jueves, 29 de septiembre de 2011

Ideología como mercancía.


Hubo una vez algo que se llamó: El Sueño Insomne, de Teodoro Adorno.  El ensayo explica de como se utiliza la televisión para imponer ideologías. Ahora para nadie es extraño saber como usando la televisión se puede vender cosas e individuos, por lo que vender ideologías no debería ser sorpresa, debe de ser solamente una más de las mercancías promocionadas por los medios, principalmente por ese de la  tercer edad llamado televisión.
Traigo a este momento, el asunto; porque nos  han vendido facilito una ideología, bueno dos, mejor tres: la primera, por el orden en que lo hicieron, la debacle del comunismo; la segunda, el terrorismo y la tercera el crimen organizado.
Ya, con anticipación, nos habían amoldado a ser consumistas con la televisión. Durante sesenta o más años a través de ella nos han dictado lo que debemos y lo que no comprar, aunque siempre es para comprar, más que para no hacerlo.
Cuando dijeron que el comunismo terminaba, me surgió una duda ¿ahora contra que peleará “el país de las libertades”?. No duró mucho tiempo la duda ya que inmediatamente surgió la respuesta: ¡contra el terrorismo! Al parecer no existían muchos, bueno más bien suficientes enemigos, sobre todo aquí en América, de ahí que se inventó a otro enemigo, cómodo y productivo: ¡el crimen organizado!
Sigue cumpliéndose mi teoría, una que digo que es mía; a lo mejor no. Del poder con estilo iglesia católica donde deben existir demonios, a fuerza, para que Dios tenga a quien bendecir.
¿Pero a que viene todo esto?, resulta que están apareciendo multitud de explicaciones relacionadas con el crimen organizado. Pero hagamos historia, ¿qué acaso el crimen es algo del siglo xxi? ¿Qué no existe desde los tiempos bíblicos?,  la Biblia tiene al menos tres mil años y ya en ella se habla del crimen como algo cotidiano. Además organizado, digamos que en versículos.
No creo que alguien ignore: qué es el capitalismo (al final de cuentas, es el sistema en el que vivimos, aunque no tengamos capital), ni tampoco como fue aplicada, durante un montón de años, esta doctrina que domina al mundo actualmente: los negocios, son los negocios; en este mundo todo cuanto genere dinero es bien visto y además ambicionado por toda la gente bien del mundo, a los malos (antagónicos al gusto por el dinero) no nos interesan esos asuntos. Así que el crimen organizado no es otra cosa que una gran empresa globalista a la que todos los buenos le tienen puesto el ojo, principalmente los grandes intereses económicos de los países desarrollados y de primer mundo, claro que la guerra por controlar este negocio siempre se hará en los países tercer mundista, como en mi León Guanajuato donde “la vida no vale nada”, que no es precisamente un país, pero pertenece a uno del tercer mundo, dizque en vías de desarrollo. Para nuestros gobernantes actuales, ya somos del primer mundo, bueno puede que ellos sí. Nosotros tendremos que esperar a que nos terminen de desenrollar el rollo.



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