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miércoles, 24 de agosto de 2022

Vida en el universo.

 


 

--El domingo vi una película(Ad Astra: Hacia las estrellas), bueno la vimos con mi esposa, a mi me pareció mala; a ella le pareció bien.

Le dije que le pareció buena por que el actor principal fue Brat Pitt, se rió y no dijo más.

Recortando todos los efectos que agregan para alargar el film, esto ha de ser porque no encuentran diálogos interesantes para meter en la actuación de los personajes.

La película trata del rescate de un viejo astronauta que se fue joven al espacio en busca de vida en el universo. Se detectó, a través de los sofisticados sistemas de comunicación que plantea la película, que ese señor ya considerado muerto y perdido en el espació, ni estaba muerto ni tan perdido ya que se encontraba cerca de los anillos de Neptuno.

El descubrimiento se hace debido a una amenaza, para la vida humana, por oleadas de energía, que supuestamente provocó el viaje de ese personaje y que su nave estaba ocasionando.

Así pues, que de manera secreta, quienes en ese momento decidían las cosas mandan al hijo a solucionar el problema. La película se dedica a alargar el tiempo; tanto, casi como lo que dura un viaje a Neptuno, bueno eso dura mucho más, pero por lo aburrido de la película pareció igual.

No se puede negar el dineral que han de haber gastado en la escenografía que mostró el mayor tiempo del film. Nos desplegaron hasta el último tornillo.

Pero habló de la película porque trata un viejo dilema, la existencia de vida en el universo. Sabemos; o al menos creemos saber, que tanto el tiempo como el tamaño del universo es infinito, así pues existe una vieja teoría que la infinitud hace casi imposible que dos vidas inteligentes coincidan en espacio y tiempo. Pues desde que inició la era espacial no han encontrado ni siquiera alguna insignificante forma de vida fuera de la Tierra.

--Y a que viene todo eso Edmundo.

--Pues que por un lado los humanos están muy interesados en la existencia de vida en otros lugares del universo, mientras aquí destruyen vida que ni siquiera conocemos con las explotaciones que hacen de los espacios vitales de la tierra.

--Eso es cierto Edmundo, recuerdo aquella roca que dijeron era de marte 1 que contenía posibles fósiles de vida microbiana marciana.

--Ves, y aquí para sacar oro destruyen cientos de hectáreas de terrenos repletos de vida macro y microscópica sin ninguna compasión.

--Así es Edmundo, lo peor, sin siquiera estudiarla para saber cual es su propósito en la tierra.

--Ya te fijaste lo que sucedió con el SARS-CoV-2; que tunda le dio a todos los países por no conocerlo. No sabían que hacer. Toda la ciencia se miró perpleja y pendeja; igual los gobiernos.

--Lo que sucede es que cada día que pasa se mejora en cosas que poco importan y lo que debería ser prioritario lo comercializan evitando así lograr un mundo tranquilo para todos. Que necesidad de tanto poder y dinero que no les sirve al morir.

--Mejor sería Edmundo que todos viviéramos el tiempo que nos toca en armonía con todo el planeta...

lunes, 25 de julio de 2022

Un día de descanso.

 



Me levanté, como acostumbro los domingo, a las 5:30 de la mañana. Mi rutina este día es estirarme al levantar, vestirme con la ropa que utilizó para las caminatas y preparar las cosas que llevaré conmigo a esta actividad que ya llevó casi diez años haciendo.

Está mañana le llevo Jamaica que me obsequió mi hermana Lupita y chiles de mi huerto a los amigos de la fonda: Los sabores del pueblo. Fue así que por ahí empecé, metí lo dicho en una bolsa de mandado y la puse cerca de la mochila para evitar olvidarla, se me olvidó traer del negocio el veneno de rata que pensaba llevarles también; así que procuré no olvidar las llaves para pasar por él.

Ya había metido en la mochila un sombrero que le ofrecí a Susy, la chica que nos atiende excelentemente en la fonda. Seguro de que todo estaba en orden, revise la hora y me dí cuenta que ya eran las 6:15. Fui a tomar agua y entonces noté que faltaban los mangos que acostumbro llevar cuando los palos tienen. Lo agregué al equipaje. El ajetreo de hacer todo eso, me abrieron las ganas de obrar, cosa adecuada a esta hora así evito sufrirlo en el monte.

Ya son las 6:30 uso el móvil y entro al whatsapp para mandar un mensaje al grupo de Caminantes del Maguey. Aprovecho, miro las demás redes y el pronostico del tiempo: semi nublado en las primera horas, luego sol y como a las dos, lluvias 90%; de posibilidad. Dice Marco entiéndelo al revés. A veces así sucede.

