miércoles, 15 de enero de 2025

Organización.

 


 En la década de los sesenta en la avenida Miguel Alemán estaba la terminal de la Flecha Roja, justo donde ahora está la tienda Coppel.

En esa década ahí donde estaba la terminal una persona llegó y asesino a tiros a otra, luego corrió rumbo a san Antonio, pero personas del mismo lugar lo detuvieron. Entonces existían pocos autos circulando y las motocicletas que conocíamos eran la Harley-Davidson del policía de caminos que vivía en los departamentos de Naime. Los del edificio verde que aún existe.

El martes de este año, ahí cerca de ese edificio, un poco hacía el norte; donde están aquellos que vendían falluca hace un cuarto de siglo, asesinaron a un ex funcionario de la policía municipal. Ahora el o los asesinos huyeron en motocicleta y hasta el momento no me he enterado si ya los atraparon.  Actualmente la ciudad parece una colmena de automóviles y motocicletas, tenemos una fuerza de seguridad que le cuesta un buen de dinero al erario, pero igual tenemos o somos una población tímida que en lugar de ayudar a atrapar delincuentes huimos del lugar a escondernos a nuestra guarida.

Ésta es la realidad que vivimos: una población tímida, una delincuencia soberbia y una autoridad incompetente.

En los dos casos que menciono hubo una persona muerta, que tal vez tenía familia que ahora los sufren.  

Pero la conclusión del relato es que los sucesos tienen que ver también con la calidad de individuos que pertenecemos a la sociedad, al parecer no somos mejores que aquellos que habitaron Chilpancingo en los sesenta. Somos más frágiles, desorganizados y dependientes. A pesar de que tenemos tecnología que abarrota todos los espacios.

martes, 24 de diciembre de 2024

Cuando la paz cayó.

 

 

Este domingo, 22 de diciembre del 2024, fue un día muy especial. Como todo los domingos me levanté, y como les he platicado en otras notas, hice todo eso que acostumbro a hacer antes de partir al punto de reunión. Así que salí en este instante; ya sabía que al menos Manuel y Arcelia me acompañarían.

Llegué al portón de la casa y al salir me di cuenta que también Omar iría, ya me esperaba en su auto, así que me dirigí a él y después de los saludos acostumbrados me trepé al mortal cuatro patas de hule. Inició su marcha, ya la avenida Miguel Alemán mostraba huellas del bacanal que vendría, domingo de pendón festejo; anual donde gran parte de Chilpancingo se une a ponerse una peda de pronóstico, además de cagar, mear y vomitar las calles ya ni decir el volumen inmenso de basura que dejan, bueno esa es su tradición, ser borrachos y sucios.

Llegamos a la plaza, aún no llegaban otros, los otros ¡huy que miedo! Empezaron a llegar, Manuel, santificado, venía de la iglesia, luego Marcos en solitario, No pasó mucho tiempo y aparece Arcelia, se les vio a todos, incluyéndome, la sonrisa de gusto; es un placer caminar con ella, pero este año lo ha tenido ocupado con sus alumnos; y pues enseñar da un placer que supera el que da el campo. De quienes avisaron, faltaba Jorge, se le habló y venía en la urban; o sea en camino. Esperando estábamos cuando sucedió algo inverosímil, de un árbol cercano cayó una paloma como muerta; me dije: –será decepcionada de que en el mundo no es posible la paz y ella es el símbolo–, pero después de una leve sacudida y mirarnos a todo perplejos se incorpora y emprende su vuelo como lo haría cualquier ave orgullosa.

 

Llega Chavira y después de la foto oficial nos dirigimos a los vehículos para partir al lugar de encuentro: Amojileca, en los Sabores del Pueblo, donde por años nos han ofrecido el mañanero café de olla con pan de la región.

