jueves, 26 de noviembre de 2020

Sobre libros y FEOS







Empujado por la euforia twittera me puse a leer el libro de la Sra. Olga Wornat: Felipe, el oscuro.

Un libro fácil de leer con un lenguaje sencillo presenta los temas que quiere tratar y se dirige al punto sin mucho rodeo.

El personaje central, que además es el malo o FEO de la historia; como se podrían leer las iniciales del título, es el conocido y probable criminal que fungió como presidente espurio de México del 2006 al 2012.

En la portada dice que, el entonces ejecutivo, prohibió el libro y en el texto interior habla la autora que incluso fue amenazada.

No nada más para este libro; sino para cualquiera otro escrito y que pase por la misma condición: ¿Matar a un autor o amenazar para que no publique, evita que su escrito salga a la luz?

Desde mi punto de vista el miedo del autor puede retardar la publicación, pero su muerte la aceleraría, incluso podría salir a la luz pública en Internet con difusión gratuita ocasionando más daño al amenazador.

Las amenazas a la autora de este libro lograron hacerlo más popular y debió ayudar a mejorar las ventas y su lectura.

Por otro lado la acción correcta, del amenazador, según mi manera de mirar el asunto, debió ser la de comprar los derechos y congelar la publicación para siempre. No se hizo. ¿Por qué?

Se puede deducir que este libro se publicó, quitándole lo romántico del amor a la escritura, para obtener un ingreso monetario, prestigio quizás.

De no ser así bien pudo colgar el libro en la red, gratis y fastidiar al protagonista principal.

Pero lo anterior son conjeturas, vamos a seguir con el contenido del libro.

Pues bien, Olga hizo una excelente investigación periodística de todos los rumores que se motivaron por los actos de gobierno entre 2006 al 2012, algunos con testimonios contundentes que lo afirman y otras que dejan la mecha para que siga enredándose la madeja sobre el causante de todo ese trágico periodo.

Me pareció que en ocasiones les dedicó más espacio a otros personajes del mismo periodo que al central, pero tal vez forzada para explicar los grandes índices de corrupción que prosperaron en ese sexenio. Además de la impunidad que existió y que es causa ahora de que gran parte de la población exija lo lleven ante la justicia.

Los medios de México durante mucho tiempo han hecho escarnio de personajes incómodos a sus intereses; utilizando su poder de audiencia para hacerlo, aunque Olga no es precisamente representante de uno de ellos, ni ella es de México, utiliza una técnica parecida a las televisoras principales de aquí, hablar de la vida del personaje a través de aquellos que lo conocieron, lo que ridiculiza al mismo devastadoramente. Además de que hace el desarrollo incitante para seguir leyendo. Todo el libro podría parecer una reunión de comadres chismeando, con la diferencia de que en el libro, al parecer, como lo sustenta la autora, es con fundamentos y testimonios que conserva.

Pero ocupó una buena parte del libro para mostrar la personalidad pusilánime y el alcoholismo del personaje, temas muy frecuentes en las redes sociales sobre el oscuro.

Para mi gusto la parte más destacada del libro fue, cómo explicó toda la corrupción detrás de la construcción de la estela de luz, el gran símbolo con el que se quiso iluminar el oscuro. Dándole su repasada a la encargada del asunto.

martes, 10 de noviembre de 2020

Actitud.

 



