sábado, 17 de agosto de 2013

Apa reformita.

foto de EROL AYYILDIZ

En el tiempo que llevo de vida he visto los peores actos de gobierno. Directa o indirectamente me a tocado sufrirlos, sin embargo sigo aquí trabajando y luchando por el ingreso familiar. Me ha tocado presenciar represiones criminales de gobiernos criminales, atracos al tesoro de la nación como no a existido bandido que lo haya hecho a un rico, me ha tocado presenciar la postulación a hombres como presidentes, que no merecían siquiera ser dependientes de una ferretería, no porque ser dependiente sea menos, sino porque para ser dependiente se requiere individuos trabajadores y honestos. Puedo seguir escribiendo miles de hojas detallando lo que se sabe de quienes nos han gobernado en estos años de mi vida, ya no decir de todo lo oculto que manejan y se desconoce, pero se percibe hacen. Pero lo que pretenden hacer ahora es algo que rebasa todos los actos de ineptitud, traición y deshonestidad que se hicieron en los últimos cincuenta años juntos.


Si la intención de la reforma energética es atraer la inversión extranjera, queda implícito que esos inversionistas también querrán pagar bajos salarios y pocos o ningún impuesto, si a eso le agregamos que preferirán poco control en las condiciones de trabajo, la ecología y la normatividad en general. Quienes saldrán beneficiados con esta reforma, obviamente, serán las empresas extranjeras, la población mexicana quedará esclava de ellas; si bien les va, ya que posiblemente venga después una reforma migratoria, para que trabajadores extranjeros puedan tener todas las facilidades de ser esclavos en México, desplazando a los mexicanos.
Aquellos que se sienten seguros con sus puestos burocráticos, considerando su estatus de empleado de base cómodo, preocúpense. Ya qué al no tener México el ingreso del petróleo, sufrir a una pequeña y mediana empresa en declive por multitud de problemas ocasionados por el tratado de libre comercio,  padecer la corrupción oficial; agregando a lo anterior, que las grandes corporaciones mexicanas no pagan impuestos y tienden a mudarse a otro confines del mundo; entonces, no habrá recursos para pagar salarios a burócratas; al menos, buenos salarios, lo que vaticina una crisis de los servidores públicos, quizás creerán ellos que no pueden quitarles sus prestaciones. Pero si hacemos historia, nos daremos cuenta que el proceso para demeritar las condiciones ya inició.  Sus salarios después irán perdiendo poder adquisitivo, con una inflación creciente y aumentos al salario por debajo de ella ; algo de lo que el partido en el poder tiene amplia experiencia.
Por otra parte como las ganancias que llegan ahora por la exportación del petróleo ya no vendrán, porque se quedarán por otros aires, el gobierno mexicano sufrirá de liquidez para importar los alimentos que hemos dejado de producir debido a la cómoda actitud que hemos tomamos de ser educados hombres de ciudad; en lugar de campesinos productivos, se acabarán las despensas y los apoyos alimentarios. Lo que puede llevar a la nación a una hambruna como en algunos países africanos y asiáticos; si nos salvamos de la hambruna, por caridad, la indigencia no nos la quitarán fácilmente.


Ya sé, algunos me dirán que todavía quedan las remesas de nuestros paisanos en el extranjero. Tengan cuidado, no estén tan seguros, recuerden que ya se está planeando un acuerdo migratorio entre Estados Unidos y México. Ahora hagan memoria o pregunten a quien más confianza le tengan, ¿cuando un acuerdo entre estos dos países ha beneficiado a México?, ¡terrorífico!; ven, no sean inocentes lo que no podemos recuperar aquí en nuestro territorio; porque no lo defendemos; ¡ya es nuestro!, no lo podremos obtener de nadie de fuera, por muy bonachón y rascahuele que lo pinten.


Lo escrito es solamente una visión superficial de lo que sucederá, se puede profundizar para confirmar que nos queda un escenario terrible como futuro.

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