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viernes, 21 de febrero de 2020

Así somos... 30 años.

Invitación.



El viernes 21 de febrero el periódico-cartel mensual oficial: Así somos..., cumplió treinta años de acercar el conocimiento de su hábitat a la población de Guerrero, esparciendo entre ellos una neblina de historia, geografía, cultura y ecología.

El director Juan Sánchez Andraca me invitó como en otras ocasiones lo había hecho para la presentación del periódico.

Esta ocasión fue especial, ya que además de ser aniversario amenazaron con dar desayuno.

Como acostumbro, siempre llego a la hora señalada. Entro al recinto y cual va siendo mi sorpresa, que la mayoría de los que decidieron ir ya estaban ahí. No, ni lo piensen, no estaban esperándome, más bien un desayuno convierte en puntuales a los invitados. Vi a Juan y me dirigí a él, estaba con otra persona así que esperé para saludarlo, siempre es grato saludar a un amigo. En eso estaba cuando me abordó Arturo, me platicó de un proyecto que nada tiene que ver con este escrito así que aquí dejo esa parte.

Había muchos conocidos en el salón, a muchos los conozco, pero la memoria mía es como la de las PC de antes. Así que entre los que estaban conocidos y se sus nombres fueron : Tulio su hijo y su Hermana Martha, con ellos las del patronato pro cultura la Profra. Magda, Leticia, Felicia y Carmina. Por otra mesa Irra, Mundo y toda la planta de chayotes. La presentación de aniversario sería de Francisco Ruiz Massieu, así que en el recinto había políticos afines a él. Había hijos de amigos muertos y viejos amigos de cuyos nombre ya se han cubierto con la cortina del tiempo.

Me senté en una mesa vacía para que todos se sintieran desairados o al revés. Luego a ella llego Alarcón y Oyorzabal. No tardaron en servir el desayuno, me sorprendieron, yo ya me imaginaba yéndome sin desayunar después de esperar a Florencio Salazar, el invitado de honor, que a final de cuentas nos desairó. Un político siempre tiene elegantes maneras de justificar los desaires y su representanta Olivia Hidalgo dio todo un discurso para ello. Así que él se puede sentir orgulloso de su representanta y apenado por no ir… o tal vez ni le importe.

El desayuno pudo haberme ocasionado una indigestión por lo basto que sirvieron, consistió en un pequeño vaso de jugo al parecer de naranja, unos micro molletes de frijoles con lunares de queso; todo frío, y un pequeño bol de helado repleto de algo parecido a una ensalada pero que también tenía tortillas tal vez cincuenta gramos de chilaquiles gourmet. Un buen café; pan que ni siguiera lo abrimos porque estaba bien camuflada la canasta con los trapos de la mesa fue hasta el momento de irnos  que lo vimos.

Realmente yo fantaseé con un almuerza a la antigüita, unos chilaquiles con carne enchilada, frijoles refritos, queso fresco y tortillas saliendo del comal con un atole champurrado y tamales de queso, bueno esos eran los almuerzos económicos en mi juventud. Pero el desayuno no es culpa del organizador sino que del proveedor contratado.

Juan.

Pero pudo no haber desayuno ni extrañar a mi cuate Florencio, con oír el elocuente discurso de Juan, el cantar del tenor ¿o barítono? Martín Rangel, realmente no soy experto en esto, Esas dos cosa y saber que lleva treinta años el periódico eso hizo el día. Al menos el mio.

Mi amigo el poeta Felix ahora sí se pasó, más que poeta parecía sargento hablando de Así somos…

El Así somos… presentado fue como dije de Francisco Ruiz Massieu, Yo lo considero un gobernante prepotente y mediocre, recuerdo de él aquella ocasión en que expondría su informe, donde llegó toda la armada de México; supongo mandada por su cuñado Salinas para protegerlo. También recuerdo como uno de los mandos militares me robó el rollo fotográfico de mi cámara porque estaba tomando fotos de la fila inmensa de tanquetas, fue impresionante mirar esa fila de carros blindados: desde lo que era la gasolinera Chilpancingo en la entrada norte del pueblo hasta lo que sigue siendo el auditorio del Jacarandas. Pero todo gobernante tiene seguidores, quienes fueron beneficiados por su paso en el poder, deben estar fascinados con él.