Llevo un poco más de cuarenta años atendiendo a personas que ingresan a mi negocio con problemas de plagas y enfermedades.
Curiosamente en estos momentos ya llevamos casi un año con una pandemia y me doy cuenta que la actitud de los gobernantes y antagónicos de los mismos se comportan muy similares a mi clientela cuando se enfrenta a este último problema.
La primera impresión que tengo cuando atiendo a uno de mis clientes, que llega desquiciado por las plagas; o enfermedades de sus animales, es su total desconocimiento o equivocada apreciación del mismo.
La segunda es la soberbia que irradia para reconocer que tiene un problema y quien lo está atendiendo conoce mejor el mal que él.
La tercera es que quiere una solución total e inmediata.
La cuarta es que la quiere económica y de aplicación sencilla.
Así los gobernantes ante la pandemia temen que afecte la economía y también quieren una solución mágica. Lo peor es que arrastran en su desesperación a toda la población.
En esta situación surge el pensamiento mágico de los afectados, parte por la saturación que han tenido por la publicidad en los medios, donde les dicen o inducen que todo se resuelve con dinero y con “tecnología”, “ciencia”; y otras lindezas que el mundo moderno a creado para enriquecer a algunos; y en lugar de amortiguar los problemas de la mayoría cada día los agrandan.
Así ahora con la pandemia, nos llegó y lo primero que nos enseñó, a aquellos que estamos dispuestos a aprender, fue que no estábamos preparados para eso.
Que la ciencia no camina para donde tenía que caminar.
Y que quienes gobiernan están entregados a intereses mercantiles y no al servicio de la población.
Y como resulta con mis clientes, quienes se ajustan a la realidad aprenden a controlar su problema con ayuda; quienes no, el menos peor se va sin comprarme. Pero los hay que compran de acuerdo a su pensamiento mágico y después regresa a reclamarme que lo que le vendí no sirvió para lo que él decidió que servía. Otros sólo me balbucean palabras mientras se retiran del lugar.
Y no digo que sea fácil vivir con un problema, pero se puede soportar mejor si uno intenta entenderlo y sobretodo si lo logra.
Así con el Covid-19. Este mal es sólo uno de muchos que el ser humano ya soportó y sobrevivió, como especie, a ellos. Vendrán otros, si sobrevivimos a este, veremos que la situación no cambiará. Porque si somos seres vivos, igual son los virus, hongos, bacterias, micoplasmas, parásitos y priones. Ellos, como los ambiciosos empresarios, cuando miran un bosque para aumentar su riqueza; así estos pequeños nos miran a nosotros para su bienestar y propagación.
Así como nosotros nos alimentamos y utilizamos para nuestro beneficio a otros seres vivos, así ellos tienen la misma necesidad. En todo esto no existe salvación. Esa es la vida; y es hermosa a pesar de todo eso.

sábado, 31 de octubre de 2020

Caminar atento.



Caminar es una actividad interesante. No me refiero a la función de hacer ejercicio, no, aunque también es importante y andar lo resuelve magistralmente. A donde yo me dirigía, es a caminar para hacer nuestras actividades cotidianas en la localidad. Transportarse pues. Como que al caminar nos acercamos a donde surgen las inquietudes humanas y las acciones del gobierno.

Los invito, a que por curiosidad, un día caminen la arteria remodelada, la Av. Miguel Alemán. Cuando se construye incluyendo las remodelaciones como ésta, en ese asunto intervienen muchas personas; o sea muchas formas de pensar, así que con tantito interés e información puede uno notar como aquellos que hicieron la remodelación no se pusieron de acuerdo entre ellos, no se coordinaron; a la par, que no todos tenían los mismos conocimientos; o sea, la preparación de cada uno es diferente.

Detalles nada más. Al enfilarme a la andada por una de las banquetas de la avenida mencionada, yo escojo la más amplia, ustedes podrán notar, si se animan, que pusieron en ella baldosas de dos tonos unas casi blancas que se manchan con facilidad, pero en la parte central del carril unas grises con canales paralelos a lo largo en dirección al sentido de los que caminan en la banqueta. Pues bien esos canales fueron diseñados por alguien y además con un propósito bien definido, no nada más eran decorativos sino que funcionales, resulta que los canales son guías para que las personas ciegas que transitan por ahí con bastón de invidente se guían metiendo la punta del bastón en uno de los canales y al irlo arrastrando sabrán que tienen pista libre y segura para caminar. Pero he ahí el detalle, el primer desatento en este detalle fue el encargado de colocar las baldosas, ésta o éstas personas no las pusieron bien alineadas así que cada determinado momento el bastón se atora y el ciego tendrá que pararse y decidir si sigue a ciegas, preguntar a alguien o buscar otra referencia con su mismo bastón para continuar. Digamos que el técnico especialista en colocar baldosas ni le importa eso ni interés tenía en que lo que hacía quedara perfecto o al menos útil. Pero supongamos que lo hubiera hecho bien. De nada hubiera servido igual porque las empresas CFE, Telmex, IZZI y otras se les ocurrió que los registros de sus líneas las podrían poner donde a ellos mejor les placiera; y desde luego como esto fue hecho cuando la impunidad de ellas era patente escogieron ponerlos donde mayor daño ocasionaran a la población.