Checo la hora y se aproxima a las siete, inicio la salida antes de lo acostumbrado para pasar por el veneno. Salgo de la casa, poniéndome el sombrero, la mochila y cogiendo la bolsa del mandado; antes, ya a mi paso, camino hasta el negocio, recojo lo olvidado y continuó hasta llegar a la plaza, ya en ella espero un rato; no mucho, llega Marco con su hijo y ya en el whats esta el aviso que Chavira viene en camino.

Llega Chavira con Ivan y partimos rumbo a Amojileca en Auto. Ya en la fonda: charlas, discusiones, consejos, chistes, café y pan; atención privilegiada que nos da Doña Carmen. En esta ocasión se le pegó la almohada a Victor.

Salimos, abordamos el auto con rumbo a Xocomanatlán donde iniciaremos la caminata en el bosque que se encuentra en las faldas de la Simaroa. Dado el pronóstico de lluvia, decidimos hacer una caminata corta pero interesante. Escogimos la hermosa cañada de uno de los pequeños arroyos que existen en el lugar. La cañada semeja un parqué jurásico, entre inmensos árboles, musgo, helechos, árboles cubiertos de epifitas, Flores de diferentes colores, la luz que apenas emerge entre la vegetación nos da una magnifica bienvenida.

Así seguimos hasta un lugar del que decimos es una ciénega, donde por todos lados brota agua, el sueño del gobernador tik tok de Nuevo León. 

 

 

Ya antes de llegar aquí, en un espació amplio de la cañada, sentados en un viejo árbol derribado cubierto de musgo y otras plantas, hicimos una de las tradicionales paradas mezcaleras, nos acomodamos a degustar en excelente mezcal que trajo Chavira del municipio de Mártires de Cuilapa, de un poblado cercano de Hueyetlán, acompañado de un queso Azul y tostadas de marca chatarra. 

Existe un espació amplió y seco donde bajo la sombra de unos árboles de tejocotes pusimos el bodegón: El mezcal mencionado más otro que quedó del domingo pasado: Caminos de Tierra, agua, las mencionadas tostadas, el queso azul y otro de cabra con perejil, mangos de mi huerto y chincharos, una ensalada de jícama con otras hortalizas.

Frente a mi la montaña que hemos visitado varias ocasiones donde se encuentra el pozo hondo, más a la derecha al frente la montaña Deseada que ya encumbramos. Forrados los cerros de encinos reverdecidos; chinos como lana de borrego. A media distancia un exquisito bosque de coníferas y encinos, otros árboles para mi de especies desconocidas caducifolias. Una pequeña planicie rodeada de árboles de tejocotes, sábilas en floración; o quizás otro tipo de agave, de alguna familia que desconozco. Las aves nos cantan o cantan para conquistar a una hembra. Una pequeña ave en la punta de uno de los tejocotes, dirige la orquesta.

 

  Las mariposas bailan al ritmo que les imponen las corrientes de aire, el plan forrado de gramínias y otras hiervas como el anís; de aroma delicioso al igual que su sabor. 


Todo lo mencionado esta cubierto por un cielo de belleza abstracta, lograda por las tonalidades de azules y el hermoso semi nublado de las nubes de algodón blancas y grises. La luz solar, brillante polarizada por el nublado, nos baña la piel con su tibia caricia.


 

Un escarabajo sin prisa, ignorando la reunión de humanos por donde pasa, cruza con dificultad la hierba, tal vez una hembra buscando donde enterrar sus huevos. Mientras nosotros, disfrutando su presencia y todo el paisaje, degustamos el exquisito mezcal y las viandas.

Después Marco hijo y Chavira, aprovechando la placidez del lugar se tiran sobre la alfombra de hierba del llano, para hacer una siesta. Los escurrimientos de agua que se pueden distinguir por los cambios en la tonalidad de la vegetación que prospera sobre su fluir. Un poco más alejado el escurrir del arroyo arrulla a estos caminantes en manos de Morfeo.

 

Mientras los despiertos nos extasiamos con las flores de colores varios, el cielo se empieza a despejar el sol ahora en su actividad violenta debido a explosiones nuevas en su corona, se empieza a sentir ardiente. Volteó y miro mi copa, donde unas ramas de anís sumergidas en el cristalino mezcal pide que le de un sorbo...

 

El tiempo pasa sin que le importen los sucesos, el queso Azul, un poco rancio dirían en Chilpancingo, como cuando Marcos hijos dijo, creo que este queso está dañado, es un exquisito complemento para el trago que di.

