viernes, 31 de enero de 2025

Hablemos de arte.

 

 

Este martes 28 de enero recibí una invitación, de mi amiga la Lic Arcelia Barrera, para una plática que daría el Artista plástico Jesús Anaya Roque.

¿Para el jueves?, caramba para ese día lo que siempre había recibido eran invitaciones para el pozole, al ver la hora de la cita, las 17:00. No entiendo cuando fue que decidieron hacer estos eventos como matiné. Antes siempre eran después de las 20 hrs., horario donde son pocos quienes se encuentran laborando.

Pero el tema de la plática, viniendo la invitación de mi estimada amiga y siendo el exponente un artista que acababa de escuchar comentarios interesantes sobre él, pues me dije: ¿qué puedo perder si dejo el trabajo y voy?; así que fui.

Preparé todo para fugarme a la plática de Jesús, caminando desde mi casa atravesé la plaza y antes de llegar a la funeraria de la calle de Hidalgo; ahí era la cita. Edificio 11, en donde antes acudía cotidianamente por la correspondencia; en la planta baja, a pagar los impuestos; en el primer piso y a la verificación de la balanza; en el segundo. En este segundo piso sería el evento.

Llegué; como siempre, antes del inicio, mucho antes, porque estamos en Chilpancingo. Ustedes deben entender, que, si de algo se caracteriza la gente de aquí, es de su poca puntualidad.

Pero todo se compuso cuando miré la sonrisa de mi amiga quien me saludo y abrazó, luego me presentó a uno de los organizadores de la reunión Carlos Altamirano, caramba ahí estaba el artista plástico Everardo Reyes Ríos, quien me recibió amablemente y me llevó directamente a presentarme a Jesús Anaya con quien tuve una ligera charla sobre la ausencia del arte en la educación.

Después llegó el amigo y caminante Jorge Morales, mientras iniciaba el evento estuvimos apreciando la pequeña exhibición del impresionante trabajo artístico de Anaya.

Cerca de las seis inicia el evento, que con claridad y calma en su hablar Anaya explicaba su concepción interesante del arte. El arte es un tema escabroso, difícil para congeniar visiones de quienes se sienten o son artistas. Un tema que está más pegado al alma que al materialismo.

Anaya mencionó la importancia de la creatividad, de salirse de lo acostumbrado, de hacer las cosas de manera diferente.

Y mirando su obra o la parte que miré se nota que un rostro femenino no tiene la tez de ninguna parecida a las que tienen las damas reales, sino que están repletas de los colores puros del arcoíris. 

Comentó de su infancia y de cómo los popoyotes de colores, que entonces existían en el río de su tierra y la naturaleza, fue la inspiración para ese colorido que utiliza en su obra, que no es toda ya que también usa aguadas y carbón en otras. Anaya tiene estudios en artes gráficas en la UNAM o sea también tiene preparación académica. Pero como dijo hay que salirse de ese camino y andar el propio. Dijo, no como lo digo yo ahora, pero algo así de que sus pinturas son su lenguaje y que en ellas está todo lo que tiene que decir.

Hubo algunas intervenciones: la de un joven músico que se interesó por aquello de salirse de lo acostumbrado y la de Jorge, quien hizo que creciera el evento con otra opinión diferente al respecto de lo comentado por Anaya.

Ya más tarde de lo programado salimos, me despedí y en espera de que en alguna otra ocasión me inviten. De preferencia en horarios después de las 20hrs.

Al final la Lic. Barrera entregó el reconocimiento al artista.


 

miércoles, 15 de enero de 2025

Organización.

 


 En la década de los sesenta en la avenida Miguel Alemán estaba la terminal de la Flecha Roja, justo donde ahora está la tienda Coppel.

En esa década ahí donde estaba la terminal una persona llegó y asesino a tiros a otra, luego corrió rumbo a san Antonio, pero personas del mismo lugar lo detuvieron. Entonces existían pocos autos circulando y las motocicletas que conocíamos eran la Harley-Davidson del policía de caminos que vivía en los departamentos de Naime. Los del edificio verde que aún existe.