Es obvio que son pocos los invidentes que hay; para molestarse y reclamar. Son el nadie del asunto, no así si la afectación hubiere sido meterse con los fideicomisos o al menos con uno suculento al que ya le tenían el ojo puesto.

lunes, 26 de octubre de 2020

Asunto espinoso.

 


Ahora que nos tocó vivir el COVID_19; también nos tocó mirar, que cuando una pandemia llega, se vuelve mayor problema si la aplicación de medidas sanitarias se polariza por cuestiones económicas y políticas.


El uso de cubrebocas y las pruebas se volvieron un tema al respecto. La insistencia de algunos de que hacer uso de eso era indispensable fue más importante que estudiar la implementación y su efecto en el control del mal.

Así que se determinó proponerle a la ciudadanía el uso del cubre bocas; y algunos gobiernos estatales y municipales optaron pro hacer pruebas de contagio.

No se requiere ser un experto en medidas sanitarias, solo un poco de sentido común, para darse cuenta de cuál es el fracaso de tales medidas y porque vuelve a crecer los contagios de la población.

Con respecto al cubrebocas podemos darnos cuenta que la mayoría ignora como funciona y como debe usarse. Se mira como llegan a un negocio en su automóvil sin el mismo y al entrar al negocio lo sacan de la bolsa y se lo ponen, incluso algunos lo hacen hasta que se lo solicitan. Antes de hacerlo incluso habló pidiendo lo que quería o preguntó por ello (contaminando el espacio si es que es un portador asintomático). Después sale y se quita el cubre bocas sin ninguna medida higiénica y lo guarda en la bolsa. (Contaminando sus manos y bolsa en caso de que el lugar ya estuviera contaminado).[1]

Otros lo traen nada más para cumplir el requisito pero de mal material, mal puesto sobre el área a proteger. Incluso algunos dejando la nariz por fuera aspirando todo lo que el cubre bocas detiene en su superficie, usándolo no para protegerse y proteger a los demás sino que sin darse cuenta para recolectar los gérmenes que lo contaminarán a él.

Así pues salieron a la calle confiados en que fingiendo usar un cubre bocas era suficiente para controlar el mal.

Por otro lado se instalaron puestos para hacer pruebas. Vi algunos videos de cómo hacían la prueba, quien la hace aparentemente está bien protegido para evitar el contagio, sin embargo el que llega a la prueba se tiene que descubrir para que le tomen la muestra de la profundidad de su orificio nasal, prestando toda su cara a ser contaminado por la misma persona que la hace o por la contaminación que deja alguien positivo anterior a él.[2]

Pero el problema no acaba ahí; como el mal no respeta ni a los médicos, ahora ellos, que durante muchos años vivían y algunos se enriquecían a costillas de los enfermos; ya sea tratando hipertensos o a los exageradamente dulces, exigen a la población que se cuide. Y aterrados, ya quieren abandonar sus puestos.[3]

Es complicado; y eso los facultativos deberían saberlo, disciplinar a una población que estaba acostumbrada a festejar todo para ahora querer impedírselo. Sí a eso le agregamos que, una multitud de ella, está acostumbrada a comer con las manos; no usando cubiertos; que incluso se burlan de quienes los usan, y son escasos aquellos que se las lavan antes de hacerlo, estas actitudes aumentan su complicación.  Lo peor, agregado a eso, es que muchos comen en la calle sin ninguna sanidad.

Pero eso no es todo, nuestra población a sido engañada desde hace mucho, por lo que desconfían hasta de los más cercanos a ellos, así que hacen lo que quieren; y si acaso escuchan a alguien, será a aquellos, que más que darles un consejo correcto, les da por su lado.[4]

Así pues, como dice el dicho: el que no cae resbala. Con estas medidas propuestas dentro de una sociedad poco civilizada, poco enterada e inconsciente de su responsabilidad.



