miércoles, 9 de mayo de 2018

Ser mujer en un espacio violento.


Todas las fotos de #EdgarP.Miller

Aclaro antes de seguir que no soy una mujer. Pero me siento bastante preocupado por las condiciones en las que se desenvuelven las mujeres, hablaré de este género indispensable de la especie. La especie humana bien podría haber seguido en su evolución un camino distinto. De acuerdo a los especialistas es el hombre, hablando para el futuro, que constituye en un género superfluo o sea el macho de la especie.(1) Además no existe una posibilidad distinta, en donde solo el hombre existiera, pero sin embargo donde sólo estuvieran mujeres es una posibilidad real. De haber sido nuestra reproducción no sexual la mujer sería la que existiría en la tierra sin nosotros. Así pues que nuestra especie debe a ellas nuestra permanencia en el mundo.


Entiendan hombres, no somos necesarios solo fuimos una casualidad de la evolución. Pero para no complicar esto con cuestiones científicas regresaré a lo que me preocupa.






Todos los días salgo hacer una caminata matutina con mi perro, pero también todos los días existen noticias temibles en cuanto a lo que sucede en nuestro entorno, muchos hemos sido víctimas de esta situación, pero poco se comparan las posibles afrentas que puedan tener los hombre; a aquellas con las que se enfrentan las mujeres; ahí afuera, en ese espacio a donde ellas tienen que salir y en donde deben realizar sus actividades de mujeres civilizadas. Ese espacio es una jungla de sucesos salvajes.
Donde ellas tienen que llegar al extremo de evitar mirar a un hombre a los ojos para evitar ser acosadas. Ya desde niñas están en la mira de hombres bestias.

Un lugar gobernado por hombres, pero unos a los que poco podemos defender de ser condescendientes con las mujeres. Estos desde hace muchos años, a través de argucias, han permitido el abuso a ellas engañandolas de que ellos las protegen y de que ellos son quienes luchan por una equidad de género. Un discurso que cualquiera que tenga cuatro dedos de frente se dará cuenta que solo es para seguirlas explotando. Pero explotar a una mujer no es el principal problema, también se explota a un hombre, el problema no reside en esa parte; la cruda verdad reside en el trato general que se da a la mujer dentro de una sociedad de hombres que buscan en ellas saciar su apetito carnal o utilizar esa actitud incontenible de algunos  hombre para comercializar a la mujer como una cosa. Una que no siente, que no vive que solo la miran como objeto. Que incluso se asesina por el solo hecho de ser mujer.
Pero no se ofendan, ni se les ocurra decir que yo no soy hombre, no pierdan el tiempo en conjeturas, la verdad está en ese comportamiento compulsivo de ir en busca del sexo por el único motivo de saciar un instinto animal. Y lo peor, comportarse como tal sin la mínima actitud condescendiente con la mujer, sin importarle los deseos de ella, planes o propósitos de vida. Se veja a tal grado que logran que mujeres se presten a vejar mujeres lo que resulta más despreciable para nosotros los hombres, al menos los que sienten conmiseración por sus semejantes.

Así pues camino en las mañanas y miro como en un lugar donde yo temo, ella hacen su vida cotidiana: caminando; porque aunque algunos piensan que ir en auto es más seguro, igual pierden la vida por el crimen dentro de  ellos, viviendo, trabajando, vistiendo a su manera porque tienen ese derecho; deben temer horrores porque no ignoran lo que ya han sufrido otras de sus compañeras, amigas, hijas, madres. Ellas, fuertes, andan el camino y saben que son la parte importante de la especie y saben que de ellas depende la permanencia de la misma en este mundo, así las ves movilizándose; con miedo, pero seguras de saber su importancia en el mundo al acompañar a sus hijos a sus actividades.


Los hombres; esos que abusan de ellas, que se creen con poder o que el poder que tienen les da ese derecho, realmente sobran. Las golpean, violan, humillan, acosan y asesinan. No se vislumbra que tengan remedio, hay algunos que hasta consideran que sus acciones en contra de ella son correctas.










  1. Los sexos; Donald E. Carr.

No hay comentarios:

Publicar un comentario