Me salí antes de que el asunto terminará, al final algunos pidieron la palabra y se la concedieron a una Martha representante del gobernador. Solamente lo hizo para pavonear a su jefe, Astudillo hace lo que puede y puede poco, así que pavonearlo es una aberración. Hay persona en Guerrero que en su humilde existencia se esfuerzan más por hacer las cosas mejor.

Felicidades Juan, que sigan los éxitos.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Una luz en el ocaso

Foto propiedad  de Anaya y Juan Sánchez Andraka

Volvió a las andadas Juan Sánchez Andraka ya escribió otro libro, una pequeña narración que quedó impresa en un libro de 178 páginas: “Una luz en el ocaso”.
Mantiene su estilo fluido y sencillo de leer, retiene  la atención del lector. No he leído todos lo libros de Juan así que no puedo decir que todos son parecidos, pero de los que ya leí, en este, al igual que aquellos se mantiene en los temas regionales, gente del pueblo, con actividades del pueblo y prejuicios del lugar.
En un momento de la lectura sentía que me sumergía en una de esas narraciones cursis y moralistas de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, estado que casi me invita a dejar de leerlo, pero no lo hice ya que después de todo su prosa es atrayente  y los personajes homofóbicos de la narración eran un cuanto simpáticos.
A diferencia de sus libros anteriores, ahora el sujeto de crítica, entendible debido a su edad (el clásico choque generacional) son las nuevas generaciones, dejando a un lado al gobiernos y sus huestes, no se salva la iglesia ya que aunque sea de rebote le mete gancho al hígado. También mantiene la nostalgia por el pasado.
Siempre enamorado, no deja de describir mujeres bellas y mostrar su amor a ellas.
Pues bien, antes de que se los termine de contar  todo, acudan a librería de Juan y cómprelo, pero sobretodo léanlo.
No se si lo vendan en el Amazon, pero igual investigo y después lo incrusto aquí.
Yo lo obtuve en la presentación a la que casi llegué a eso y me regresé, había mucha gente y no soporto estar con tanta gente, no se puede uno pedorrear a gusto.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Otro de Juan.


jsa3.jpg.Me habló personalmente Juan para invitarme a la presentación de su nuevo libro, “En mi propio surco”. Así que no me quedó de otra que ir. Me dije: no me caería mal una caminada al Sentimientos de la Nación de ida y vuelta.
Pues bien, 15 minutos antes de la seis salí rumbo al lugar caminando por las avenidas congestionadas de autos de esta ciudad kafkiana, respirando los tibios gases de sus escapes y oyendo la delicada música de sus claxons.  Las avenidas diseñadas sin considerara a los peatones, tal vez por ser así como conviene a quienes deciden eso. No creo que tan sólo lo hagan para  levantarse jodiendo a los mexicanos. Lo hacen con toda intención de que utilicemos autos, no caminemos y vivamos enfermos. Todo un buen propósito para aumentarlas fuentes de empleos y disminuir la población de longevos.
Eso sí pasé por los hermosos,  como dice una señora, jardines que hizo Mario;  ¿hizo?, suena a manada, los hicieron algunos trabajadores y los pagamos los contribuyentes. El caso es, que pasando por ellos, cerca a una de esas tiendas de nivel mundial, tuve que bajarme de la acera; nada más porque a los de la tienda se les ocurrió que la banqueta era el mejor lugar  para poner la bajada de la electricidad; así pues, que entre medidores transformadores y no se que otras cosas más, pusieron una caseta de concreto, por lo que  no se puede pasar por la acera y hay que bajar al carril de autos. Lo hice pero teniendo cuidado con aquellos de los vehículos; no te metas en esa área privada, porque como sucedió con la señora que iba en una de esas camionetas de lujo que consumen más combustible que tres combis, ya mero me aplasta por ir ella mirando su Iphone  en lugar de ver para dónde mete la trompa… del auto.
Pues bien entre malabares y otras linduras llegué al auditorio con todos mis sentimientos nacionales, por cierto frente a él estaba un bloqueo de protesta en una de las arterias del bulevar Huacapa. Sí protestan de seguro tienen razón ahora en México no hay duda de quienes protestan son los razonable, los que gobiernan están de la trumpada. Pero al menos que esperen un poco para  que el Secretario de gobierno le dé los parabienes a Juan.
Me introduje a la construcción que nos costó un buen a los contribuyentes, ¡qué lujos nos damos gastamos como si tuviéramos!, dirigiéndome a la mesa donde expendían los libros de Juan, compré el nuevo, porque mis doscientos pesos de gasto semanal sólo para eso alcanzó; sobrandome cuarenta para lo que pueda suceder mañana. Ahí estaba Roberto que también deleitará a los concurrentes con las rolas de su guitarra acompañado de su grupo.