Una pequeña mosca campirana, que nada tiene que ver con la domesticas de las ciudades, busca ansiosa la humedad de mi mano, le permito la osadía y mirándola siento sus caricias; dando el mensaje que mi cuerpo vive. Miro con tristeza que a pesar de la belleza del paisaje, cada día son menos los árboles centenarios, la tala sin control y otros vicios más la avaricia de algunos destruye inmisericorde al planeta. Más entristezco al notar que tal vez viva para ver como este espacio hermoso desaparecerá, como he visto en otros lugares que ha pasado. 

Me levanto y camino solo, una lagrima escurre mi mejilla, sigo en dirección del arroyo en busca de una vereda encantada que me devuelva el ánimo; el bosque es mágico, así que sucede, en un minúsculo lugar del planeta encuentro una hilera de cedros ancestrales como compensación a mi tristeza.

 

Después regreso con el grupo y caminamos de regreso por otro camino muchas veces recorrido hasta llegar al auto que nos devolverá a donde la población enajenada se siente agusto pensando en el “progreso”.


 

martes, 6 de julio de 2021

¿Tolerancia?

El otro día en el Facebook un amigo publicó una reflexión sobre la tolerancia. Digo yo, no existe mejor atractivo para el debate que algo tan ambiguo como la tolerancia. Así pues, que varios hermanos cultos de la red iniciaron a referenciar a sus autores preferidos para llevar la crítica al señor del palacio. Como que sino fuera suficiente toda la artillería que hacen los medios tradicionales. Pero de eso se trata, siguiendo ese antiguo método socrático de rebatir la opinión del interlocutor para llegar a un resultado que pueda deshacer la duda al respecto. Cosa que en algunos asuntos la discusión se iría a la eternidad.

Pero olvidémonos del señor del palacio, yo traje lo de la tolerancia al momento más crítico de la ecología.

Así que si alguien sabe y quiere discutirlo; aunque sé de antemano que cuando se tiene cola que le pisen lo mejor es mantener el silencio. Pero igual pregunto.

¿Hasta donde es tolerante depredar el planeta para la subsistencia del ser humano?

Qué entendemos, que para algunas religiones Dios creo todo para beneficio del humano.

Pero ahora que algunos grupos se han declarado amantes de las demás vidas del planeta, esa doctrina se está acorralando y posiblemente se deseche.

Sabemos, bueno al menos yo sé, que mínimo necesitamos comer, vestir y un lugar para cubrirnos de los fenómenos naturales. ¿Por qué siendo tan sencillo este asunto, se complica tanto en sociedad? Diría Carlos Eduardo, todo tiene que ver con las utilidades.

Pues bien queda el cuestionamiento para los hermanos cultos.

Tal vez antes de llegar a la eternidad o a la tumba, todos logremos un consenso para salvar al planeta; que en un estricto modo de ver, se tarta de salvar a la humanidad; su espacio vital; ya que el planeta, como lo dejemos resurgirá para bien de la vida.

viernes, 29 de enero de 2021

La basura jefa.

 

Foto 1



El domingo pasado caminamos por una ruta ya usada en otras ocasiones, pero esta vez alargamos el trayecto para llegar a donde cruza con la carretera que lleva a Ixtemalco (foto2).


Foto 2


Ida y vuelta son alrededor de ocho kilometros como pueden ver en la foto 1.

Todo el camino es un placer de paisajes, un poema de la naturaleza. Llegamos a la meta y a mi derecha el bosque tropical que pueden ver en la foto 3; a mi izquierda en la misma foto, la huella del humano destruyendo el entorno cada día que pasa; los enterados sabemos el mal que ocasionamos con nuestro mal llamado progreso. No cabe duda que usan este lugar como basurero, debe ser con el permiso del gobernante en turno, quien hace mutis al mal.

El problema mayor es, que entre todos los humanos, hay quienes sólo actúan en función de sus intereses inmediatos, en su avaricia. Sin notar que destruimos el mundo de nuestros descendientes. Les dejaremos un basurero; donde ellos como pepenadores intentarán vivir o morir con enfermedades nuevas y paisajes distintos. 


https://goo.gl/maps/pd5zwbKQu1kTDwNY7


lunes, 28 de diciembre de 2020

El Árbol

En el año de 2012 conocí Xocomantlan y fue mi primer paseo con los Caminantes del Maguey por la Simaroa.[1] A partir de entonces ir a la Simaroa fue algo que al menos una vez al año hacemos.[2] En uno de mis escritos aquí en el blog explico brevemente que es la Simaroa.[3] Pues bien, ahora quiero hacer un pequeño paréntesis con respecto al árbol de la primera fotografía.