[1] https://www.iza.org/publications/dp/13319/face-masks-considerably-reduce-covid-19-cases-in-germany-a-synthetic-control-method-approach

https://www.insp.mx/avisos/5337-revision-rapida-uso-cubrebocas.html

[2]

http://guerrero.gob.mx/2020/06/instalan-seis-modulos-para-pruebas-covid-gratuitas-en-chilpancingo/

[3] https://sinfuero.com.mx/medicos-y-enfermeras-pararian-labores-en-plena-contingencia/

[4] https://www.psicologiamadrid.es/blog/articulos/psicologia-y-coronavirus/coronavirus-efectos-psicologicos-generados-por-el-confinamiento



jueves, 8 de octubre de 2020

Creatividad.

 





Estando en la era de la inteligencia artificial, la minería de datos y el glamour de las redes sociales y de los buscadores de las redes, me recuerda aquel trabajo que hice cuando iniciaba a ser empleado en la rama de la computación.

No había cumplido ni un año de haber ingresado al primer empleo que tuve, cuando, debido a mi acuciosa manera de buscar que hacer, oí que había llegado de EUA una cinta magnética con información médica la cual no se podían imprimir por venir codificados los textos de impresión en letras minúsculas.

Los pondré en la época para que comprendan el suceso, resulta que entonces, ya en la era de las computadoras de la tercera generación; aquí en México, imprimir diferente que usar puras mayúsculas resultaba algo oneroso, básicamente se utilizaban las computadora que nos arrendaban en México las empresas líderes del mundo en esa materia, comprar una en el extranjero sería pecar de estúpido por el costo y la rapidez con la que se volvían obsoletas entonces. El intercambio de tecnología era secreto de estado y básicamente las potencias exportaban lo que sería tecnología caduca allá o alguna que no diera pauta a que los superaran copiandola.

Así pues, la impresora impactantemente rápida que teníamos: de línea con cadena de caracteres; que existía en la dirección, sólo imprimía mayúsculas, números y algunos caracteres especiales. No imprimían siquiera todos los caracteres que el código de la máquina para textos aceptaba.

Escuchaba a los expertos del centro de cómputo como divagaban en el vacío de la imposibilidad de imprimir siquiera una pequeña muestra de lo grabado en la cinta, al intentar hacerlo salían caracteres especiales o blancos impresos.

Regresé a mi espacio laboral y cogí uno de los manuales donde estaba el código de la máquina, miré que dentro de él estaban las minúsculas concluyendo que el limitante era la impresora y el no poder traer una que lo hiciera. Entonces la entrada de los programas al computador se hacía por tarjeta perforada las cuales utilizaban el código hollerith el cual igualmente aceptaba minúsculas, pero igual el teclado de las máquinas perforadoras no tenían minúsculas fue entonces que se me ocurrió como perforar el código de las minúsculas en las tarjetas, luego hice que me perforaran todas ellas, después codifique un programa en lenguaje fortran que leía la tarjeta esas las ponía en una tabla asociada con las mayúsculas desde donde el mismo programa las tomaba para sustituir las minúsculas que leía de la cinta, luego las mandaba a la impresora en mayúsculas logrando imprimir lo que deseaban. Después de haberlo hecho, aparecieron muchos que también decían que lo hubieran podido hacer; pero ni lo propusieron ni lo hicieron.

Esa pequeña argucia fue el empujón en mi exitosa carrera como analista programador. Después, durante casi cinco años, todo fue una cadena de pequeñas ocurrencias que resolvían grandes problemas. Así debería suceder en el mundo pero la mayoría calla y busca monetizar sus ideas antes de proponerlas; o simplemente teme proponerlas por miedo al fracaso.

La envidia y la mediocridad afloran junto al talento creativo, algunos incluso acusan a los que proponen como personas ególatras y presumidas o hasta los descalifican porque no tienen doctorados y maestrías.

miércoles, 7 de octubre de 2020

Cambio climático I

 

La naturaleza modifica todo lo que existe en el universo, cuando hablamos del cambio climático (CC) no estamos poniendo en discusión lo que hace la naturaleza sino el efecto antropogénico[1] del cambio climático; está bien demostrado que inició con la era industrial[2]. Así que querer involucrar los procesos biológicos y no humanos en ello es manipulación.