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Me senté en una de las poca sillas vacías, justo en el momento en que Horacio iniciaba la presentación, entre halagos de lo escrito, recomendando que es un libro para que cualquiera que lea vaya lo compre y lo lea. Luego siguió con algunos recuerdos del viejo Chilpancingo nostálgico como analogía a la Chilapa que menciona Juan en su libro. Habló de los momentos en la vida de Juan que es el tema central del libro y problemas sociales de Chilpancingo. Argumentando que la ciudad no pare la basura, sino que debe haber algún malvado ente que la riega por todas partes.
Luego siguió Florencio, siempre de palabra fácil y tono de tenor, dijo lo que otros dijeron sobre los recuerdos; preferible así, para no meter la pata diciendo lo que él piensa, después mencionó lo bueno que es Juan en la narrativa. Mientras, todas las puertas del auditorio bien cerradas, por aquello de las consignas de los protestantes que estaban en la calle.
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Siguió el editor, después Juan y los eventos al último. Yo me salí cuando hablaba el editor, los encierros con multitudes nunca me han gustado, así que el orden lo supongo y conociendo a Juan seguro que  pudo haber hablado otro libro.
Regresé ya a oscuras a mi negocio, caminando por banquetas en reparación y autos que no respetan al peatón. Por suerte no hubo balazos, así que salvo y sano estoy escribiendo esto.

martes, 13 de enero de 2015

Caminantes grafiteros.

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Foto de Edgar P. Miller.

El domingo once de enero caminamos una ruta que yo no había andado. Esta zona en la que anduvimos está al este de Tixtla, Guerrero. La hicimos por invitación del edil de ese municipio, el Lic. Gustavo Alcaraz Abarca.


Así pues que partimos desde el lugar de siempre en la misma ciudad y con poca gente, la comitiva fue pequeña sólo cuatro caminantes acudieron


Juan, Ismael, Bolivar y yo, no quiero mal pensar así que lo mal pensado se lo dejo a ustedes.


Realmente, quizás si la invitación hubiera venido de otro edil tampoco hubiera ido yo, ya ven con eso que pasó con quienes se fotografiaron con Abarca ya uno no debe fotografiarse con ediles. Bueno pero este señor no es el caso es un buena persona además amigo y compañero del futbol, con quien participe en un torneo de selecciones en Acapulco, además es bueno para esto de jugar el futbol. Como edil, ya le corresponde a los de su municipio dar la opinión.



Selección de veteranos de Chilpancingo.
Foto del archivo de Edgar P. Miller.


Así como les decía partimos en el vehículo de Juan, ya íbamos en camino, algo atrasados porque la cita era a las siete treinta en el centro de Tixtla y se nos colgó el tiempo esperando quórum, cuando nos habla el edil para decir que ya estaba esperando, caramba yo acababa de decir: que si un edil cita a las siete treinta quiere decir que el llegará mucho después; pero como ven este no es así, por lo que con pena le pedimos no desesperar que enrutados ya íbamos.


