sábado, 24 de noviembre de 2012

Tu ombligo.




Caminando  por la playa ibas tan confiada,
Pasaste frente a mí, luciendo hermosos  cueros,
Sin que notaras la persistencia de esa mirada;
La mía, que al paso: mirar tu vientre es lo que espero

Tu caminar armónico, ha mirarte  obligaba,
Sin pena ni discreción, completa, te veía alegre
Con una vista fija: en tu vientre que halagaba;
Más, el orificio en él… que me subía la fiebre.

Vientre plano, de piel suave y de un color moreno
Sin esconderse todo él, por la tanga que portabas
Que presumía el hechizo de un ombligo oval oscuro

Una línea bella, cañada con la que yo me deleitaba.
En el centro de tu cuerpo ágil, pero a la vez sereno
Cicatriz en todos, pero que el ombligo en ti: ¡es deleite puro!





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