Ya en los sabores del pueblo donde Doña Carmen, Eréndira, Susy, Mari Jesús, Kenia y Mode estaban ocupadísimas preparando las viandas del día. La puerta entrecerrada, –pásale Arce que te miren para que se pongan contentas de verte de nuevo– le digo

Pasa e inmediatamente todos los demás, ya estando sentados llega Hermes, luego Víctor con una botella de vino tinto chileno, la sorpresa fue cuando llegó Pancho (Diego Rivera, dicen que se le parece, al menos en el talento sí). Pocos esperábamos su presencia, pero fue una grata, ya queríamos todos, espero, convivir nuevamente con él.

 Ya todos en la mesa con el exquisito café servido junto con el pan, dos que tres se tomaron un mezcal en ayunas, disque para las lombrices, sospecho que, para la cruda o por puro gusto, buen mezcal, buen momento y la vida se acaba: porque no disfrutarla con lo que ella nos da. Se pusieron interesantes las charlas. Hasta que llegó el momento de ir a caminar, ya alguien había mencionado Xocomanatlán, así que porque no, lugar acostumbrado. Yo que propongo la montaña encantada como opción, donde pancho, uno de los caminantes decanos no había ido.  Así que todos rumbo a Xocomanatlán. Como costumbre pasamos al estanquillo de las hijas de Alfonso, yo aparté un litro de leche, de la que producen las vacas, no esa que hacen con química industrial. Ya todos preparados con mochilas, gorras, sombreros iniciamos la caminata. Se hicieron varias paradas tácticas, donde la convivencia fue grata, buenas charlas buenas fotos y momentos encantadores con personas amadas.

 

 Llegamos a la montaña encantada, un encanto de montaña una vista espectacular en medio de un bosque aún encantador. Lo acostumbrado, salieron los mezcales, las viandas y siempre mi amigo Omar con las sorpresas, copas de cristal cortado para los vinos que aparecieron, la bocina para la música ambiental. Volvió a traer el mus de alcachofa; despreciado en una ocasión, en el amacoscle, por la mayoría, pero mi amigo Libra y yo, entonces, le dimos mate. Ahora fue diferente, la mayoría lo degustaron acompañado con los vinos tintos. 

  La naturaleza siempre participativa, así que sentí que alguien con mucho cariño me besaba el cuello, acerque mi mano para sentir quien era y la sujeté amablemente con mis dedos era una araña Neoscona oaxacescis con toda delicadeza la puse a un lado, pasado un tiempo regresó, ahora a darme un faje a mis brazos, igual la desaire nuevamente, así anduvo por todo mi cuerpo hasta que tal vez ya satisfecha de mi se fue.

 

Pues ya terminadas las charlas, saber la mala noticia de enterarme  que murió Silvestre Organista (el chive), vaciadas las botellas y con una hambre de perros regresamos a los Sabores del Pueblo donde ya nos tenían preparadas esas exquisitas viandas, acompañadas del manjar del pobre o sea tortillas recién hechas a la usanza tradicional.

Todo inicio tiene un fin, así que partimos a nuestros hogares y sólo espero que pronto volvamos a tener este momento de gloria.

Mis mejores deseos a todos mis compañeros caminantes, incluyendo aquellos que no estuvieron pero sé que lo desearon.  

 

 

Fotos de Omar Solís Hernandez.

lunes, 25 de noviembre de 2024

Hilos de lluvia.

 
 

Este domingo que pasó, los caminantes del maguey regresaron a la tertulia poética. La poesía volvió aparecer con metáforas precisas en la voz de la nueva caminante Salomé Torres. Sus poemas nos deleitaron durante la parada acostumbrada para degustar el bodegón y los mezcales de los caminantes. Alterné, con mi pésima lectura, y no queriendo quedar ausente Jorge participó también.

Salomé me convidó su poemario (Hilos de lluvia) y mientras lo leo viajo entre nubes de metáforas surgidas de la mente de una mujer enamorada. Que placer es leer poemas que muestran amor. Ese sentimiento que día con día se va perdiendo para transformarse en intereses materiales, confundiendo las mentes de muchos este sentimiento esplendoroso; como dice una canción por ahí. Para nada amar un auto puede ser amor.