Llegamos y estaba toda la comitiva esperando, ya saben como es esto de funcionarios, así que imagínense todo el protocolo y partamos en vehículo; ahora en el del presidente rumbo a Omeapa; que será desde donde caminaremos de regreso a Tixtla siguiendo un sendero antiguo.


Les recuerdo que este poblado Omeapa ya se los he mencionado, es donde hemos ido a festejar al escritor Juan Sánchez Andraca. Así que llegamos a él y saliendo del vehículo iniciamos a caminar. A este lugar ya le a tocado su buena parte de deterioro ambiental, pero la naturaleza necia insiste en embellecer sus paraje; y este no fue la excepción. La acción del hombre desde tiempo inmemorial contra la siempre en movimiento naturaleza fue formando un espacio que para los caminantes es un deleite.


Desde el comienzo inicia el espectáculo, nos encontramos con un pequeño ojo de agua, que se nota inmediatamente que es artificial, sin embargo se está integrando a la naturaleza y ya algunos árboles a su alrededor muestran su frondoso follaje reflejándose bellamente en el agua.



Omeapa.
Foto de Edgar P. Miller


Justo después de este aguaje iniciamos una gran pendiente sobre un camino rocoso y bello, sombreado por plantas de diferente especie, con las flores siempre presentes.



Omeapa.
Foto de Edgar P. Miller.



Así que subimos esa brecha hasta llegar a la cumbre del cerro. Ya en la cima de la montaña caminamos rumbo a la falda del lado de Tixtla entre magueyes y huajes.


No podía faltar la parada táctica, así es que buscamos una buena sombra y de inmediato aparecieron los recipientes de mezcal para la energética pausa.



Foto de Edgar P. Miller.


Seguimos con la marcha después de degustarlos. Ya cerca de la falda y donde la gente del edil tenía el propósito de grafitear la montaña, con la leyenda “Mi patria es primero”; frase célebre del insurgente Vicente Guerrero, rebelde y disidente que nació en la ciudad destino que ya se miraba justo al frente donde termina la falda. De arriba pudimos mirar lo que queda de lo que en otros tiempos fue un inmenso lago que ahora la población del lugar lucha por secarle. “Cosas veredes que farán fablar las piedras”


La vista desde la montaña es increíble, la siempre hermosa sierra madre del sur es espectacular, así pues que mientras los chalanes del presidente preparaban sus utensilios y sustancias para el grafiti nosotros preparamos el bodegón de los Caminantes del Maguey; la garganta y la panza desde luego también. Sentados bajo la sombra de un árbol de copal iniciamos el convivio mirando cómo prestos los chalanes encalaban piedras para su propósito grafitero.


Ya terminado el convivio, hartos del paisaje y de las viandas, además con la ausencia de los mariachis que pudieran con sus cantos detenernos, partimos rumbo a Tixtla bajando la cuesta.



Foto de Edgar P. Miller


Por una vereda empinada rodeada de agaves; mostrando algunos su calehuales. Al fondo los campos de cultivo desapareciendo como consecuencia de la mancha viral de las huestes humanas que royen el paisaje con sus construcciones.



Maguey con calehual.
Foto de Edgar P. Miller.



Llegamos a Tixtla donde nos invitaron a comer pozole, acompañado de un estupendo amargo de cajel elaborado por los anfitriones de la pozolería y sin faltar el café de olla con su chorrito de mezcal.



Cazuela con pozole.
Foto de Edgar P. Miller.






jueves, 12 de septiembre de 2013

La Chinaca.


