viernes, 27 de abril de 2012

De tiempos a tiempos.



Me entró lo creído, por lo que quiero presumirles, que así como en la actualidad la generación de jóvenes está entusiasmada con el Internet, las redes sociales, el twitter, y todo el mundo de la www, así estuve yo cuando a la edad de ustedes yo me encontré con la televisión, si lo confieso, fui un adicto al tubo de rayos catódicos así como ahora lo soy de la pantalla de plasma con teclado.
Recuerdo claramente como aquí en Chilpancingo la señal aun no se recibía con claridad, en los lugares más altos se alcanzaba a sintonizar la de México, ni siquiera existía lo que después se conocería como la red de microondas que trasmitiría en todo el país las olimpiadas de 1968; y a todo el mundo también (fue la primera), a través del pájaro madrugador; un satélite famoso, que en ese tiempo iniciaban a girar con otros, muy pocos, alrededor de la tierra.(los satélites de comunicaciones son estacionarios, giran a la velocidad de la tierra.)
Acudiamos a los lugares mencionados a ver el box y el futbol, y toda la población solicitaba a sus gobernantes una repetidora de televisión. Pasaron algunos años y al fin fue realidad, apenas acostumbrados al cine, la televisión fue impactante, ver cine en casa sin costo, obviamente no lo era pero así se proyecto en la mente de los nuevos y entusiastas televidente,  el insipiente cine nacional no terminaba de crecer cuando ya la televisión lo estaba jubilando.
Todo lo proyectado nos parecía fantástico, los cómicos, con sus sketches miserables y pésimamente montados, nos parecían lo máximo, las canciones mediocres de cantantes igual de mediocres eran lo fenomenal para nosotros, a falta de tener con quien comparar, quizá. Así pasó el tiempo: de la televisión blanco y negro a la de color; pero los programas igual de malos: más canales, luego menos, después cable y posteriormente las parabólicas.
Quizás en algún momento se pensó que la televisión podría ser mejor viniendo de otra parte; pero no, era lo mismo pero en diferente idioma y con subtítulos, los flojos para leer prefirieron quedarse con lo mismo y otros cambiaron por esnobs, pero al final siguió siendo lo mismo.
Ahora poco veo la tele pero cuando lo hago me doy cuenta que los canales de México siguen pasando lo mismo “remasterizado” pero igual en contenido y lo que no es nacional no cambia mucho, incluso los canales de películas; pasan las peores, y los de ciencia  y cultura se volvieron realitys para aumentar el rating. Se tiene uno que estar todo el día apretando el control, para encontrar algo aceptable.
Las cosas no han cambiado mucho, nos mudamos a la red pero seguimos sujetos a la televisión. En las redes sociales se reciclan los mismos chistes, las mismas imágenes y las mismas idioteces que antes, ya no son los productores quienes lo programan, ya contaminaron los cerebros de la población y ellos mismos se encargan de reciclar las mismas tonterías que antes se veían en la televisión. Se forman grupos de amigos encapsulados en gustos precarios pero que los mantiene entretenidos en estupideces. Ellos emiten sus noticias, su sección de social, su crítica política, sus deportes, hasta su incipiente filosofía de hoja de calendario.
Como antes, se hacía leyendo, difícilmente un libro bueno, ahora se consiguen con mayor facilidad, también podemos desligarnos de todas esas banalidades y ejercitar el cerebro en cosas más profundas, aunque posiblemente igual de estériles, en un mundo que muestra a una especie llamada hombre, desinteresada por ser mejores y más por seguir copiando modas. Sin importarles los verdaderos problemas del mundo considerando que no les incumben.

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