El martes de este año, ahí cerca de ese edificio, un poco hacía el norte; donde están aquellos que vendían falluca hace un cuarto de siglo, asesinaron a un ex funcionario de la policía municipal. Ahora el o los asesinos huyeron en motocicleta y hasta el momento no me he enterado si ya los atraparon.  Actualmente la ciudad parece una colmena de automóviles y motocicletas, tenemos una fuerza de seguridad que le cuesta un buen de dinero al erario, pero igual tenemos o somos una población tímida que en lugar de ayudar a atrapar delincuentes huimos del lugar a escondernos a nuestra guarida.

Ésta es la realidad que vivimos: una población tímida, una delincuencia soberbia y una autoridad incompetente.

En los dos casos que menciono hubo una persona muerta, que tal vez tenía familia que ahora los sufren.  

Pero la conclusión del relato es que los sucesos tienen que ver también con la calidad de individuos que pertenecemos a la sociedad, al parecer no somos mejores que aquellos que habitaron Chilpancingo en los sesenta. Somos más frágiles, desorganizados y dependientes. A pesar de que tenemos tecnología que abarrota todos los espacios.

martes, 24 de diciembre de 2024

Cuando la paz cayó.

 

 

Este domingo, 22 de diciembre del 2024, fue un día muy especial. Como todo los domingos me levanté, y como les he platicado en otras notas, hice todo eso que acostumbro a hacer antes de partir al punto de reunión. Así que salí en este instante; ya sabía que al menos Manuel y Arcelia me acompañarían.

Llegué al portón de la casa y al salir me di cuenta que también Omar iría, ya me esperaba en su auto, así que me dirigí a él y después de los saludos acostumbrados me trepé al mortal cuatro patas de hule. Inició su marcha, ya la avenida Miguel Alemán mostraba huellas del bacanal que vendría, domingo de pendón festejo; anual donde gran parte de Chilpancingo se une a ponerse una peda de pronóstico, además de cagar, mear y vomitar las calles ya ni decir el volumen inmenso de basura que dejan, bueno esa es su tradición, ser borrachos y sucios.

Llegamos a la plaza, aún no llegaban otros, los otros ¡huy que miedo! Empezaron a llegar, Manuel, santificado, venía de la iglesia, luego Marcos en solitario, No pasó mucho tiempo y aparece Arcelia, se les vio a todos, incluyéndome, la sonrisa de gusto; es un placer caminar con ella, pero este año lo ha tenido ocupado con sus alumnos; y pues enseñar da un placer que supera el que da el campo. De quienes avisaron, faltaba Jorge, se le habló y venía en la urban; o sea en camino. Esperando estábamos cuando sucedió algo inverosímil, de un árbol cercano cayó una paloma como muerta; me dije: –será decepcionada de que en el mundo no es posible la paz y ella es el símbolo–, pero después de una leve sacudida y mirarnos a todo perplejos se incorpora y emprende su vuelo como lo haría cualquier ave orgullosa.

 

Llega Chavira y después de la foto oficial nos dirigimos a los vehículos para partir al lugar de encuentro: Amojileca, en los Sabores del Pueblo, donde por años nos han ofrecido el mañanero café de olla con pan de la región.

Ya en los sabores del pueblo donde Doña Carmen, Eréndira, Susy, Mari Jesús, Kenia y Mode estaban ocupadísimas preparando las viandas del día. La puerta entrecerrada, –pásale Arce que te miren para que se pongan contentas de verte de nuevo– le digo

Pasa e inmediatamente todos los demás, ya estando sentados llega Hermes, luego Víctor con una botella de vino tinto chileno, la sorpresa fue cuando llegó Pancho (Diego Rivera, dicen que se le parece, al menos en el talento sí). Pocos esperábamos su presencia, pero fue una grata, ya queríamos todos, espero, convivir nuevamente con él.

 Ya todos en la mesa con el exquisito café servido junto con el pan, dos que tres se tomaron un mezcal en ayunas, disque para las lombrices, sospecho que, para la cruda o por puro gusto, buen mezcal, buen momento y la vida se acaba: porque no disfrutarla con lo que ella nos da. Se pusieron interesantes las charlas. Hasta que llegó el momento de ir a caminar, ya alguien había mencionado Xocomanatlán, así que porque no, lugar acostumbrado. Yo que propongo la montaña encantada como opción, donde pancho, uno de los caminantes decanos no había ido.  Así que todos rumbo a Xocomanatlán. Como costumbre pasamos al estanquillo de las hijas de Alfonso, yo aparté un litro de leche, de la que producen las vacas, no esa que hacen con química industrial. Ya todos preparados con mochilas, gorras, sombreros iniciamos la caminata. Se hicieron varias paradas tácticas, donde la convivencia fue grata, buenas charlas buenas fotos y momentos encantadores con personas amadas.

