistas varados, en un lugar donde lo que sobra son albergues. Acapulco es la ciudad, después del D. F., con mayor número de hoteles, mientras en poblados completamente destruidos no llega ni una manta para auxiliarlos argumentando razones que sólo muestran lo poco previsores que son y lo verdaderamente desinteresados por la población del interior del estado.
El colmo de todo fue la suspensión de las comunicaciones para móviles y largas distancias en teléfonos fijos. Lo inconcebible, la interrupción de Internet de la empresa que presta el servicio a la mayoría de los mexicanos, que aunque suene raro, no debería nunca quebrarse dado su diseño de origen, pero resulta posible en un medio corrupto donde el  servicio es proporcionado por un particular a quien sólo le importa el dinero, quien no conservó las características técnicas que deben tener las redes.
Las víctimas siempre resultan ser aquellos que no tienen que ser. Los automovilista que tanto dañan al clima con la emisión de gases contaminantes, los gobernantes que no hacen su trabajo, los perversos aliados del poderoso que engaña a la población, los delincuentes que asolan a la población, éstos no salen afectados incluso serán beneficiados con las acciones posteriores al evento.
Los medios serviles a su ungido, se encargan de hacer ver a todos sus secuaces que son unos grandes servidores del pueblo, mostrándolos diciendo cifras millonarias de las ayudas que mandan; pero sin mostrar a la población afectada que no recibe nada. Preparan imágenes donde los gobernantes inútiles se miran como grandes salvadores, con comentarios de actores preparados para bendecirlos y admirarlos. Los siempre miserables de Guerrero tendrán que volver hacer su vida rascándose con sus propias uñas; algunos,  otros regresar a la fila de borregos que venden su voto a cambio de prebendas para medio vivir, o cualquiera de las otras opciones como las filas del crimen o la emigración.
Se cree pero ya suena exagerado, que la suspensión de la gran red fue con el propósito de no sacar en el momento los actos de desatención a los damnificados y que así los siempre corruptos gobernantes se queden con todo el dinero que para estos casos dispone el presupuesto. Todo es posible en este país de los imposibles.

Como último y muy importante es reconocer a la multitud de personas de diferentes partes del estado indistintamente de sus trabajos puesto o poder, que se prestaron a auxiliar a los damnificados desinteresadamente, incluyendo algunos soldados y policías, que más por su calidad humana que por su puesto prestan ayuda a las personas necesitadas. Sobretodo fue interesante observar que la única estación de radio que estuvo sirviendo de enlace a todos durante el momento más crítico de la emergencia fue la de la Universidad Autónoma de Guerrero.

http://www.jornada.unam.mx/2013/09/24/ciencias/a02n1cie
http://www.jornada.unam.mx/2013/09/24/politica/011n1pol
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2013/09/24/index.php?section=sociedad&article=003n1soc



[1] Acontecimiento imprevisto y funesto.