En nuestro planeta la Tierra, que es del que estamos hablando, existe un problema en el clima porque hemos utilizado fósiles que en un periodo de tiempo se formaron a partir de una atmósfera rica en ácido carbónico CO2, al utilizarlos estamos revirtiendo el proceso. Nosotros como humanos surgimos cuando esa atmósfera de carbono desapareció, la nueva nos favoreció y de ahí hemos evolucionado a lo que somos, ahora estamos regresando a la anterior, una que no nos facilita la vida. Los fósiles que menciono básicamente son el petróleo, el gas natural, el carbón mineral y carbonato de calcio (caliza).

Existe la confusión debido a que el CC se produce por algo llamado efecto invernadero, donde algunos gases ayudan a que esto suceda, el metano, bióxido de carbono e incluso el vapor de agua son los principales que lo ocasionan.

Omiten algo que se llama el ciclo del carbono[3] parte de la formación y recuperación de los gases de la atmósfera que contienen carbono; que es importante entender para no confundir los orígenes de esos gases y quererlos culpar como efecto antropogénico.

La vida en la tierra está formada con cadenas del elemento carbono. De ahí que en todos los procesos de vida se liberen gases con carbón; igual sucede cuando los seres vivos mueren, pero todos estos procesos nada tienen que ver con el CC.

La sola existencia de nosotros los humanos representa una recuperación de carbono y una emisión del gas bióxido de carbono inmenso, que para nada tiene que ver con el CC. Tan solo es un proceso biológico que entra en el ciclo del carbono.

Básicamente el 92% de la gasolina que se quema todos los días con los automóviles son carbón que entra a la atmósfera. Así pues, cada vez que usted se gasta un tanque de 60lts se van aproximadamente 32.42kg de carbón a la atmósfera. Agregando también todos los demás contaminantes. El consumo de gasolina representa una carga de carbono a la atmósfera de 5 610 197 464 kg al año.

 

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Impacto_ambiental

[2] http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-69162017000100180

[3]  https://es.wikipedia.org/wiki/Ciclo_del_carbono

[4] https://es.theglobaleconomy.com/rankings/gasoline_consumption/

viernes, 25 de septiembre de 2020

Al Bordo Alto.







Todo indicaba que sería una caminata como cualquier otra de los domingos. Salí de la casa, cuando atravesé el portón me encontré a Marcos del otro lado, al parecer hoy él no llevaría su carro ni lo acompañaría nadie de los que acostumbran hacerlo. Buena señal, lo de no usar el carro, así que emprendimos rumbo al punto de reunión; en el whatsapp aún no se mostraba señal alguna de otro caminante.

Llegamos a la plaza Primer Congreso de Anahuac; no estaba nadie. Se hizo la espera acostumbrada acompañada con los anuncios en la red, al no recibir respuesta, caminamos a la base de los transportes para Amojileca. Ya que íbamos abordar aparece Pancho, bueno un trío siempre será mejor que un dueto. Todos contentos ocupamos lugares en el vehículo.

En el camino abordó Gabriela con su niño, el chico al mirar a Pancho inmediatamente lo fue a saludar; son grandes amigos. Gabriela es una de las chicas que trabajan en la fonda de doña Carmen, de quien estamos muy agradecidos por sus atenciones; igual que de Doña Carmen y todas las demás personas que nos atienden excelentemente.

Nos bajamos todos al llegar al primer destino caminando pausadamente nos introdujimos después a la fonda, donde nos recibieron con un café caliente y pan dulce; al terminar de comerlo y de charlar con Víctor unos minutos salimos a caminar. Víctor es el hijo de doña Carmen y también caminante casual y excelente amigo.

Ya de tiempo atrás yo tenía la curiosidad de caminar un camino trazado al cual nunca habíamos ido, se los comenté a los compañeros y aceptaron, así que emprendimos la marcha, era un día algo nublado y fresco; ideal para una larga caminata.

Nuestro plan pronosticaba una caminata mayor a las que se hacen por ese lado del pueblo, pero nunca imaginamos en lo que terminaría todo.



Así que partimos por la carretera que va a Omiltemi, hasta donde nos desviamos rumbo al Bordo alto por el camino, que a mi se me ocurrió llamarle de Ismael, debido a que fue al último lugar donde él nos acompañó en vida. Ahora su recuerdo nos acompaña a todas partes. A la mitad de ese camino hicimos una parada táctica, de esas acostumbradas para tomar un mezcal, ahí vislumbré que sería una caminata inolvidable, me tocó, por primera vez en ese camino, mirar a un mamífero salvaje, no de los mayores solamente un pequeña ardilla u otro animal parecido; sin foto ya que debido al acoso humano son extremadamente huraños.