Volvimos a cambiar el rumbo los Caminantes del Maguey, parece ser que también quieren llamarnos Los Catadores del Mezcal. Resulta que ahora volvimos a regresar a Omeapa con el propósito de visitar una cueva donde hay una sima o sótano. Nosotros realmente no estábamos muy bien informados de lo que se trataba hasta que estuvimos en la entrada de la cueva. La antesala de la sima es una caverna llena de gigantescas estalactitas y estalagmitas; al fondo la sima. Dicen los lugareños que nunca alguien a llegado al fondo; supongo vivo y haber salido para contarlo. Comentaban ellos que en una ocasión utilizaron un cable de trescientos metros para tocar fondo pero que faltó cable, así es que al menos ya sabemos que tiene más de trescientos metros de profundidad.
La caverna “La Chinaca” que es el nombre que le dan al lugar los lugareños; tendrá piso de 2500 metros cuadrados y una altura de 30 metros. (Por otro lado me dijeron que se llamaban: las Chimecas, que son un conjunto de cuevas)
Así es que temprano salimos de chilpancingo en vehículo contaminador, hicimos parada técnica en Tixtla para comprar las viandas  y llegamos a casa del gran anfitrión Juan Sánchez Andraca, donde comimos un rico pozole preparado por su gentil esposa. Estuvimos haciendo sobremesa un buen tiempo debido a que el personaje principal la espeleóloga no llegaba.
El equipo de Mónica acompañados de Juan. (foto de del muro de ella)

Al ver que la espera se extendía y el mezcal mermaba optamos por ir con el mejor fabriquero del lugar por mezcal. En casa de él probamos  todos los mezcales a petición del fabriquero, después de comprar una buena ración y conversar con la familia incluyendo a una bella dama que en estos días cumplira sus diez años, como ella dijo, realmente serán cien los que acumula.
Cargados con algunos litros de mezcal, guiados por  uno de los hijos del fabriquero, calculamos que los otros elementos del grupo  ya habían partido, nos enfilamos al lugar, primero dejamos el mezcal en el auto y solamente llevamos la ración indispensable para el viaje.
Un hermoso camino, los sembradios de maiz rodeados de campos repletos de flores amarillas; liendres les llaman en el pueblo, daban a este paisaje rústico un colorido sensacional.  La mañana fresca con un sol tibio; nada agresivo, nos permitió subir la empinada cuesta hasta la boca de la caverna sin agotarnos. Ya los demás estaban ahí cuando llegamos, un barullos se miraba en el lugar debido al movimiento de los auxiliares de la espeleóloga quienes hacían los preparativos para el descenso, yo aún no sabía que era la cueva ¿una gruta? ¿una caverna con restos prehispánicos? así que caminé dentro de la cueva rumbo hasta el último lugar que la luz de la entrada permitía llegar, encontrándome repentinamente frente a un inmenso y profundo agujero; nunca había estado yo frente a un lugar igual,  la poca luz sólo permitía ver que enfrente estaba algo que era inmenso y profundo, así que esperé que iniciara la función de los expertos.


Uno de los que iba a descender instaló las cuerdas de soporte en una inmensa estalagmita, después descendió, alumbrado con la luz de su casco y por otros que desde arriba no querían perderse el espectáculo, hasta el primer escalón a unos veinticinco metros abajo, ya ahí provocó un pequeño derrumbe para tantear la profundidad de lo que les faltaba, mientras la espeleóloga preparaba su descenso, se escuchó como el derrumbe sonaba a manera que golpeaba en su caída; nunca se escuchó el final debido a que se perdió el sonido en la profundidad mientras los mirones extasiados contemplamos atentos. Lo grande del boquete bien permitía a todos tener luneta, las luces apenas iluminaban a los veinticinco metro del hoyo, más allá la oscuridad total acompañada de no se cuantas cosas interesantes también. La  chica experta, Mónica Ponce, con una entereza del más valiente de los hombres, inició su descenso gritando un “el miedo no anda en burro” para encontrarse con el compañero que ya lo había hecho, mientras nosotros sonreímos por la puntada y también por los nervios de verla bajar tendida de ese delgado cable, se hicieron indispensables unos mezcales para los nervios. Después salimos de la cueva y dejamos a los expertos hacer su trabajo solos en lo profundo de ese boquete, quisas despues veremos las fotos de lo más inhóspito de la sima de la Chinaca. Fuera siguió la tertulia hasta terminar los mezcales y después decidimos regresar a Chilpancingo. Durante el trayecto de regreso nos comentaba uno de los del lugar que en ese pueblo se aplica la Cruzada contra el hambre promovida por la Secretaría de desarrollo social del gobierno federal nos explicó que sirven almuerzos y comidas a quienes quieran ir a saciar su hambre, pero que la comida que les dan es enlatada y rehidratada, nada fresco; o sea, comida chatarra. Curiosamente apenas leí un boletín de SEDESOL donde mencionan lo bueno que son su suplementos alimenticios en función del crecimiento en altura y peso de los niños de los pueblos víctimas de esta alimentación; debe estar un zootecnista a cargo de la evaluación alimentaria, como si estuvieran engordando ganado.
Hace apenas unas horas me enteré que la espeleóloga encontró un mensaje pintado abajo del inmenso agujero que decía aquí estuvo fulana y zutano en 1907, no me dijeron bien los nombres el caso es que parece ser existe otra entrada a la parte baja del abismo.
Más fotos aquí: http://g0lg0ri0.blogspot.mx/2013/09/las-fotos-chinaca.html

