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martes, 22 de febrero de 2022

Medios en México que no son mexicanos.

 


Los medios y aquellos que se adjudicaron la propiedad de la información. Las televisoras que controlaban la radio el cine, teatro y los periódicos en México. Esos dueños de los espectáculos; quienes decían, quien era el mejor actor, cantante, músico y escritor de esos es de quienes me referiré. Esos que imponían a través de la publicidad como se tenía que vestir, comer y divertirse; controlaban tu vida pues. Decidían además quienes eran bellas y cuales los guapos. Incluso influían en quienes representarían al gobierno.

Esos son los medios e incondicionales que en este sexenio han mostrado inconformidad del gobierno en turno; ellos en un tiempo fueron los de mayor audiencia; ahora la están perdiendo. Porque sus seguidores: algunos, prefieren la pluralidad y libertad de replica de las redes; otros, porque esos medios fueron desnudados ante el público saliendo a la luz la falsedad de sus publicaciones y el manejo perverso de la información; muchos, porque los ven como enemigos, debido a que atacan, con mentiras a modo, a un gobernante que ese público prefiere que fue elegido por una elección contundente.

Su desesperación de ir perdiendo audiencia y con ella las utilidades, los a llevado a utilizar las técnicas exitosas mostradas por youtubers y bloggeros, donde muchos de ellos se hicieron populares publicando mentiras, tonterías o inventándole a los gobiernos existentes actos contrarios al buen gobierno, aunque fueran falsos; jalar audiencia antes que cualquier otra cosa.

Ya no interesa que el mensaje sea veraz e imparcial. Oportuno sí, de preferencia que cause polémica en las redes, sobretodo para mellar la popularidad del gobernante, para así mejorar su audiencia; aunque sean de los detractores de su publicación. Como decían los políticos de antes, no importa si hablan mal de mi lo importante es que hablen. Su desesperación es tal que prefieren la intromisión extranjera a ser patriotas; el dinero es su credo, eso antes que cualquier otra cosa.

Ahora la verdad la maneja la población activa en la WWW. Ellos la informan.

Por favor no les calienten el caldo a esos traidores, ignórenlos, que desaparezcan; no los necesitamos. Que se vallan al país que les paga.




martes, 28 de mayo de 2019

Fake rulers.


Foto de @edgar p. miller

Desde que aparecieron las redes sociales, existen individuos que enfocan los males actuales a su existencia. La historia nos a mostrado que la sociedad en ocasiones, muchas por cierto, teme a los cambios.
The fake news(noticias falsas), son el tema en boga, les aterra  pensar cómo las nuevas tecnologías virtuales se utilizan para falsear la verdad. Pero esto de falsear la verdad es algo que se ha hecho desde tiempos inmemoriales; con fines perversos y en otros no tan perversos;  para diversión.
Las profesiones de ilusionistas, magos y prestidigitadores siempre han sido interesantes a un público ávido de ser engañado. El teatro, el cine, la televisión y la radio no se han quedado cortos en esto de engañar. Recuerdo muy bien en una película italiana, donde a un político, no muy querido por el Vaticano, le hacen un montaje a su mujer sobre una foto porno; la publicaron, con las consecuencias de evitar su elección. En un país puritano, eso fue suficiente según el argumento de hace unos veinte años o más. Así el cine y la fotografía de entonces, quienes son adeptos por las escenas del cine, salen felices después de pagar porque se burlen de ellos con engaños espectaculares.
Cuando engañar se volvió un fructífero negocio la mayoría de las empresas engañaban, de la manera más perversa, a un público deseoso de resolver sus problemas fácilmente. Así pues: ¿qué es lo que los espanta ahora?. Je, je, je. Pues que ahora ya no serán solo unos cuantos y principalmente aquellos que tienen mayor posibilidad de pagar expertos para hacerlo, ahora gracias a las tecnologías virtuales y a las redes puede ser cualquiera que esté metido en esto; o quiera meterse. Incluso muchos de aquellos poderosos obligaron vía el lobby a los gobiernos a retirar sus regulaciones con respecto a la veracidad de la publicidad, ya ni decir del dinero(chayote) para moldear las noticias al gusto del que paga.
Pero dejemos por un rato esto de la falsedad de las noticias y de la información en general. ¿Que tienen las redes que molesta a algunos;  y a quienes molesta realmente.? No olvidemos que los políticos y las iglesias también han sido grandes timadores.
Quiénes participan en ellas, la gran mayoría lo hace felizmente y son millones. ¿Entonces? ¿Los quieren espantar acaso?.
Vamos a ver: si yo voy a un parque y al llegar a él lo encuentro con los asientos rotos, las vias para caminar enlodadas, y montones de basura apestosa por todas partes; me enojo al principio desde luego; después, debo tomar una decisión,  quedarme y adaptarme a la situación o partir en busca de mejor diversión si tengo posibilidades. Puedo quejarme después por los medios que yo quiera, pero pedir que quiten el parque no considero una buena medida.
Ahora seamos sinceros, ¿quienes ensucian el parque?, ¿quienes rompen las bancas?, ¿quienes se encargan del mantenimiento?, ¿entonces?.  Lo mismo sucede en cualquier rincón del mundo; ¿y quienes hacen eso? son los usuarios del planeta, así que sí las redes les molestan, igual debería molestarnos la actitud de todos nosotros en todas las acciones que tenemos en todas partes contra  nosotros mismos y que hemos dejado por siglos sin resolver, desde el enunciado aquel de no robarás; que ya llovió cuando se escribió, aún se sigue robando, curiosamente, ahora hasta lo hacen aquellos que deberían evitarlo. ¿Y serán acaso esos ladrones quienes decidan sí tenemos redes o no?, yo creo que son fake rulers.

