sábado, 6 de enero de 2018

El amigo enemigo.




Foto de Edgar P. Miller

Existen aparatos sofisticados que al salir al mercado como novedad no muestran toda sus posibilidades en beneficio de la población. Basta con la parte que enganche para ser comprado.

El sismo del 19 de septiembre del 2017 saca a relucir el poderío de los móviles, no precisamente en la parte más promocionada que es la de comunicarse usado como teléfono, sino que salió a relucir también por su eficacia para favorecer la denuncia de los sucesos, el testimonio de ellos y la localización de personas.

Desde su proliferación los móviles se han visto sujetos a burlas, chistes y críticas en su contra; para colmo en algunas escuelas están prohibidos, cosa que demostró no se debería de hacer ya que resultó un vehículo necesario para saber si alguien atrapado en los escombros aún vivía. Sí nos apoyamos en aquel argumento tan promocionado de que una vida no tiene precio; pues bien se podría ahora utilizarse para sugerir que cada quien cargue uno móvil adherido a su cuerpo, con sus precauciones desde luego. Pero sobretodo las personas ya deberían de hacer a un lado el temor que les tienen y dedicarle tiempo a darle su mejor uso.

Pues bien, por que quienes mercadean estos aparatos y aquellos que dan el servicio para que se conecten, no sean personas muy condescendientes con sus congéneres, eso no evita que el móvil sea una herramienta importante para todos. Así pues, el que todos sepan operarlos bien, puede representar un hecho de vida o muerte. Incluso un vehículo para comprometer a quienes hacen negocio con ellos. Así que es preferible enseñar a usarlo adecuadamente que convertirlo en un demonio y prohibirlo. O como va la tendencia convertirlo en un mecanismo de consumo.

Pero regresemos al sismo del año, espero, no considero, aunque ahora todo es sorpresa, que vaya a ver otro grande. Los que vivimos el de 1985; y más atrás el de 1957, sabemos que en esto de los sismo los que gobiernan sólo saca provecho, nunca toman el papel de protector de la sociedad; no, ellos son protectores de su cartel, pero   los sismos no dependen de lo bueno o malo que sean esos gobernantes.

En este ya salieron las acostumbradas distracciones con su perra Frida, el querer ocultar evidencia mandando a sus fuerzas “públicas” evitando que los rescatistas efectuaren su labor; tal vez sospechaban, como el león; que cree a todos de su condición, que les robarían lo que ellos deseaban. Lo peor, mandar meter maquinaria para demoler y retirar escombros, sin importar que existiera vida en las construcciones derrumbadas. Conociendo seguramente la impunidad con que se mueven, también con el fin de borrar cualquier evidencia que pueda comprometer a cualquier elemento de su grupo.

Ya salieron en las redes fotos y videos sobre robo de insumos por parte del DIF, defectos en los armados y en las estructuras de las construcciones.

Pero igual también los incondicionales del cartel aparecieron justificando y amortiguando todo lo malo que ese grupo pueda tener para que siga operando.

Lo peor es que insisten con reglamentos jalados para tratar de detener la información que a través de los móviles inundan las redes; impidiendo con regulaciones que se sigan abriendo ojos y conciencias de la población.


Como ven nada nuevo en la azotea. ¡Quihubo! ¿quien se robó el tinaco?.




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