 

el sonido de mis dedos, que despacio andan

entre tus cabellos

 

Se tiene que estar enamorado para entender y más para poder decirlo.

 

Un día, o una noche dejemos huir al miedo.

Dejemos que muera el deseo

dejemos que el desconsuelo se extravíe

guiarnos sólo por la luz de nuestro palpitar

 

Y así verso a verso voy disfrutando cada frase de estos poemas hermosos.

 

Quisiera educarme con el cintilo de tu aliento.

Saber lo que me aguarda. Lo que encontraré

Cuando llegue a los pies de la montaña.

 

Premonitorio, ahí en el pie de la montaña fue precisamente donde nos platicaba sus poemas Salomé.

Y continúa, en el poemario, platicando trozos de su vida en versos que lo platican de la manera más sensible que podría hacerse.

 

Saliste sin avisar, sin despedirte.

Sin poder darnos un abrazo apretado,

en el que se dice todo sin hablar

 

Y se acabó el poemario y quise buscar más folios repletos de tus poemas pero ya habían terminado, sólo quedó el deseo de tener más, sí más, porque aunque fue mucha poesía lo escrito fue escaso tan escaso que me dejó un vacío, grande; que tal vez después se pueda llenar, esperaré.

 

 

viernes, 20 de septiembre de 2024

Juntos vivieron felices.



 

Fue  por ahí del año 1957 cuando aquí en Chilpancingo (una ciudad  que en ese entonces tenía aproximadamente 12 mil habitantes, a la cual llegaban de las poblaciones aledañas, en los transportes foráneos, cargamentos de aves, huevos y otros comestibles para el abasto de la ciudad ), donde se inauguró, como a un kilómetro del centro del lugar, lo que hasta 1987 se le llamaría “la planta avícola”;    realmente este conjunto lo constituían: una planta avícola, con una incubadora para 43 mil huevos y varias galeras para pies de cría; un centro de inseminación artificial, con ocho toros de alto registro; una fábrica de alimento y un centro de fomento porcino; cada uno de los centros con su laboratorio propio. Aunque parezca ficción, por el tamaño de la ciudad, este lugar existió, y lo más asombroso del caso: funcionaba. Esta infraestructura se construyó con la idea, a futuro, de que se edificaran más y de esta manera lograr la autosuficiencia pecuaria. Para lograrlo, aparte de la existencia de la planta avícola, recordemos, que también, a unos metros al este de ésta, existía una Escuela de Promoción Agropecuaria, en la que se preparaban técnicos agrónomos, que, en un futuro, completarían el objetivo deseado. Nadie en esa época imaginaba siquiera  que llegaría la globalización y aunque la misma no fue la causa de que dicho centro y escuela desaparecieran; porque su extinción se debió a causas menos técnicas y más corruptas, sí fue este sistema mercantil lo que me permitió recordar, que sí a la planta avícola se le hubiere visto como la percibieron los que la planearon; sí hubiera prosperado, multiplicándose en el estado y por qué no decirlo en el país, dado que era un proyecto federal, probablemente el estado de Guerrero produciría sus requerimientos de proteína animal e incluso exportaría a otras regiones los excedentes; además de que la mayoría de la población tendría un empleo productivo y no de parásitos como los empleos que tienen la mayoría de los que habitan, Chilpancingo, actualmente. Regresaré  a lo de la globalización, por que casualmente en el lugar donde antes se fincaba el progreso de Chilpancingo actualmente construyeron (estoy hablando del 2005) un centro comercial de la empresa AURRERA, que obviamente no produce nada; que todo los alimentos que vende son de otros lugares lejanos y  tan baratos como los consigan; que no mejora en nada la condición de los habitantes de Chilpancingo; salvo inspirar su ego seudo burgués de decir: qué, aparte de una Comercial Mexicana, un SAMS, ahora también tenemos un AURRERA. Aunque  quizás proporcionen como dicen algunos políticos errados  algunos empleos, sólo que de salario muy mínimo, que sustituyen al mejor salario de los dueños de  los pequeños negocios que quebrarán; no porque estos pequeños vendan más caro, sino porque la condición humana, aquí, al menos en Chilpancingo, es de ir a comprar al lugar más nuevo, con comodidad para estacionarse y  que sea promocionado en los medios, cuestiones que sólo se pueden lograr con una suma de dinero muy grande la cual los pequeños comerciantes quisieran para aumentar su inventario o pagar sus créditos;  el precio a fin de cuentas no es el factor primordial; aunque sí podría serlo, entre dos económicamente iguales.

