viernes, 11 de mayo de 2012

Alquimia.



Recuerdo muy bien aquellas clases de civismo en la secundaria, no se me olvida el coraje que hacíamos cuando el Licenciado  Arturo Solís, que era quién nos daba la materia, nos obligaba a aprendernos las garantías individuales establecidas en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. No se me olvida, porque guardé mi constitución y desde entonces, según suceden las cosas, regreso a ella para leerla. Recuerdo como él nos explicaba cada una de nuestras garantías; con detalle, para que entendiéramos los conceptos y las razones de las mismas. A mí me molestaba estudiarla, sobre todo memorizarlas, pero me fascinaban las explicaciones que nos daba él.
Ya pasó mucho tiempo de lo que les cuento, cuarenta y cinco años para ser preciso, entonces también tuvimos materias como trigonometría y química, ¿Pero quieren saber algo? La química y trigonometría que estudiamos siguen siendo iguales, la diferencia es quizás que para los problemas de trigonometría ahora se utilizan herramientas electrónicas y antes usábamos tablas escritas en papel, en cuanto a la química existen también algunas herramientas electrónicas para determinar lo que son las sustancias y los elementos y sus valores.
 Salvo el uso de herramientas de punta: la teoría de la trigonometría y la química sigue siendo la misma, ahora probablemente conocemos más de la química pero sobre las mismas bases. Por otro lado, no sucede lo mismo en cuanto a las garantías individuales, ya que desde el punto de vista químico, éstas,  los políticos modernos las convirtieron en heces, aplicándole modificaciones ácidas, sin catalizar para evitar denigrar a la sociedad. Desde el punto de vista trigonométrico le sacaron la cuadratura a las garantías individuales para que beneficiaran al círculo en el poder.
Curiosamente, parece ser que solamente a los políticos y abogados les interesan las leyes mexicanas; y su modificación por mandato, desde luego de los poderosos. Al grueso de la población no. Creo entender que esto sucede, porque existe la creencia popular que el desconocerlas los eximen de cumplirlas; aunque esto último no es cierto. Es por eso que todas las leyes mexicanas se violan y los  violadores se preocupan solamente cuando resultan afectados.
Regresando a la trigonometría y la química, aquí, no tenemos de que preocuparnos dado que sus leyes son inviolables.

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