jueves, 14 de marzo de 2013

Toma de decisiones.


vive la france by Omar Ortiz; modificado para ¡Viva México!

Es increíble como se toman  decisiones en Chilpancingo. Supongo que cuando alguien viene a esta ciudad; y ve la cantidad de tecnología de punta que usan sus habitantes, pensará inmediatamente que somos muy civilizados. No cabe duda que las apariencias engañan, ya existía un refrán viejo dirigido a las personas que aparentaban lo que no eran: "Aunque la mona se vista de seda mona se queda”. Pues bien, ni mandado hacer para Chilpancingo, sí conciudadanos, realmente aparentamos lo que no somos.
Hace apenas unos días caminábamos, de regreso de la estación de radio, Ismael y yo, nos fuimos por una ruta de esas que ya en una ocasión platiqué aquí, en un artículo que llamé Mario Bros Autóctono; pues bien, se le ocurrió seguir este camino a Ismael para ir a felicitar a la hija de una amiga, el caso es que ya bajando por una de las calles aludidas, de esas que no tienen banqueta, me atropellaron; sí, fíjense que al final de la calle que menciono, existen aproximadamente unos cinco metros con banqueta, de la falta de banqueta le preguntaba a Ismael que si la vía esa era una banqueta grande o era solamente calle para automóviles, creo recordar; que él, vacilando, dijo que era todo banqueta; y pues, puede ser cualquier cosa que quiera el que circula por ella, dado la falta de vialidad.
Pues bien ya que íbamos llegando a donde sí existe banqueta, como las conocemos comúnmente, Ismael se movió hacia ella y yo detrás; pero antes, un taxista me atropelló. Tuve mucha suerte, parece mentira decirlo, después de ser atropellado, pero fíjense que me golpeó en la pierna derecha a la altura de la pantorrilla casualmente cuando la levantaba para dar el paso, por lo que el golpe sólo hizo que diera el sanco más grande sin dañarme, me voltee a reclamar al conductor y me contestó que lo hizo porque iba en la calle, le pregunté: ¿qué si ir en la calle era suficiente motivo para matarme?. No contestó, le dije uno que otro insulto y ni se inmuto, ni se quedó, ni se disculpó ni mucho menos quiso intentar responsabilizarse de una posible lesión; simplemente continuó por su camino como animal que atropella. Curiosamente al día siguiente leí una nota en la revista Proceso: de que en Chilpancingo circulan alrededor de 150 narcotaxis, ¿que les parece? a poco no tuve suerte, no me quebró la pierna, ni me descaderó y además no era narcotaxis; sino, ya fuera uno más de los ejecutados por ajuste de cuentas.
Ahora regresando a lo de la toma de decisiones, el taxista sin más ni más decidió la pena de muerte para mí; por el solo hecho de caminar en el espacio que el consideró de exclusividad para él: ¿Que les parece?
Pero seguiré, resulta que aquí en el estado ya se enfrascaron en una batalla de dimes y diretes entre los maestros y el gobernador. Todo al parecer por las reformas que hacen los que presuntamente están componiendo al país, demoliendo, desde luego primero.
Mi amigo Horacio, el otro día puso en su muro del Facebook, un escrito[1] (Y como dijo el otro HoracioLa palabra dicha no puede volver atrás. Así es que aquí queda.) de no más de una cuartilla explicando primero lo que dicen los cambios hechos a las leyes y después aludiendo a los contendientes a que se enfoquen en eso. Rápido, sencillo y eficiente. Pero él es una persona que piensa con la masa que trae en el cráneo a diferencia de los que están en conflicto que razonan con... no se con que se puede razonar de otra manera; el caso es, que estamos fritos, si aquellos encargados de educarnos no piensan lo necesario para enfocar una lucha, mucho menos podrán enseñar a otros para luchar por la vida; por la otra parte, aquellos que gobiernan si no pueden enfocar su poder para resolver un conflicto, que abarca su entendimiento menos de una cuartilla, como podrán aplicar el poder para resolver tantos problemas intrincados que sufrimos los gobernados.
Finiquitado, estamos fritos con esta chusma, chusma, chusma; y ahora sí, como dijera aquel personaje mediático popular, a fuerza: “¿quien podrá defendernos?”.