Terminamos la parada y entonces sí nos fuimos de largo hasta llegar arriba de Ocopesco: a la desviación planeada. Este camino escogido es uno amplio, su trazo se mira casi desde todos los lugares donde el Bordo Alto lo hace. Nuestra intención era ver si terminando ese camino existía una brecha, propia para subir al Bordo Alto. Ya nos habían advertido que subir al Bordo por ahí era demasiado complicado: la necedad es la madre de todos los descubrimientos[1].



Llegamos a donde el zigzag del camino dicho termina, nos detuvimos a tomar unos mezcales y Pancho sin más ni más que inicia el ascenso por el pequeño camino que estaba como continuación del amplio, así inició la aventura de subir al bordo alto por otro camino, diferente aquellos supuestamente mejores.




Fue un ascenso tranquilo con unas vistas de encanto, una pequeña parte empinada pero no imposible y cuando menos lo pensamos ya estábamos en las faldas del último escalón del Bordo. Hicimos el bodegón a la orilla de un viejo horno de magueyes y posterior a eso continuamos la marcha.



El último tramo parecía simple sin embargo no se miraba un camino recto a la cumbre a pesar de que no estaba tan empinada, así que seguimos uno que al parecer nos llevaría en espiral.



Aun no sabemos como fue pero Marco, que en un principio iba por delante, después Francisco y yo, lo rebasamos sin notarlo; continuamos caminando dejándolo, pensando que lo seguíamos. Llegamos hasta la parte más alta posible donde un camino nos guiaba; y después, nada de camino, así que buscamos otro, el cual nos llevara más arriba, nuestra distracción por el hermoso paisaje hacia el norte no nos percató que nos alejábamos de la cumbre y que el camino que seguimos nos desvió rumbo al Teconco; por el lado opuesto de Amojileca; o sea, el lado norte del bordo. Así pues, al darnos cuenta optamos por trazar una diagonal hacia el sur para saber donde andábamos. Resultó que fuimos a parar al lugar donde llegamos la última vez que intentamos llegar a la cumbre con Victor como guía, pero por otro camino.



Aquí la decisión no fue tan difícil, consideramos que Marco había encontrado la cumbre y que posteriormente se regresaría por donde subió hasta el lugar donde estuvimos aún juntos y al ver que no regresamos descendería por el camino donde ascendimos. Nosotros bajaríamos por el camino que utilizamos en el pasado. Debido a que no teníamos la certeza de encontrar el que nos llevó a donde estábamos.

Así se hizo y caminamos hasta llegar al lugar conocido donde hay otro horno y que está cerca del Amacoscle; así le dicen a un amate amarillo enorme que está en una de las faldas del Bordo. Ahí hicimos un bodegón donde una linda burra se enamoró de Pancho que se le acercó, buscando sus caricias. Yo se las di, ya que Pancho se puso difícil.



Después de un rato Iniciaron los truenos y en pocos minutos se soltó una lluvia encantadora a la luz del sol, que a nosotros, que veníamos algo asoleados por la caminata, nos refresco exquisitamente.

Iniciamos el último descenso con mucha precaución ya que la grava suelta en lugares, el lodo y lo mojado por la lluvia se ponía jabonoso todo el suelo; agregando a eso que ya me he caído, en otras ocasiones, en mejores caminos. Yo me resbale tres veces este día, con suerte, ya que no pasó de un raspón en el dedo meñique.



Llegamos al pueblo, Pancho se encaminó a cerrar uno de tantos negocios que tiene en el mismo; y yo, aún preocupado por Marco me dirigí a la fonda. Llegué antes que él, me senté, pedí de comer, pregunté si no había llegado, recibí una respuesta negativa; inicié a comer y a esperar. No pasaba mucho tiempo, cuando lo miro entrar despreocupado a la fonda. Platicamos un rato sobre lo sucedido y después de comer y pagar partimos a la terminal donde en minutos llegó Pancho.

[1]  No se si alguien lo haya dicho antes pero sonó fregón.