martes, 25 de junio de 2013

Sobre Debe Amanecer.

foto de Ramiro Reyna
Me tomé un tiempo para leer algunos libros de Juan Sánchez Andraka, amigo y escritor famoso de estos lugares, ya hace algunos lustros había leído solamente su primer libro: Un Mexicano Más, pues aún así lo volví a leer, son solamente noventa páginas a doble renglón lo que no quita mucho tiempo leer; aparte, que me agradó hacerlo porque el recuerdo que tenía no era ni para algo similar a lo que el libro decía, incluso llegué a dudar que fuera el mismo y que probablemente lo habían cambiado, me dijeron que no, tendré que aceptarlo, la memoria nos hace jugadas interesantes, sobretodo después de cuarenta y cinco años, por eso dicen los expertos que no se debe confiar en un solo testimonio.
Pues bien, ahora quería platicarles de otro libro escrito por él, que también leí, se llama Debe Amanecer, este libro tiene mucho de que hablar y sería bueno que lo leyeran porque les daría pauta para saber porque estamos ahora como estamos aquí en nuestra tierra.
Fíjense que los que sabemos más de la vida de Juanito nos daremos cuenta que el libro dice más que lo que diría solamente una fantasía escrita, tiene mucho de verdad y además nos envió, entonces cuando fue escrito, una advertencia que está resultando profética. Quizás no fue su intensión, pero sus experiencias vividas lo llevaron a escribir una historia que platica advertencias.
Juanito participó en el movimiento social del sesenta aquí en Chilpancingo, un movimiento trágico donde hubo muertos y además obtuvo la autonomía la Universidad de Guerrero para que después unos corruptos se aprovecharan de ello. Él trabajó posteriormente para el gobierno y llegó a conocer muy bien los poblados y los sufrimientos de los pobladores de la montaña. También fue funcionario de un gobernador que murió trágicamente en el desempeño de su papel.
Este libro fue escrito en los setenta, aproximadamente unos pocos años después del secuestro de Rubén Figueroa, un individuo que terminó siendo Gobernador y Cabeza de una mafia de políticos, también surgió entonces un movimiento armado insurgente que precisamente fue quien secuestró al susodicho individuo. Por cierto la cabeza de ese movimiento fue un profesor que también participó en el movimiento social de los sesenta, que después murió de manera sospechosa.
Les doy toda está información para que si se animan a leer el libro tengan retro sobre como se encontraba el estado entonces y como está ahora para que saquen sus conclusiones. Puede ser una buena gimnasia cerebral.

Léanlo no se arrepentirán.

martes, 23 de octubre de 2012

A Omeapa no a pata.



Camino rudo.

