miércoles, 23 de enero de 2013

Caminando hacia las nubes.

Cerro de Mezcaltepec.



Este domingo 20 de enero del 2013, los caminantes volvieron a cambiar de rumbo, nos dio por conocer una montaña que lleva el nombre del maguey: Mezcaltepec[1]. Al parecer en nahuatl significa montaña del mezcal; pues allá fuimos en busca del paisaje y de los frutos de la madre del sur.
Una mañana fría nos acompañó, me levanté como todos los domingo ya faltando unos minutos para la siete me dirigí abrigado al punto de reunión, llegué, esperando, acurrucadito, me encontré a Tulio Estrada el caminante mayor, sonriente me recibió porque ya pasaban unos minutos de las siete y solamente él había llegado. Tan pronto arribé, empezaron a presentarse los demás, hoy fue una gran concurrencia los dos caminantes nuevos(Leonardo y Emperatriz), al parecer ya convencidos de las bondades de estas caminatas, regresaron para repetir su decisión anterior.
 Salimos. Esta vez en vehículos; rumbo a la población cercana de Mochitlan donde nos esperaba el contacto: Tulio hijo, quien junto al guía y sus dos hijos, un niño y una niña de no más de diez años, nos acompañaron en la caminata al cerro.
De Mochitlan partimos en vehículos nuevamente; antes, pasamos a comprar los faltantes para el almuerzo que realizaríamos en la cumbre. Complicado poblado, donde la población no se definen en seguir siendo pueblo con todas sus costumbres o ciudad moderna, situación que dificultó que consiguiéramos lo que en todos los pueblos se consigue: tortillas. Ahora rumbo a la falda de la montaña, saliendo de Mochitlan por la ruta a Cuatomatitlan, caramba parecíamos alpinistas del Everest con nuestro sherpa[2] y por el entusiasmo que pusimos al subir. 
Puedo decirles que ya desde la falda el paisaje prometía ser interesante, así que tan pronto el guía inició a caminar todos lo seguimos interesantísimos, la bromas de siempre que cuanto falta, que la respuesta, ya casi, aquí tras lomita, pues haciendo varias paradas para no dejar que el grupo se desvaneciera mucho y una para tomarnos unos mezcales, caminamos algo así como seis quilómetros, subiendo aproximadamente dos mil metros para llegar a la cumbre de 2750[3], tres mil metros marco el GPS de Tulio, el trayecto de subida lo caminamos en aproximadamente dos horas y la bajada en un poco más de una hora.

 













Fueron tramos muy empinados y otros menos; casi planos, cruzando un bosque continuo de encinos, principalmente, la mayoría jóvenes; y ocotes casi todos jóvenes, los líquenes sobre las piedras y tallos hacían un paisaje colorido, los musgos, orquídeas y otras plantas arbóreas llenaban el follaje, acompañadas en el piso con helechos y otras plantas bajas, el camino repleto de hojas de coníferas y encino, casi en la totalidad del trayecto.


 A lo anterior podríamos agregarle que a manera que ascendíamos la majestuosidad de la Sierra Madre del Sur era impactante, somos un minúsculo punto en el paisaje hermoso de esta cadena montañosa, un cielo parcialmente nublado y un clima fresco nos permitió subir con mejor suerte, tal vez en verano con el calor no hubiéramos llegado, la hija del guía con magnífico paso durante todo el trayecto nos sorprendió a todos, siempre liderando con su padre y hermano, me recordó a mis hijos de niños, que a diferencia, no querían a veces caminar.

La cumbre, caray cuando vi el pequeño refugio, me sentí como debió haberse sentido Carlos Carsolio[4] cuando llegó a la cima del Everest[5]
Esta cima, como han de ser todas las de las grandes montañas de México, al parecer fue un asentamiento prehispánico, existen muchos  tepalcates de cerámica antigua que lo testifican, de mezcales sólo logré ver unos cuantos en la cúspide, en el camino no había, tal vez la majestuosidad del bosque me distrajo.
El almuerzo ahora fue un verdadero picnic, ya que cada quien llevó diferentes comidas y compartimos resultando en un verdadero buffet internacional. Se prendió una fogata para calentar las viandas, eso si con mucho cuidado para evitar un siniestro, apagándola al partir. Los alimentos acompañados de mezcales, Leonardo nos convidó uno que llevaba de borrego, exquisito, que fue con el que abrimos los ritos al mezcal desde medio camino hacia arriba, después seguimos con el de la Chicotona el cual tuvo un mal final ya que aún sin terminar su servidor decidió ofrendárselo a la montaña del mezcal, desde luego fuera de mi voluntad más bien fue causa de mi torpeza.
La tertulia se prolongó, con interpretaciones de canciones por Emperatriz, Tulio padre e hijo, las siempre acostumbradas de Francisco Méndez y una poesía sobre la Miel, mal declamada por su servidor. Ismael se perdió deliberadamente el momento debido a su afición por las orquídeas, con gran respuesta a su tesón ya que encontró algunas hermosas.
Orquidia
La bajada la hicimos en menor tiempo con algunas inconvenientes ya que fueron varios quienes resbalaron y cayeron, desde luego sin nada grave que lamentar, sólo el susto y las bromas al respecto. Ya no hubo ninguna cosa posterior una vez descendido así que básicamente terminando el descenso acabó la jornada.
Esta montaña tiene historia de ceremonias religiosas en su cúspide desde tiempos remotos, en un libro de geografía de los cincuenta dice que también se le llama volcán negro y se suponía entonces un volcán extinto, para nada semeja su cumbre a un cráter ni vi alguna roca que pudiéramos decir fuera de basalto[6].

La montaña aparece en google, pero en otras sitios incluso Inegi la ignoran[7], aquí les pongo un mapa del area, de INEGI:
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[1] http://es.getamap.net/mapas/mexico/guerrero/_mezcaltepec_cerro/
[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Sherpa
[3] http://es.getamap.net/mapas/mexico/guerrero/_mezcaltepec_cerro/
[4] http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Carsolio
[5] http://es.wikipedia.org/wiki/Monte_Everest
[6]http://es.wikipedia.org/wiki/Basalto
[7] http://cuentame.inegi.org.mx/monografias/informacion/gro/territorio/relieve.aspx?tema=me&e=12

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