viernes, 17 de abril de 2015

Eduardo Galeano, los sonidos del silencio.



Ahora que se murió Eduardo Galeano fue cuando lo empecé a conocer, la realidad es que si había escuchado el nombre pero nunca me interesé por mirar hacia dentro de la figura; había leído algunas frases de él en el Internet, pero como luego ponen algunas asignadas al culto de moda, prejuzgue y no les puse mucha atención, no había leído nada de él así que me dije: bueno al parecer él fue una buena persona, debo yo saber más de su obra, así resultó que me puse a leer uno de sus libros, el que encontré en la biblioteca de mi padre fue con el que empecé.


Me doy cuenta que existen personas que vemos las cosas de distinta manera que el resto de la población, el señor Galeano y yo; y no es presunción porque no es algo que uno logra por su propio esfuerzo; sino porque ya nace uno así, o la vida con sus vaivenes nos convierte en ese tipo de ser. El libro que estoy leyendo tiene al menos 45 años que fue escrito y habla del mundo en el que vivió entonces incluyendo parte de la historia de América Latina hasta entonces; que no es muy diferente al nuestro ya que vio lo que ahora miro yo; o sea, las cosas continúan.


Lo que quiero decir es que el miraba las cosas como yo las veo ahora e igual no le hicieron caso como a mi tampoco lo hacen. A pesar de que Galeano fue leído por muchos o al menos así parece ser que fue, ya que el libro que estoy leyendo es la 14a edición, resulta que leerte y alabarte no es suficiente para lograr ser mejores; ya que si quienes nos leen, no promueven lo leído y saturan a quienes están a su alrededor del material insurrecto leído, este no pasara de ahí. Que a fin de cuentas es la intención, con lo escrito: mostrar, lo incorrecto, el abuso y los posibles trayectos de composición. No sucede nada cuando, se lee como si lo leído fuera una anécdota, sin empaparse de la visión que tuvo el escritor; termina siendo así hasta una burla de lo escrito.


Así miro las cosas a manera que leo a Galeano, que con su estilo de analista y escritor agudo quiso motivar a sus lectores a salir del letargo en que estaban en América Latina para lograr un cambio y sólo logró que lo calificaran de utopista, de izquierda, y otros adjetivos inútiles. Mala sea mi estampa, pues cómanse su mundo con la salsa que más les plazca y sigan siendo la prostituta de los primermundista. No es el decirle utopista lo que cala, ya que lo era, o cualquier otro sustantivo; sino que sólo eso digan, y del contenido de su trabajo nada a demás de no difundir las intenciones.


Toda idea, proyecto, plan o revolución puede iniciar como utopía, pero eso no significa que después no sea la llave de la composición social. pero si se lee como fantasía y se cuenta como cuento, a esas ideas uno las está haciendo estériles, por lo que quizás siendo así nunca salgamos del pantano en el que nos estamos hundiendo.


El que escribe desea que lo escrito por él pase a las siguientes generaciones para mejorarles la existencia, no que su nombre e imagen se enaltezca o se ponga en una playera de adorno sin la esencia del significado de su obra.

miércoles, 1 de abril de 2015

¿Democracia?

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La democracia, un sueño de muchos, pero al fin un sueño.


Quienes la defienden, argumentan incluso de que no existe un sistema mejor; claro para ellos.


Durante la existencia del hombre en la tierra, este a tenido buenos y malos momentos, el balance creo está del lado de los malos momentos y sólo un pequeño espacio de buenos. Claro está que estoy refiriéndome a todos los pobladores; para aquellos que asumen el poder como propio, los tiempos buenos siempre los tienen de su lado, en gran parte.


Aquí en México: empecemos con el siglo pasado, la caída de un sistema democrático que tardó unos cincuenta años para medio estabilizarse y apareció un gobernante abusivo para llevarlo a su debacle, debacle que sirvió para la construcción de otro que también medio se estabilizó en cincuenta años y después inicia su debacle también por otro gobernante abusivo. Aún así siguen insistiendo de que es lo mejor y que nunca había estado tan sólido, ¿para qué?


En México sólo ha servido para saquear los recursos del lugar y esclavizar a la mayoría de la población, pero con la justificación de que es una democracia, esa misma población votó porque así sea, que pendejos. Y disculpen la palabrota pero es la que mejor queda en nuestra lengua para aquellos que así lo creen.


¿Saben lo que es la mercadotecnia?, si lo sabe brinque el párrafo. Pues bien, la mercadotecnia es la ciencia que trata y enseña la manera de vender cualquier cosa haciéndole creer que usted lo necesita, además lo invita a no perder un instante en comprarlo, convenciéndolo de que así debe ser. Para tal efecto utilizan las técnicas más sofisticadas del engaño.


Pues bien cada que llegan las elecciones la mercadotecnia es usada por los del poder para convencerlo de que vote, no le importa convencer a todos, sólo los necesarios; y esos ni siquiera son mayoría, pero con argucias legales ellos logran validar las elecciones, así de sencillo.


Le digo con la seguridad que me da el haberme inmunizado en contra del engaño, de que su voto vale lo que vale un billete de tres pesos. Su voto no va a cambiar nada pero usted pensará que sí porque el resultado será como la lectura del horóscopo, algunas cosas parecerán que fueron ocasionadas por él. Sin embargo usted será el mismo material humano al servicio de los del poder. Seguirá siendo manipulado, usado, despojado y todo lo que se le ocurra durante su vida que le pueda resultar mal, de una u otra manera será producto del abuso de esos gobernantes por los que usted emitió o no su voto.


Así pues que ir a votar es solo hacerle el juego a esos desgraciados que lo están fastidiando. No vote. Al menos así no coopera. Lo podrán culpar de falta de civilidad, pero eso lo hacen porque lo quieren seguir usando.


Dirá: igual resultará si no lo hago, es muy probable, pero ya no será su culpa.