[1]  MI COMENTARIO SEMANAL EN RADIO UAG

MOVIMIENTO MAGISTERIAL, CONVENIENCIAS E INTOLERANCIAS

Todos han perdido la perspectiva. Y me refiero a la perspectiva esencial que debiera ocupar a todos los sectores.

Del lado gubernamental es evidente que el nombramiento de Emilio Chuayfett, político de la vieja guardia, aunque de escasa trayectoria en el sector educativo, anunciaba la intención de retirar a Elba Esther Gordillo de la dirigencia del SNTE a fin de allegarse un gremio aliado y no chantajista, como lo había sido en los últimos doce años de gobiernos panistas. Ya lo logró, pero no se atisba una visión educativa de largo alcance, fuera de la anunciada en la reforma a los artículos tercero y 73 de la Constitución. En el caso de las autoridades locales, no se entiende la ausencia de acuerdos con los alumnos normalistas que mantienen paro académico desde hace cuatro semanas, ni la falta de transparencia sobre el destino de las plazas vacantes por defunción, jubilación o renuncia, que deberían estar a disposición de los egresados de las escuelas formadoras de docentes. Lamentablemente, los funcionarios son designados por lealtad política y no por capacidad de gestión.

Del lado de los maestros en paro, no deja de admirar la gran desinformación que prevalece respecto de las causas que dicen abanderar. ¿Cuáles son en sí sus demandas? Me da la impresión de que no han leído el decreto de reforma constitucional y que se guían por rumores. Desconocen que el artículo sexto de la Ley Federal de los trabajadores al Servicio del Estado, ley reglamentaria laboral para los docentes de educación básica y normal, define la inamovilidad de los trabajadores de base, y que no ha sido reformada. Llama la atención que sus dirigentes no informen a sus bases, esencial para mantener una lucha reivindicatoria con convicciones y no con dogmas y consignas simplistas y ciegas. Soy maestro, y también me duele que desde el poder se minimice nuestra tarea. Pero también me duele ver a mis colegas coreando proclamas sin fundamento, cerrando calles y autopistas y asaltando casetas de peaje, alejándose de sus escuelas y, lo que es peor, de sus alumnos. Defiendo la educación pública y los maestros comprometidos con ella merecen mi admiración.

La reciente reforma es apenas un panorama general que deja entrever cuáles podrían ser las futuras acciones del gobierno. Aún no se concretan, por lo tanto el panorama no ha cambiado. Sin embargo, hay dos aspectos en los que sí estoy de acuerdo con la reforma constitucional: la anulación de la venta y herencia de plazas, y la promoción a puestos directivos y de supervisión por méritos académicos. Habrá que ver en qué consiste la evaluación para dictaminar esto último. No me parece sensato hacerla con exámenes estandarizados de opción múltiple ni sólo con papeles probatorios de estudios cursados. Debe ser en el terreno de la práctica.

Ambas partes pugnan por proteger sus intereses y conveniencias; unos por permanecer en el poder político y en la administración pública; otros, por conquistar el poder sindical y mantener los vicios que tan buenos dividendos le ha redituado. Pero se olvidan de lo esencial: de la misión educadora con los niños y los jóvenes. Si las dos intolerancias y conveniencias se siguen encontrando no habrá para cuándo vislumbremos una educación que nos eleve a los sitiales con que soñaron los constituyentes de 1917. La patria es cimentada desde la escuela pública, y la educación pública se defiende cotidianamente desde la escuela, no desde la calle. Tampoco desde la indolencia y modorra del poder. Es mi opinión.

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