Este domingo cambió la rutina, siempre es bueno cambiar lo cotidiano con algo diferente, ahora la tecnología sustituyó al primitivo transporte de los caminantes y el recorrido fue en cuatro ruedas. Volví a arriesgar mi vida, primero al subirme a esos monstruos fatales y la segunda al transitar por una ruta conocida como peligrosa, tan peligrosa que cuando pasamos por ella no había nada que mostrara vida, ya hasta los criminales tienen miedo de pasar por ahí.
Nuestra ruta ahora fue en sentido contrario al acostumbrado. El destino fue Omeapa; la razón ir almorzar con el escritor guerrerense Juan Sanchez Andraka[1], así fue que nos encimamos en el patas de hule y partimos siguiendo la posición de Venus, o sea al Este. La primera parada táctica fue Tixtla, la cuna del consumador de la independencia de México, Vicente Guerrero, pueden deducir que su nombre le dio designación al estado, no crean que lo de Guerrero tiene que ver con cuestiones bélicas, no esos sucede en otros lugares más al norte, de México, aquí tiene que ver con honrar a un insurgente.
Siguiendo el comentario del recorrido, una vez estacionados en la plaza central de esta histórica ciudad, nos bajamos y nos fuimos de placeres, no piensen mal, no de placeres carnales sino más bien relacionados con la palabra plaza. Ismael con su gran experiencia en esto de los placeres se dio el liderato para la compra de las viandas que pondríamos para el almuerzo, con buen tacto y gusto compró un buen de gorditas de frijoles, de garbanzo y de pipiza; luego, pues una vez ya metidos en esto de los placeres nos fuimos sobre los chicharrones; sabiendo que almorzaríamos también pozole. Asimismo compramos unas bolsitas de salsas de la región, picositas pero sabrosas, nada de “valentinas” estas son caseras hechas con productos de la región, les diré que aquí en Tixtla aún existen algunos hortelanos que cosechan buenas verduras.
Con nuestra buena colección de viandas regresamos al quemamundos y partimos rumbo a Omeapa. Esto de andar en motorizados hace que todo sea a la velocidad del pedo, así que cuando llegamos a Omeapa la hicimos de despertador del escritor, que no nos la mentó porque al parecer le gustó nuestra presencia, aunque no tanto la hora de llegada. Pues bien, mientras la señora, (pobres señoras siempre les cargamos el compromiso), nos preparaba lo ofrecido, nosotros le dimos baje a los nísperos de los árboles de la pequeña huerta. Luego, acompañados con unos mezcales y estas frutitas agridulces de botana esperamos hambrientos el almuerzo.
Da más hambre la tensión nerviosa de andar en vehiculo, que esas caminata de diez quilómetros acostumbradas. Así que cuando llegó el pozole le entramos casi sin comentarios hasta terminar; eso sí, acompañado de las gorditas, los chiles cuaresmeños, guajes y otros manjares que no recuerdo bien ahora. Después con mezcales y la agradable charla de Juanito; que es un excelente conversador, la pasamos de perlas, no nos preocupamos de la manejada porque Moisés estaba tomando medicina y por decisión unánime y propia fue el conductor resignado.
Pero si pensaban que después partiríamos derechito a Chilpancingo: se equivocan, saliendo de Omeapa nos dirigimos a Tepolzin, que es un asentamiento prehispánico abandonado, que tiene una vista increíble hasta el valle de la laguna de Tixtla; además de todos los profundos paisajes montañosos de la hermosa Sierra Madre del Sur a sus alrededores, incluyendo una inmensa montaña que no pude saber, ni nadie pudo decirme cual era. Estuvimos ahí tomando con medida hasta el finiquito del agave que llevábamos y entonces más por carencia que por gusto regresamos a la capital, no contentos con la medida Ismael nos invito a su casa donde yo quede pasmado con lo inmenso de la obra musical, que me mostró Ismael, de Héctor Cárdenas; cantante y compositor ya fallecido, como se dice ahora, pero que se mantiene en el recuerdo de todos aquellos que escucharon sus melodías, muchas que aún dicen algunos son anónimas.
Una vez habiendo visitado suficientemente la casa de Ismael me retiré a mi casa, agotadísimo de esta magnífica caminata extrema, acostándome a descansar y despertando hasta el día siguiente.


[1] Juan Sanchez Andraka, es el escritor guerrerense más leído, su libro “Un mexicano más” es el más conocido, incluso fue utilizado para la realización de una película.