 

Este árbol ya estaba en la Simaroa desde la primera vez que fui hace ocho años y como pueden ver en la foto no era uno tiernito recién plantado probablemente ya tenía más de cincuenta años. Como puede notarse en la foto 2 donde muestra sus anillos. En esa misma foto se puede ver el grosor de su tallo comparado con otros árboles a su lado.

 

Este domingo 27 de diciembre del 2020 fui nuevamente a la Simaroa y con tristeza noté que el árbol había sido derribado por la mano progresiva del humano. Nunca se me ocurrió que esto pudiera suceder dada las condiciones del árbol. Definitivamente no era maderable, principalmente porque estaba ahuecado; pero vivo, porque estaba vivo cuando lo cortaron. El ahuecado tenía al menos desde ocho años o más, ya que la vida en estos árboles está en las capas exteriores y no en el centro. Sin embargo, la planta servía a diferentes especies de otra vida como hábitat.

 

Foto 2

 

Y su majestuosidad daba magnanimidad al bosque. Gustaba mirarlo se hacía notar lo que demuestra su presencia. De ahí que yo lo haya documentado. Sus raíces contenían el suelo al igual que su follaje; y la constante muda de hojas permitían mantener la humedad del suelo y la frescura del lugar. Podría escribir un libro de todos los beneficios que aporta un árbol vivo a diferencia del poco beneficio de los restos de un árbol en estas condiciones después de talado.

 

La Simaroa se está convirtiendo en un atractivo de paseo y esto conlleva a diferentes apreciaciones en cuanto al uso del bosque y sobretodo su aspecto. Al igual que la ropa: no es lo mismo un traje para ir a una fiesta, que uno que se utilizará para el rudo trabajo de un hombre del campo. De ahí que también nos dimos cuenta como grandes extensiones del bosque ya fueron arrasadas, parejo, árboles grandes y chicos. Una loma quedó como la cabeza de un calvo desde donde los piojos ahora podrán admirar el paisajes pero no tendrán pelos de donde cogerse; igual la lluvia comenzará su labor de erosión sin nada que lo evite. No es necesario que yo redunde en los intereses monetarios de la gente y como ese interés destruye el planeta, las redes ya están llenas de denuncias de la destrucción y recomendaciones para evitarlo; pero solo eso, ninguna acción que evite seguir destruyendo por ese fin. Así pues que aquí queda el testimonio de este ser vivo que no la logró en el año de la pandemia, él no murió por Covid_19; el virus que lo mató, va por todos los seres vivos del planeta.

 

[1] https://g0lg0ri0.blogspot.com/2012/08/camino-xocomanatlan.html
[2] https://g0lg0ri0.blogspot.com/2013/07/domingo-en-la-cimarroa.html

[3] https://g0lg0ri0.blogspot.com/2015/05/la-simaroa-un-espacio-vital.html

jueves, 23 de enero de 2020

Por el Teconco, camino del Río Huacapa.





A veces quisiera desistir de escribir sobre el daño que ocasionamos a nuestro planeta. Porque la mayoría ni lee y algunos de los que lo hacen buscan otro tipo de información. Lo que me lleva a concluir que corregir nuestra actitud para mejorar nuestro entorno no está considerada en los planes de la población. Tal vez piensen que no pueden hacer nada para cambiar o dan por hecho que alguien se encargará de solucionarlo. Como en casa cuando de niños nos regañaban por el tiradero pero a final de cuentas la madre o la sirvienta arreglaban todo; tal vez se chocaban de pedir cordura a los niños.



Considero que debo insistir, aunque sea para que quede el testimonio de que al menos yo me di cuenta en su tiempo de que había solución y no quisieron aplicarla. Así para cuando se lamenten de sus acciones, no tengan a quien culpar. Ya para entonces se tragaran su amargura hasta morir en su mugre o su descendencia ahogada en sus porquerías.



Cyril Northcote Parkinson en su libro la Ley de Parkinson nos dice: En todas partes nos encontramos con cierto tipo de organizaciones (administrativas, mercantiles o académicas) en las cuales los más calificados directivos son gente laboriosa y torpe, los que les siguen son únicamente diligentes y hábiles en intrigar los unos contra los otros, y los más jóvenes son necios y superficiales. Poco es lo que se emprende. Nada lo que se consigue. Al contemplar tan triste espectáculo, todos nos inclinamos a pensar que los que se mantienen en los primeros puestos habrán realizado toda clase de esfuerzos, habrán luchado de algún modo contra la adversidad, y que, finalmente, se habrán resignado al fracaso. Actualmente sabemos, de acuerdo con el resultado de modernas investigaciones, que no hay motivos para admitir sin más ni más la existencia de fracaso alguno.