 Para nuestros actuales y “gloriosos” gobernantes esto es el progreso, sólo que no se dan cuenta que no es el de Chilpancingo; sino que es el de las grandes empresas globalistas y que tarde o temprano nos dejarán en la miseria, sirviendo sólo de esclavos a los intereses de los países del primer mundo que al final son los que se llevan la tajada más grande.

 Eso sí, no me deja de admirar y divertirme maliciosamente  después de  la observación que hice, cuando pasé por ese lugar: donde una vez estuvo la planta avícola, y en el que  viví durante un año; que precisamente, a un lado, colindando, está una Delegación del Gobierno Federal de cuyas oficinas salen empleados los días de quincena, a surtirse en este centro comercial; sin darse cuenta que la presencia del mismo sólo los ofende a gritos; o, como si fuera un cartel enorme, del tamaño de las instalaciones, que escrito les expresa, precisamente a ellos, a esos empleados, que son unos inútiles e incompetentes; y todo esto porque ellos son los empleados, precisamente, de la Secretaria de Agricultura Ganadería Desarrollo Rural Pesca y Alimentación, así de grande es el nombre y así de grande la inutilidad para solventar precisamente todo lo que su calificativo menciona. Ahora los vehículos foráneos llegan a Chilpancingo repletos, no de verduras, no de gallinas, no de huevos, sino que de individuos que vienen; algunos a manifestarse para que les den dinero; otros a comprar víveres y artículos suntuarios en los centros comerciales globalistas que mencioné anteriormente.    

Edgar Pavía Miller

Noviembre del 2005


viernes, 16 de agosto de 2024

Otra vez el mosquito.

 



Ni es el mosquito Aedes el problema del dengue ni serán la solución las nebulizaciones que hacen los irresponsables que las ordenan. Pero sin discusión se hace así, porque es un gran negocio y le da una sensación, a la población poco informada, de que se está actuando para resolver el problema. A la población le molestan más el ruido del mosquito y el piquete que el dengue, de ahí que acepte la acción y, además, busque los recomendados malosos repelentes.

Es un gran negocio, porque los plaguicidas y repelentes que utilizan son caros, los equipos para nebulizar también, además el personal que lo hace cobra un salario; o honorarios si es una empresa la responsable. Esas personas requieren equipo especial para realizar la acción que igual cuesta bastante. Simular que existe una epidemia del dengue podría ser la apertura para un gasto mayor en una vacunación masiva; con una vacuna que no protegerá; como la famosa de Pfizer del COVIT 19.

Atrás del mosquito existe un gran negocio. Nunca acabarán con él porque es el principal socio. Tal vez digan que ya no hay dengue o que ya no es problema como con el paludismo, pero después traerán otro mal culpándolo para seguir quitándole el dinero a la población ya sea directamente o a través de los gobiernos.




O lo peor, ningún plaguicida es inocuo, todos causan daños a los humanos, indistintamente del género. Esa es una acción que tal vez en la mente perversa pueda ser la razón de usarlos, enfermar a la población con ellos para darle riqueza a las transnacionales de la “salud” que debería llamárseles de la enfermedad.

A la población es fácil engañarla, porque es comodina, prefiere que otro haga el trabajo que le corresponde.  Aislar al enfermo, tener mosquiteros, usar pabellones, cubrir los depósitos de agua e informarse del problema son faenas molestas que pocos quieren hacer.