lunes, 9 de febrero de 2015

¿Conjura?

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Pintura de Carlos Eduardo Pavía.

Permítanme poner a un lado los sucesos de septiembre, sólo un momento, no trato de que se olvide, eso jamás, debemos tenerlo presente a cada momento porque es la única manera de cuidarnos. Ahora analicemos el actuar de los que gobiernan este país, bueno pues, los que debieran hacerlo. Yo en lo particular noto, y descaradamente lo hacen, que ignoran su responsabilidad con respecto a la seguridad de las personas, casi de todas ellas, quizás la excepción son ellos y sus familias y probablemente ni estas últimas.
Cuando sucede un asesinato inmediatamente lo llevan al plano de la ejecución efectuada por el crimen organizado o a una lucha entre bandos; después se lavan las manos, así de sencillo, no intentan investigar ni mucho menos detener o castigar a sujeto alguno,  sólo buscan alejarse de la responsabilidad. Me da la sensación de que ellos quieren que en el pensamiento del colectivo, esto de los grupos criminales, queden como fenómenos naturales, que son sucesos como los terremotos, las erupciones volcánicas y los huracanes; o sea, son acciones incontrolables e impredecibles producto del comportamiento de nuestro planeta vivo. Así parece con la manera de actuar de esos que ahora andan o anduvieron húmedos de excitación con las campañas.

Las consecuencias de esta desatención de quien tiene la responsabilidad constitucional de dar seguridad, ha ocasionado la aparición de grupos armados para defender a ciudadanos. La defensa hecha por uno  mismo también está contemplada en la constitución, pero casualmente la reglamentación la hace nula.
Yo tengo mis sospechas y miro las autodefensas como algo surgido del cerebro perverso de los mismos que no hacen nada por la seguridad al parecer quieren mantener todo esto turbio para así quedar al margen de los sucesos delictivos incluso tener siempre culpables a modo. Eso sí muy cuidadosos de que no vayan a surgir verdaderas fuerzas insurgentes, quienes puedan decidir de una vez por todas quitar de su sitio a quienes confabulan estas cosas.

Ya se rumora con algunas pruebas a modo de que los cárteles no son otra cosa que ejércitos de quienes tienen intereses en las riquezas nacionales, que incluso el gobierno lo sabe y actúa como dijimos al principio. Así pues no queda lejos el creer también que las autodefensas sean sólo otra manera de manejar el caos. También de esta manera tienen los gobernantes una fuerza de represión que se muestra ajena al gobernante pero que bien se nota le son sumamente útiles al propósito de despojar de sus riquezas a los mexicanos y quitarles toda posibilidad de mejorar su destino incluso ejecutarlos como víctimas de un secuestro o extorsión si se miran peligrosos para sus propósitos, así pues de está manera empiezan a preparar a las generaciones emergentes para una vida de trabajadores esclavos y consumistas.

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