lunes, 4 de noviembre de 2019

Taxi.



Manejaba por la avenida principal de la capital, serían no más de media noche cuando a la atura de Unidos por Guerrero le hacen la parada dos tipos. Para el auto y permite que suban, uno de ellos se mete a la parte trasera. Ya sentado le llega a su mente el momento en que aceptó el trabajo al que se dedica. Se llama James y aunque parece ranchero de la región es indio tlingit del noreste de los EUA, que había aprendido el español en un sembradío de california donde junto a mexicanos había estado trabajado, después fue que entró a trabajar en
una mina de oro de Canadá como vigilante y fue donde le asignaron el trabajo al que se dedica ahora. El otro se acomoda como copiloto del Rufo el chofer del taxi. Nanuk se llama el segundo hombre, es un esquimal inuit que perdió la lengua en una pelea con un oso en el norte de Canadá fue contratado por la minera para que hiciera trabajos rudos conociendo su manera desalmada de actuar contra aquellos que le indican.


Rufo era un hombre de no más de treinta años nacido en uno de tantos pueblos de la costa grande, llegó a la capital como muchos otros buscando trabajo. Manejaba un taxi subarrendado, tenía dos turnos para ir medio sacando para vivir estaba influenciado por Taxi Driver; la película. Tenía esposa y dos niños pequeños. Era miembro de la directiva de unión de taxistas donde se afilió para ver sí de esa manera conseguía una concesión de placas para tener un taxi propio.

Los pleitos por las placas y el control del servicio de taxis iba en ascenso muchos eran los que perdían la vida en pleitos entre uniones de taxistas, para el gobierno sólo eran rencillas entre carteles de drogas y nunca aparecía en las noticias algo relacionado con el pleito por el control del transporte público. Ni de la preocupación de los concesionarios por incremento continuo de taxis piratas.


-Ha donde los llevo- pregunta rufo a los pasajeros.

-A la Cnop- le contesta el del asiento de atrás, mientras el de adelante enciende un cigarro.

Da la vuelta en el retorno de la plazuela y se dirige al destino mencionado.

Cuando gira en la avenida para tomar la ruta más corta Nanuk le pone una pistola en las costillas y le ordena James: -Al libramiento puto.

-¿Y eso pues?, ¿qué les pasa?-

-Callate pendejo no pongas nervioso a mi pareja o te quiebra aquí-

Rufo ya no dice nada; ni dirá. Tres días después que encontraron el auto abandonado en el mercado, hallaron su cuerpo en la carretera a Tixtla cortado en pedazos y con un letrero que decía esto le pasará a quienes tiren basura aquí.

Llegaron los del ministerio público para levantar el peritaje. Tomás uno de los ministeriales dice, otra vez los topos, quita la cartulina antes que lleguen los del periódico tiene que pasar como chisme no como verdad gráfica. Ya la vieron los pobladores de lugar ahora ellos correrán el chisme.

Lety la esposa de rufo después de el sepelio y todas las molestias de enterrar a un muerto agregando las de los trámites de un asesinado, inicia una terrible depresión. Sin empleo y sin el ingreso de su marido no tenía la menor idea de que tendría que hacer para mantenerlos. Su cuñada le insistía en que se fuera con ella para Acapulco que así como estaba de joven y buenota se ganaría muchos billetes, Lety estaba educada de tal manera que eso le parecía terrible, así que le pidió de la mejor manera que la dejara de molestar.

Díaz después la miré en la combi junto con unos vecinos rumbo a la colonia donde consiguió Lety una casa prestada para vivir. Le platicaba a una de las vecinas: no se como le voy hacer, tengo el bautizo del pequeño y luego la fiesta de San Judas Tadeo y ahora que mataron a Rufo, sin él, no se como podré conseguir para eso. El vecino que le contesta: - por que no hablas con los de la unión, tu también sabes manejar a lo mejor te consiguen que manejes un taxi y de ahí sale.

-Fijate que sí, con la pena de la muerte de mi viejo no se me ocurrió, hay mana que bueno que me lo dices, mañana voy a ver eso.


Se sube al carro Lety, consiguió los dos turnos de su marido para seguir con el taxi.

Además le pidió el tercer turno por unos días para sacar lo del bautizo y la fiesta del Santo.

Eran las cinco de la mañana regresando de una entrega por el panteón nuevo, venía por la autopista ya cansada de los dos turnos anteriores se quedó dormida en la autopista y se estrelló contra la guarnición de concreto, su cuerpo quedó como papilla entre fierros retorcidos; y sus hijos huérfanos.

Ya la enterraron y en la radio se oye, por favor ayuden a estos niños con dinero depositen a la cuenta 185 1040 68 de BBV Dios se lo pagará.

-Si mano tengo que sacar lo del carro, yo no lo tenía asegurado me pedían las calcas y es robado.

-¿Y los niños?

-Pues andan buscando a los familiares haber quien quiere quedárselos.

Una tía que vivía en Acapulco, la misma que le ofreció trabajo a Lety, fue quien vino a recoger a los niños, más que apesadumbrada por la tragedia parecía muy contenta. Los niños aún no salían de la conmoción cuando ya estaban instalados en otra casa que era muy diferente a la suya. En esta nueva, vivían más personas además que su tía; al parecer ella era la que regenteaba a las otras que habitaban, el lugar era algo como un negocio de arrendamiento sexual. Bastante próspero ya que muchos extranjeros que venían para hacer negocios al país buscaban los servicios, principalmente de los menores. El gobierno hacía la callada para quedar bien con los inversionistas extranjeros, por no decir los patrones.

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