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jueves, 9 de febrero de 2017

¿Mexicanos?


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Sigue la histeria producida por las declaraciones del actual presidente de los EUA.
No cabe duda que los más preocupados deben ser en primer lugar los indocumentados que viven de aquel lado y posteriormente sus familiares. Pero también los ricos empresarios que tienen establecidas sus relaciones comerciales con ese mercado. Por otro parte existe un gran grupo de mexicanos que como los ratones al hacer su guarida se preocupan por tener una salida de emergencia, muy necesaria, tanto para aquellos que se están viendo amenazados por la creciente delincuencia en México como para esos delincuentes de cuello blanco que buscan donde irse a radicar con su botín. Entre estos últimos debe haber algunos que ya tenían la mira en ese país para huir por eso la obviedad de que también se angustien.
Por otra parte también se inquietan aquellos que de todo lo que haga ruido les alarma sobretodo los más ignorantes en cuanto al comportamiento de las relaciones internacionales.
Pero ya lo dice aquel dicho que “en río revuelto ganancia de pescadores” y ese otro de que “la burra no era arisca sino que los palos la hicieron”. Así pues que por el primer dicho ya aparecieron un montón de nacionalistas queriendo unir a los “mexicanos” en contra de Trump, je, je disculpen que me ría existen muchos mexicanos desde el punto burocrático de la expresión pero dudo que lo sean de convicción y para ejemplos como dice el otro dicho “de muestra basta  un botón”.
México está entre los países que más cocacola toma, líquido fabricado por una de las empresas más detestables y corrosivas del mundo. Que es propietaria en parte de aquella nación.
Los mexicanos son idólatras del automóvil, maquinaria icona de los Estados Unidos y de donde provienen al menos una gran cantidad de marcas. Se demostró cuando el gasolinazo.
Además el que existan tantos “mexicanos” viviendo en el país vecino es muestra de que lo prefieren al propio, sí claro aquí nos tratan de la chingada, eso que ni que, allá los han de querer un montón, debe ser.
Ya ni decir de todos aquellos “mexicanos que pagan una membresía para adquirir sus víveres en una empresa de aquel país.
Ahora quieren que todos incluyendo los fastidiados de aquí se unan con aquellos que siempre los han traicionado.
Pero no debo negar que todos tienen derecho a buscar una mejor vida, ya sea luchando por ella en su país o viajando a través del universo en su búsqueda; y en ambos casos debemos asumir los riesgos, ya sea porque tomaron una decisión equivocada o por la necedad de sentirse parte del poderoso de América.
Yo soy descendiente de un emigrante de Estados Unidos, que se vino a vivir a México y después de la revolución lo despojaron de toda su riqueza; y lo aceptó (no se si fue de buena gana o porque no le quedó de otra) y siguió viviendo aquí; luchando por seguir su propósito de vida, dejando aquí a su descendencia y aquí estoy yo siendo más mexicanos que aquellos que se enorgullece de sus raíces nativas. Que conste eso es racismo, pero sólo para dejar todo claro yo también las tengo y muchos que incluso se sienten europeos también es así.
Pero regresando al asunto de inicio. ¿A qué mexicanos debemos unir? Existe una acción, un suceso durante la invasión norteamericana, en donde los pobladores del estado de Puebla no se comportaron como patriotas, fue cuando el ejército de EUA paso por ahí, ya mermado y cansado no fue atacado por los   “mexicanos” de ahí pudiendo en ese momento acabar con ellos, al menos esos dicen los especialistas de esa época. Incluso los abastecieron para que aguantaran su viaje a la conquista de la ciudad de México, su actuación negativa se debió solamente por las acciones que tuvo el gobierno de México en contra de la Iglesia católica entonces. Pues bien en este caso la fe fue más poderosa que el patriotismo. Habría ahora que checar con los santeros de que lado están o estarán en una confrontación.
Y no dudamos que Estados Unidos es peligroso siempre lo ha sido y nosotros siempre terminamos siendo víctimas de ellos, hasta en la paz, más por nuestros traidores gobernantes que por sus acciones de los presidentes de allá.
Contra estos traidores es contra quienes deberíamos unirnos ya desde hace mucho. Pero incluso cuando se estaban aprobando las reformas hace pocos años debimos al menos unirnos a quienes lo hacían en contra o también haberles hecho la difícil cuando aprobaron el tratado de libre comercio. Pero no, entonces todos flojitos y cooperando porque querían mercancía de falluca barata.

Así pues que para unirnos antes que nada definamos que es ser mexicano, porque sí ser eso, es oír mariachis, poner la bandera de adorno y rezarle a la Guadalupe; mientras por el otro lado traicionamos a nuestros compatriota haciéndonos sordos, ciegos y mudos a su dolor, pues paso; yo no soy ese mexicano.

martes, 8 de noviembre de 2016

De he, lecciones.

