viernes, 8 de febrero de 2013

Fuera Capuchas.



Ya en otras ocasiones había mencionado lo terrorífico que era para los ciudadanos comunes ver pasar camionetas paseando  a bordo encapuchados, al parecer: soldados, sicarios, policías: federales, municipales o estatales. Sabrá si eran o no, pero el caso es que sucede todos los días. No tiene mucho; a principios de enero, estando en la tertulia posterior al partido de fútbol, en el perímetro de la unidad circuló un vehiculo nuevo con rotulado de la policía federal en donde paseaban enmascarados con equipo nuevo, será para lucirlo o para atemorizarnos, el caso es que portaban capuchas; ahora en febrero lo vuelvo a ver primero pasando por la misma avenida donde yo camino y después yo en taxi los encuentro en otra avenida cateando automóviles.
En estos días posteriores a los sucesos de levantamiento en armas de algunas comunidades, en donde los levantados portan capuchas, el gobierno y algunos medios exigen que se las quiten, ¿Por qué antes no? En lo personal yo siempre fui antagónico al que una autoridad anduviera cubierta más aún a los del ejército mexicano.
Todos tenemos miedo, pero no todos estamos preparados y armados para defendernos, no podemos encapucharnos por seguridad ya que nuestra identidad está en los padrones del IFE, del RFC, de los registros civiles, el directorio telefónico, ahora en todos los bancos donde manejan salarios y depósitos de los negocios, o sea que si los que deben dar seguridad y tienen preparación, ya que por eso deben, para darla: ¿a que le temen?, ¿a su ineptitud? Que hablen claro ¿no pueden díganlo? Porque si es así tenemos un problema de seguridad y de soberanía nacional, lo que nos lleva a la condición de estado de guerra, por lo que es de urgencia armar al pueblo para la defensa de la nación.
Parece cosa de broma pero no lo es ni tantito, analícenlo ustedes y notarán que los grupos de supuestos grupos de la delincuencia organizada, están operando, controlando y sitiando lugares de importancia económica, estratégica para el futuro que viene de escasez de agua y energéticos, de cambios climáticos, principalmente lugares adecuados para la producción de alimentos; que se vislumbra como un problema. Los lugares que están siendo invadidos por los grupos delictivos caen en los espacios privilegiados para la vida futura.
No es casual que esos lugares sean ricos en minerales codiciados en la era actual, donde todavía se pueden hacer presas para la producción de energía eléctrica. Tampoco es casual que estos grupos estén golpeando a las economías locales, aterrando a la población; para someterlas probablemente. Ya controlado el país seremos esclavos incondicionales de los nuevos propietarios; ya que dominado el territorio por ellos, estaremos sujetos a sus designios; como cuando la conquista española.
Así es que el gobierno tiene la última palabra: si quiere y está con el pueblo mexicano debe actuar y poner paz en el territorio, someter a los invasores; caso contrario que no se crea capaz, permitir al pueblo su defensa, dotándolo de armamento para ello. No queda mucho tiempo debe actuar de inmediato. Por lo pronto fuera capuchas a todos. Que se detenga y encarcele a quienes las porten sobre todos aquellos que andan armados sin importar la corporación a la que pertenezcan.
  

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