Durante esta semana
marcada por la lluvia y noticias trágicas, las redes sociales han estado
divididas entre quienes apoyan a Israel y aquellos que defienden a Palestina.
En medio de esto, los precandidatos a la presidencia se han convertido en parte
de una farsa mediática.
Por un lado, un
candidato independiente amenaza con matar a
quienes defienden la ideología de
género y las políticas para combatir el cambio climático. Por otro lado, la
candidata por
el frente amplio ha
dejado de ser tomada en serio y se ha convertido en el blanco de burlas en las
redes, incluso
por medios que la promovieron.
De la candidata de
los morenos dicen que es judía, pero que apoya a Hamás porque es una nazi ¿?
La
población, donde los huracanes entran, está preocupada por el exceso de lluvias,
mientras en donde no hay ciclones la preocupación es por la sequía que amenaza
sus cultivos.
En Chilpancingo, la
burocracia se manifiesta bloqueando calles para reclamar pagos prometidos que
aún no han recibido, o para exigir más dinero del que se les había asignado
inicialmente.
La escasez de agua
potable se ha convertido en un lucrativo negocio tanto para los distribuidores
locales como para las empresas que la embotellan. Este contraste muestra cómo
las necesidades básicas de la población pueden ser explotadas para beneficio de
unos pocos.
No es la primera vez
que vemos un conflicto armado, y desafortunadamente, no será la última. A
menudo, son los países con más recursos los que inician estos conflictos,
aunque a seguido lo hacen bajo justificaciones ideológicas o geopolíticas. Las
víctimas suelen ser civiles, en su mayoría personas de bajos recursos, que se
ven atrapados en medio de la violencia sin tener opción de escapar.
Mientras
algunos en México quisieran que EUA invadiera México para quitar a AMLO; esos
mismos les dicen terroristas a los palestinos porque Hamás se metió a
bombardear Israel; los defensores de los palestinos argumentan el terrorismo de
Israel contra los palestinos.
Por
otro lado, todos sabemos que en las guerras se utiliza armamento, combustible y
otras cosas, que por supuesto venden las corporaciones de los países del primer
mundo. Dime a dónde va el dinero y te diré quién tiene la culpa del mal.