viernes, 6 de julio de 2012

Farsa en tres actos.




Primer acto. 

En toda farsa oficial son necesarias ciertas constantes (le llamaremos farsa oficial aquello que hacen los gobernantes para hacer creer que lo que sucede en un país es algo importante y necesario para la población):

·        Una población expectante, deseosa de un suceso.
·        Involucrar a la población en la farsa, pero no para decretar  el resultado.
·        Utilizar a individuos popularmente confiables para que dirijan el rumbo de la farsa.
·        Aparentar legalidad en las acciones.
·        Tener un chivo expiatorio a quien culpar del resultado no esperado por la población.

Segundo acto. 

Pues bien, aquí en México está en operación la última etapa de la gran farsa electoral:

La población estaba a la expectativa del triunfo de su candidato y perdió.
Se involucró a la población: trabajando como funcionario de casilla y emitiendo su voto.
Algunos conductores de los medios, principalmente los más confiables son utilizados para emitir posibles teorías de lo que sucedió, cuestionan a invitados igual de prestigiados para que aporten su punto de vista, dirigiéndolos desde luego hacia una línea conocida de solución, conocida por los maquinadores de todo el proceso.
En las cámaras, diputados y senadores de uno y otro partido, hablan de seguir el curso legal de las elecciones, dando explicaciones basadas en la ley aprobada por todos ¿?.
Ya se visualizó al posible culpable de que exista una confusión, las encuestas, día a día dirigen el debate en contra de ellas para posiblemente culparlo del los resultados no esperados, o sea que la población tuvo una percepción equivocada de lo que sucedería, pero que nada tenía que ver con la realidad que es la que presenta la autoridad confiable y legítima.

Tercer acto.

En toda competencia los contendientes desean ganar; en algunas, a veces solamente se compite por el placer de la contienda, pero en cuestión de elecciones todos los beligerantes tienen un objetivo definido, intención que no siempre resulta ser la de sus seguidores. Por ejemplo, un candidato que tiene un nivel bajo de posibilidades, podrá estar compitiendo con el único propósito de que su partido mantenga el registro; pero también, mañosamente, para quitarle votos al contendiente no deseado por el sistema establecido con el que está de acuerdo. Con esto se puede notar que sus seguidores están siendo engañados por lo que su participación encaja en el de una farsa.
Cuando existen leyes a respetar, incluso aquellas por las que la población no esta de acuerdo, entre los ciudadanos consientes hay quienes las acatan para cumplir con ellas, mas no por que estén de acuerdo en el propósito, así que algunos votan y aceptan ser representantes de casilla no porque deseen esa participación o por que crean en su propósito más bien lo hacen por cumplir las leyes y mantenerse en la legalidad. O sea que estas personas legalmente son metidas en la farsa.
Existen comunicadores e intelectuales famosos, por algún hecho realizado a favor de las mayorías o por que resultaba reconocido por ellas como algo que era importante, además que el suceso en su tiempo tuvo una gran difusión. La fama los encumbró, no sabemos si por lo mismo o por su propia naturaleza cambiaron de ambiciones, ahora sus intereses son en contra de aquellos que en un tiempo lo aclamaban y que ellos sin saber las nuevas intenciones los consideran aliados. Como ven estas personas están como parte de la farsa.
En una ocasión me tocó ver un curso de capacitación legal para diputados, en donde una magnífica abogada lo impartía, siento no recordar su nombre porque merece ser nombrada, pero con sus enseñanzas me di cuenta de lo complicado que es determinar un delito, así que cuando los del IFE hablan de leyes poco tiene que ver aquello que esperan los ciudadanos.
Lo digo porque hacen las leyes de tal manera que parece que nos protegen. Pero a la hora de exigir se cumpla; resulta que quien debe hacerlo no tiene manera de lograrlo, por lo que la violación queda impune. Así que todo parece legal en la farsa; pero de nada sirve.
La población es manipulable ya es una afirmación científica, dada la cantidad de sucesos donde a resultado cierto. Así que con el solo cambio de atracción, es suficiente para que las masas olviden la ofensa. Pues bien para empezar ya culpan a las encuestadoras de mentir o ser incompetentes, lo que sea, entre más jalado sea lo que se diga de ellas mayor atractivo para la población y más lejos la tendrán del verdadero problema, ¿es una farsa?