 

 Llegamos a la montaña encantada, un encanto de montaña una vista espectacular en medio de un bosque aún encantador. Lo acostumbrado, salieron los mezcales, las viandas y siempre mi amigo Omar con las sorpresas, copas de cristal cortado para los vinos que aparecieron, la bocina para la música ambiental. Volvió a traer el mus de alcachofa; despreciado en una ocasión, en el amacoscle, por la mayoría, pero mi amigo Libra y yo, entonces, le dimos mate. Ahora fue diferente, la mayoría lo degustaron acompañado con los vinos tintos. 

  La naturaleza siempre participativa, así que sentí que alguien con mucho cariño me besaba el cuello, acerque mi mano para sentir quien era y la sujeté amablemente con mis dedos era una araña Neoscona oaxacescis con toda delicadeza la puse a un lado, pasado un tiempo regresó, ahora a darme un faje a mis brazos, igual la desaire nuevamente, así anduvo por todo mi cuerpo hasta que tal vez ya satisfecha de mi se fue.

 

Pues ya terminadas las charlas, saber la mala noticia de enterarme  que murió Silvestre Organista (el chive), vaciadas las botellas y con una hambre de perros regresamos a los Sabores del Pueblo donde ya nos tenían preparadas esas exquisitas viandas, acompañadas del manjar del pobre o sea tortillas recién hechas a la usanza tradicional.

Todo inicio tiene un fin, así que partimos a nuestros hogares y sólo espero que pronto volvamos a tener este momento de gloria.

Mis mejores deseos a todos mis compañeros caminantes, incluyendo aquellos que no estuvieron pero sé que lo desearon.  

 

 

Fotos de Omar Solís Hernandez.

lunes, 25 de noviembre de 2024

Hilos de lluvia.

 
 

Este domingo que pasó, los caminantes del maguey regresaron a la tertulia poética. La poesía volvió aparecer con metáforas precisas en la voz de la nueva caminante Salomé Torres. Sus poemas nos deleitaron durante la parada acostumbrada para degustar el bodegón y los mezcales de los caminantes. Alterné, con mi pésima lectura, y no queriendo quedar ausente Jorge participó también.

Salomé me convidó su poemario (Hilos de lluvia) y mientras lo leo viajo entre nubes de metáforas surgidas de la mente de una mujer enamorada. Que placer es leer poemas que muestran amor. Ese sentimiento que día con día se va perdiendo para transformarse en intereses materiales, confundiendo las mentes de muchos este sentimiento esplendoroso; como dice una canción por ahí. Para nada amar un auto puede ser amor.

 

el sonido de mis dedos, que despacio andan

entre tus cabellos

 

Se tiene que estar enamorado para entender y más para poder decirlo.

 

Un día, o una noche dejemos huir al miedo.

Dejemos que muera el deseo

dejemos que el desconsuelo se extravíe

guiarnos sólo por la luz de nuestro palpitar

 

Y así verso a verso voy disfrutando cada frase de estos poemas hermosos.

 

Quisiera educarme con el cintilo de tu aliento.

Saber lo que me aguarda. Lo que encontraré

Cuando llegue a los pies de la montaña.

 

Premonitorio, ahí en el pie de la montaña fue precisamente donde nos platicaba sus poemas Salomé.

Y continúa, en el poemario, platicando trozos de su vida en versos que lo platican de la manera más sensible que podría hacerse.

 

Saliste sin avisar, sin despedirte.

Sin poder darnos un abrazo apretado,

en el que se dice todo sin hablar

 

Y se acabó el poemario y quise buscar más folios repletos de tus poemas pero ya habían terminado, sólo quedó el deseo de tener más, sí más, porque aunque fue mucha poesía lo escrito fue escaso tan escaso que me dejó un vacío, grande; que tal vez después se pueda llenar, esperaré.