 
Así pues, que lo ya estudiado me lleva a pensar que todavía hay solución y de ahí la intención de seguir insistiendo en motivar a todos para encontrarla o aplicarla cuando ya esté.


 
El tema sale ahora por que fui a visitar una parte del cañón del Teconco a la cual no había tenido oportunidad de ir. Este cañón se encuentra entre las montañas Bordo Alto y Chocomulco, al parecer se formó con el pasar del Río Huacapa durante millones de años ayudado por el movimiento tectónico de las placas de la Sierra Madre. Hablo de México, en el estado de Guerrero, municipio de Chilpancingo.



Es unas de las partes del río donde éste ha formado un paso escabroso de una belleza insólita. Forma pozas, sumideros y cascadas; bellas todas. Esto rodeado por acantilados enormes y un follaje impresionante.


No tiene ni cinco años que caminé el Teconco con mi amigo Ismael Catalán, entonces las aguas del Río aún eran cristalinas y limpias. Esta vez noté con tristeza, que el aumento de la población de Amojileca y el descuido de las autoridades en complicidad con la ignorancia de la población, que las aguas ya llegan al cañón contaminadas. Sobra decir que este es un delito federal que comete el Ayuntamiento de Chilpancingo.


Si a la contaminación del agua le agregamos la cantidad de envases de plástico junto con otros artículos que la corriente acarrea en la temporada de lluvias, esto se empieza a convertirse en un basurero.



Caminamos al principio por un camino de terracería para vehículos, donde termina este se toma una vereda poco usada que nos lleva hasta un lugar que le llaman La Casa de Teja en la carretera Chilpancingo - Chichihualco, nosotros no llegamos hasta ahí porque el propósito era salirse de la vereda para conocer el lugar que nos trajo a escribir esto.




Así que a unos pocos kilómetros dejamos el camino para llegar al cauce del río.










Por la vereda se puede notar viejas construcciones, probablemente hechas con el propósito de aprovechar el agua del río o de algunos puentes viejos que en sus crecidas el río destruyó. Porque esos sí, podrán ensuciarlo pero cuando crece cuidado con el río, es malo de maldad criminal.


De inmediato se nota que el agua ya está contaminada, la espuma que se forma da un aviso importante de lo que está sucediendo, incluso 15 días después fuimos a ver el río, antes de la entrada al Teconco y ya estaba el agua negra, como queda a su paso por Chilpancingo; o sea, puras aguas negras.



Sus alrededores y los vericuetos que hace el agua aún nos permiten imaginar a un lugar paradisíaco, seguimos su cauce hasta donde estaba una gran roca, en donde, sobre esta, un árbol sobrevive enredado a ella y ella perforada exquisitamente por las fuertes corrientes que se forman en la temporada de lluvias. Mostrando una escultura hermosa esculpida por la naturaleza.


Este lugar marca la desviación donde tenemos que forzosamente subir por las faldas del Bordo Alto para poder llegar al destino que está al menos un kilómetro después.


Así lo hacemos caminando extasiados del lugar; una vez que llegamos a él, que desde lo alto se mira y escucha lo buscado, ahí se inicia un descenso, como de unos cincuenta metros de campo travieso, para encontrarnos con las pozas, re sumideros, pequeñas cascadas del agua, que aún sabiendo que ya están contaminadas nos daban ganas de darnos un chapuzón, obviamente no lo hicimos. En la ocasión que les mencioné que viene antes, sí me metí a una posa más lejana de aquí y cerca de Chilpancingo.








 

Ya después, de estar un buen rato apreciando la belleza del paisaje, de haber tomado algunas fotos y de respirar el aire diferente del lugar, regresamos a donde desviamos el camino; para que en un playón del río hiciéramos el bodegón acostumbrado.


La mano del hombre, destructor siempre presente, como lo muestra la fotografía del tocón de un roble o sabino.




Terminadas las viandas y solo una pequeña ración de mezcal regresamos hasta donde empieza la vereda y termina el camino de terracería donde no les había dicho está una fábrica de mezcal y que precisamente en ese día iniciaban la destilada. Ahí nos tomamos las tres de rigor como dijo el fabriquero de su exquisito mezcal; de puntas porque apenas empezaba la destilación, es un verdadero honor ser convidado por estas magníficas personas tan esforzados trabajadores artesanales.