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Foto de Edgar P. Miller


Cuando decido escribir sobre actos políticos resultan tantos los que se sienten aludidos que me aterro de terminar linchado.
La población de México, sí es que se preocupa por elecciones, es únicamente cuando reparten algo, sea lo que sea. Se forman en colas kilométricas hasta por una cilindro de agua; sin agua desde luego. Quien gana o quién no, los tienen sin cuidado, al final de cuenta nada mejorará en su vida miserable y de lucha por conseguir su Minsa y sopa de pasta.
Quienes más se fijan y hacen crítica de lo que sucede en las elecciones son individuos que de una u otra manera sienten que en algún momento serán ellos o alguien a su alcance quien esté en los reflectores o sea perros detrás de un hueso en la carnicería. Algunos ya estuvieron pero por descuido otro más astuto ocupó su lugar. Algunos se llaman analistas políticos tal vez coprológicos.
A quienes no hacemos bulla de lo electoral nos tachan de personas inconscientes que ni siquiera deberíamos quejarnos de lo mal que está la nación, porque no participamos en las decisiones del poder. Como si se tratara de ir a la panadería, comprar el pan que le gusta a uno y tragarlo con chocolate del de verdad, ese que se hace con cacao. Se necesita, para estar en la política… esto se los platico en otra nota.
Tal vez mirar las cosas como suceden, tenga que ver con el tiempo que uno ha vivido y de como ha sido la vida alrededor de uno; o tal vez sólo sea que uno está más atento a todo, con los sentidos bien puestos o de plano todo es solipsismo.
Así que después de este rollo que les dije, lo que quiero también decirles y que he observado es que los gringos siguen siendo grandes embaucadores, como en una caricatura que ví hace mucho tiempo, cuando a los turistas gringos los pintaban pecosos y con cara de tarugos, en esa aparecía el míster Wilson diciendo: mexicano mucho mi amigo, a la vez que le pillaba lo que traía en el morral,  abrazando a un mexicano vestido a la usanza indígena, con calzón de manta, sombrero de palma y huaraches;que ya ni los usan. Ahora andan con gorra, pantalón de mezclilla y tenis Nike.
Así pues, abusivos como lo han sido estos perversos del otro lado, armaron un gran teatro para involucrar a todos los mexicanos en sus elecciones para hacerlos creer que son importantes para ellos, mientra al mismo tiempo les roban todos sus recursos naturales y sabrá también que otras fortunas. Condicionándolos para aceptar cualquier represión si es que no votan, los que tienen la doble nacionalidad, contra el malvado que los odia. Después seguirán siendo ciudadanos de segunda en esa nación, con cualquiera que sea presidente, una persona cuerda dijo en alguna ocasión: quien llega a la presidencia de EUA termina siempre siendo el presidente de EUA, o sea pan con lo mismo.
Fue curioso mirar como el presidente de México, los cibernautas y todos los medios estuvieron en el circo, unos senadores hasta playera de un candidato gringo se pusieron y aparecieron en un selfie dentro del recinto legislativo. Espero que sea montaje. Aunque el descaro de los tres poderes, en toda la historia de México, no habían tenido tanto cinismo.

jueves, 9 de junio de 2011

Casta… sobre las castas.


Parece ser que ya encontré un libro que no pienso leer, con toda la publicidad que le han hecho en la televisión me di por fastidiado del libro, antes de siquiera adquirirlo.
Solamente veo la televisión cuando por donde paso está prendida y así ya he visto al autor de este libro al menos ocho veces, hablando de su libro en la pantalla.
El autor siempre me ha dado desconfianza, es chaquetero, como dicen aquí los políticos, cambia de ideal como le conviene a sus intereses, aunque estas camaleonadas son una cualidad de la época. Hasta en los mitos sobre él existe chaqueteo, lo han puesto como espía del capitalismo y del comunismo, simpático personaje.
Poco he leído de él, algunos artículos en revistas, pero no me parecen la gran cosa, menos para que se le haga tanta publicidad, sobre todo habiendo tan buenos escritores en México.
Por lo que se dice en la tele del libro, sin ver, puedo decir que no dice nada nuevo, y que tirará mucho excremento contra los mexicanos verdaderos, como se acostumbra cuando un mexicano que se cree de sangre azul escribe sobre ellos.
Parece ser que habla sobre el respeto a las leyes sin considerar que sean injustas, ya lo creo sobre todo de un descendiente judío. ¡Sí que se apliquen las leyes a todos menos a los judíos!, ha de haber pensado, así son estos racistas discriminados.
También le oí decir algo de que los mexicanos le tenemos miedo a los extranjeros, ¿él no es mexicano?  Yo si lo soy y no les tengo miedo; tal vez a los de la mafia siciliana, o a los marines, a otros; lástima y a otros desconfianza, como son muchos y variados creo que necesitaría toda le red para decir lo que siento por todos, pero aclaro que mi sentimiento no es el mismo para todos, por lo que pueden ver a esté tipo mejor ni lo leo.
Creo que ya le dediqué mucho espacio ha algo que no valía la pena.
Discúlpenme.