domingo, 4 de diciembre de 2011

Otro de hormigas.


 
Mientras existen animales que, con acciones no deliberadas del hombre, se están extinguiendo; por otro lado hay aquellos que ni al propósito puede uno deshacerse de ellos.
A la casa, ya tiene como treinta años que llegó una especie de hormiga; conocida vulgarmente como hormiga faraón. Al principio andaban entre los libros, no entiendo como se enteraban cuales eran los menos leídos, porque los escogían para detrás de ellos crear su colonia. Se daba uno cuenta que existía la colonia cuando de repente sin decir va, se veía la habitación plagadas de hormigas con alas, a este suceso se le conoce como vuelo nupcial. Esas hormigas son los zánganos y las reinas buscando aparearse para formar otras colonias. Pues bien, la mejor manera que encontré para controlarlas, era localizar la colonia y sacarla al jardín. De esa manera dejaba uno de verlas por algunos meses.
Nada parecía problemático mientras ellas hacían sus colonias en los libros, ya que el mayor daño era manchar el mueble con una cera que producen; que incluso mejoraba en algo la madera del mueble.
Dejaron los libros, quizás fastidiadas de que las desahuciara, y se mudaron a un mueble del baño; de donde no he podido sacarlas,  debido a que la única manera sería destruyendo el mueble. Así es que en este caso tengo que fumigar el baño de vez en cuando para controlarlas.
Ya teníamos algunos años tranquilos. Quiero explicarles que en mi casa no son las únicas hormigas que me acompañan, existen al menos unas seis variedades identificadas, pero entre ellas se dan duro y no causan muchos problemas. Solamente a veces cuando se le suben a uno y se siente la molestia o cuando se deja a los alimentos descubiertos y los encuentra uno plagados.
Como les decía: ya no veíamos faraonas, hasta que de repente las muy atrevidas empezaron a volar en la sala. Caray, si se lo permitimos después me cobrarán renta; no, ahora si que se mueren y diciéndolo empecé a apachurrarlas, pero no logré encontrar la colonia, seguían apareciendo y yo matándolas y buscando donde podrían estar. Así estuvimos un tiempo hasta que un domingo que íbamos a ver una película, casualmente una que nos recomendaron como buenísima, y que se nos quemaban las habas por verla, y ¡zas! que el DVD no funciona. Ha de ser pirata dijo uno de mis hijos. Todas son pirata que le digo, solamente que unas permitidas y otras no.  No descartando que el problema fuera de la película probamos con otras que ya habíamos visto; para ver que resultaba. Y resultó que nada, nada de nada; el DVD había tronado. Que bueno que sé algo de reparaciones; así, que aplicando todos mis conocimientos, de cómo quitar tornillos a los aparatos electrónicos, que empiezo, todavía no quitaba el primero cuando ya empezaban a salir un endemonial de hormigas del DVD.
Mi señora voló por la aspiradora y que empieza a succionarlas, caray, el DVD no medía ni lo de una caja de zapatos, y salían hormigas como Chinos. (Muchísimas, como hay Chinos, no se vayan a sentir mis camaradas de por allá).
Terminé de abrirla y sorpresivamente encontré una magnífica metrópoli, pero de hormigas, caray que buenas son para construir en áreas pequeñas, en proporción, nosotros necesitaríamos una cantidad inmensamente mayor de espacio para el mismo número de individuos.
Me sentí como los españoles cuando llegaron a la Gran Tenochtitlan, pasmado, he igual que ellos le di en la madre a la colonia. Casualmente el DVD no funcionaba porque la cera que producen y sus huevos y larvas bloqueaban el mecanismo del disco no hubo falsos contactos porque la cera es aislante y las muy abusadas aislaban todo su recorrido para no recibir descargas. Un mundo nos vigila, que tiempo que llegaron los extraterrestres y ya nos están invadiendo.
Con todos mis remordimientos posteriores, por un tiempo nos quedamos sin nuestras compañeras, caray que industriosas son que ordenadas y que persistentes y valientes, no median al enemigo. Unas atacaban mientras otras trataban de salvar a sus crías, nunca se vio que quisieran tregua o que tuvieran duda de lo que hacían, hasta morir todas.
Unos años después hubo otro suceso similar, pero ahora fue en la tarjeta madre del refrigerador. Es increíble como encuentran por donde meterse a lugares que necesita uno quitar muchos tornillos para llegar a donde ellas ya están.
Les dejo el suceso, para cuando vean volar hormigas faraón empiecen por revisar sus electrodomésticos.


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